Menú principal

Viernes, 21 Julio 2017

Follow us

Instituciones políticas sanas: claves para el progreso económico

Autor: Ernesto Selman

Fecha: 14 de julio del 2017

 

 

 

“La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo.”
Marco Tulio Cicerón
 
“La ley, salvo las restricciones de derecho, debe ser conservadora y protectora
 de la vida, libertad, honor y propiedad del individuo.”
Juan Pablo Duarte
 
“La libertad justa significa actuar libremente según nuestra voluntad,
estando nuestros derechos delimitados únicamente por los derechos de los demás.”
Thomas Jefferson

Filosofía política de la libertad

En la historia de la humanidad han existido dos filosofías políticas: la filosofía política del poder y la filosofía política de la libertad. Desde las culturas antiguas hasta el siglo XVIII, la filosofía política del poder dominó a toda la humanidad. De hecho, la historia de la humanidad se puede resumir en la lucha de las personas para alcanzar su libertad. A raíz del reconocimiento de los derechos individuales del ser humano a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad, las sociedades contemporáneas buscan otorgar al individuo mayor poder para elegir su futuro en términos políticos, económicos, sociales y culturales, entre otros.

 

Una república se refiere a un sistema político que tiene sus bases en el imperio de la ley, la igualdad jurídica de los individuos y la libertad individual de los ciudadanos. Bajo este sistema político, la democracia representativa busca que los individuos que componen la sociedad tengan la libertad de elegir a los dirigentes que ostentan posiciones de autoridad, quienes sirven de representantes de los asociados o del pueblo. Además, bajo los principios del republicanismo, se busca restringir el poder que pueden ejercer individuos o grupos de éstos cuando dirigen la cosa pública.

 

La libertad política en una democracia representativa se refiere, entonces, a las instituciones o reglas de juego que: 1. Permiten la libre elección de los ciudadanos de sus dirigentes; 2. Limiten el poder de quienes sustentan posiciones de autoridad sobre el resto de la sociedad; 3. Las acciones de todos esté sometida a la ley protectora de la vida, libertad y propiedades individuales; y, 4. Se dividan las distintas funciones que lleve a cabo un gobierno entre distintos estamentos o poderes[1]. En la democracia representativa las posiciones electivas son temporales, teniendo un período determinado, según las reglas previamente acordadas, para ejercer las funciones que correspondan.

 

En la filosofía política de la libertad, la responsabilidad individual juega un rol primordial. La libertad sin responsabilidad individual es libertinaje, donde no existen límites al comportamiento humano. En este sentido, la responsabilidad individual implica que cada persona debe respetar los derechos a la vida, la libertad, la propiedad individual y la búsqueda de la felicidad de su prójimo. En lenguaje llano, cada quien puede llevar y hacer con su vida y sus propiedades lo que le plazca, buscando su propia felicidad, siempre y cuando no atropelle a los demás. La responsabilidad individual, entonces, impone límites hasta dónde pueden llegar nuestros derechos: donde inician los de los demás. Por consiguiente, en una sociedad libre es el deber de cada quien respetar los derechos individuales de los demás para poder exigir que se respeten los derechos de uno mismo.

 

 

 

“Cuando los gobiernos temen a la gente, hay libertad.
Cuando la gente teme al gobierno, hay tiranía.”
Thomas Jefferson
 
“la nación dominicana...no es ni podrá ser jamás parte integrante de ninguna otra nación, ni patrimonio de familia ni de persona alguna propia...”
 
“La separación de poderes en Ejecutivo, Legislativo, Municipal y Judicial.”
Juan Pablo Duarte

Límites al poder político, separación de poderes y descentralización

En una república no es aceptable aprobar ni poner en vigencia leyes que violen los derechos individuales de los ciudadanos a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad. El liberalismo clásico se originó como la filosofía política en contra del poder centralizado y los privilegios de las clases gobernantes, principalmente monarquías. Lamentablemente, en muchos estados-naciones contemporáneos se hacen evidentes la centralización del poder y los privilegios parecidos a los regímenes monárquicos, los cuales se degeneran en otras instituciones, prácticas y costumbres perniciosas. En una república no cabe la centralización del poder político y por esto se han divisado distintos mecanismos para dividir el poder político y para otorgar mayor poder a estamentos de gobierno más cercanos a los individuos y/o comunidades.

 

La idea de separación de poderes en el republicanismo tiene como propósito limitar el poder sobre los ciudadanos de quienes crean las leyes (Legislativo) y quienes las hacen cumplir (Ejecutivo). En las democracias representativas liberales el Poder Legislativo tiene prominencia sobre el Ejecutivo para crear un contrapeso en el poder que pueda ejercer una sola persona sobre el resto de la sociedad. En adición, los cuerpos legislativos sirven para que las ideas y aspiraciones de la sociedad puedan ser expresadas en la creación de leyes. La independencia del Poder Judicial sobre los demás poderes busca que la ley se aplique equitativa y consistentemente, igual para todos; sin excepciones ni privilegios.

 

Para Juan Pablo Duarte, Padre Fundador de la República Dominicana, limitar el poder de individuos, grupos o familias era esencial para mantener una república sana. En adición, le dio una importancia estratégica a la separación de poderes y la prominencia del Legislativo sobre el Ejecutivo. Según Duarte, la descentralización del poder en una sociedad pequeña no se daba a través del federalismo, como se adoptó en otras sociedades en Norte y Suramérica, sino a través de las municipalidades.

 

Buscaba limitar el poder del gobierno central para que el poder residiera en los niveles de gobierno más cercanos a los ciudadanos, donde éstos tengan mayor involucramiento, en este caso, los municipios. La limitación del poder, la separación de los poderes públicos y descentralización del poder político buscan proteger a los ciudadanos de la posible opresión o tiranía de unos pocos enraizados en un gobierno.

 

 

 

“La corrupción raras veces comienza por el pueblo.”
Montesquieu
 
“La ley es la regla a la cual deben acomodar sus actos,
así los gobernados como los gobernantes.”
 
“Puesto que el gobierno se establece para el bien general de la asociación y de los asociados,..., es responsable en cuanto a sus actos.”
Juan Pablo Duarte

Rendición de cuentas y régimen de consecuencias

Otros elementos críticos para un verdadero Estado de Derecho e instituciones políticas sanas son la rendición de cuentas y el régimen de consecuencias.  La rendición de cuentas de los que tienen autoridad sobre el resto de la sociedad y los funcionarios públicos es elemental porque éstos manejan recursos de los asociados que se recaudan a través de los impuestos. Como parte del contrato social, generalmente a través de una Constitución, los ciudadanos otorgan ciertas funciones al ámbito público o el gobierno, lo que implica ceder parte de sus recursos para financiar esas funciones. Los recursos que manejan los gobiernos son, en todo caso, recursos de los contribuyentes que deben recibir ciertos servicios que están previamente establecidos o acordados en el contrato social (Constitución).

 

Debido a que los dirigentes y funcionarios manejan recursos del público, deben rendir cuentas sobre cuánto se gasta, en qué se gasta, cómo se gasta, cuándo se gasta y la calidad de los servicios que brindan con los dineros de los contribuyentes. Los servidores públicos deben ser responsables en sus actos para que los recursos de los ciudadanos sean utilizados con la mayor pulcritud y transparencia posible. En caso de mal uso de los recursos o una calidad deficiente de los servicios que se brindan a través de estamentos de poder, los dirigentes y funcionarios públicos deben asumir las consecuencias que la ley imponga, caiga quien caiga.

 

El imperio de la ley es parte esencial del concepto de la república, donde todos deben acatar y cumplir las reglas de juego de una sociedad libre. Las personas en autoridad sobre los demás no pueden ni deben escapar a la aplicación de la ley. Por el contrario, están llamados a cumplir y hacer cumplir la constitución y las leyes. En una república, las funciones públicas deben asumirse con responsabilidad, sabiendo que se debe servir al prójimo y no a sí mismo. Por esto la importancia de la redición de cuentas y un régimen de consecuencias que se aplique rigurosa, equitativa y consistentemente desde los estamentos más bajo de autoridad hasta la cabeza de gobierno.

 

En democracias representativas con instituciones políticas y jurídicas sanas se han establecido estamentos y procesos de control y supervisión efectivos entre poderes y rendiciones de cuentas periódicas. En esas sociedades, si algún dirigente o funcionario público violenta las reglas establecidas y/o usa recursos de los contribuyentes de manera indebida, entre otros elementos, sufre consecuencias, según la gravedad de la falta. La rendición de cuentas y un régimen de consecuencias efectivo terminan sellando un verdadero Estado de Derecho en el republicanismo.

 

 

 

“La democracia es el peor sistema de gobierno, con excepción
 de todos los demás que se han tratado.”
Winston Churchill
 
“...somos partidarios de limitar el Poder cuando son otros los que lo ostentan; pero si somos nosotros quienes lo poseemos, nunca será demasiado grande..”
Bertrand De Jouvenel
 
“Todos debemos tener en cuenta el siguiente principio sagrado: aunque la voluntad de la mayoría siempre prevalece, la minoría posee los mismos derechos, los cuales están amparados por la misma ley; y, violar sus derechos es un acto de opresión.”
Thomas Jefferson

Papel de los partidos políticos

En una democracia representativa los partidos políticos sirven de pilares del sistema político porque es a través de éstos que se postulan los ciudadanos y ejercen su derecho a ser  elegidos. En este sentido, los partidos deben jugar un rol primordial para integrar a los ciudadanos a los procesos políticos. En principio, los partidos políticos deben ser una expresión de las diferentes visiones, ideales y aspiraciones en una sociedad. Las plataformas y propuestas de políticas públicas de los partidos deben reflejar esos elementos.

 

Dado que una sociedad se mantiene en constante cambios en términos políticos, económicos, sociales y culturales, entre otros, los partidos políticos deben ser organizaciones que reflejen esos cambios permanentes. La renovación de los liderazgos de los partidos son fundamentales para que permanezcan actualizados y puedan reflejar las expresiones de la sociedad. Sin la renovación permanente del liderazgo de los partidos políticos las nuevas ideas y aspiraciones de los ciudadanos quedan tronchadas. De esta manera, sólo se sirven los intereses de caudillos y/o grupos que dominan los partidos, tanto a nivel político como económico.

 

Cuando los partidos políticos son capturados por individuos o grupos de personas sin la posibilidad de renovación permanente, se concentra el poder pocas manos, degenerándose en consecuencias secundarias funestas para la sociedad. No es posible hablar de democracia representativa real cuando dentro de los propios partidos no existe renovación, libertad de elección ni equilibrio de poderes en base a procesos democráticos internos. El papel de los partidos políticos en una democracia representativa debe ser defender los principios republicanos que dieron su origen: limitar el poder hegemónico que pueden ejercer unos pocos, someterse a las reglas establecidas, rendir cuentas y establecer regímenes de consecuencias. Primero a lo interno y luego hacia fuera.

 

 

 

“La economía es hija del orden y de la asiduidad (perseverancia).”
Marco Tulio Cicerón
 
“La libertad política es la condición previa del desarrollo económico y del cambio social.”
John F. Kennedy
 
“Un gobierno sabio y frugal, que evite que los hombres se dañen entre ellos, dejará que el pueblo elija su propio camino hacia la mejora y el desarrollo industrial. Dicho gobierno no privará a la clase obrera del pan que se ha ganado.”
Thomas Jefferson

La política condiciona la actividad económica

El aspecto económico de la vida en sociedad es muy importante no sólo porque determina el bienestar de los individuos, sino porque es a partir de la actividad económica que los seres humanos pueden ejercer otras actividades, como las culturales, sociales y deportivas, entre otras. Las actividades económicas de trabajar, invertir, producir, consumir y ahorrar se desarrollan bajo el orden institucional que surge, principalmente, de los procesos políticos. 

 

Si entendemos las instituciones como las reglas de juego que sirven para el desenvolvimiento o intercambio libre y voluntario entre seres humanos, es fácil entender que un orden institucional débil distorsiona las relaciones humanas en el ámbito económico. Por supuesto, esto tiene repercusiones en otros ámbitos de la vida humana. La importancia de las instituciones políticas, el sistema de partidos y los procesos políticos, en general, es que éstos crean las demás instituciones y reglas de juego que sirven de fundamentos para la vida humana en sociedad.  Es a partir de los procesos políticos que surgen las instituciones y políticas públicas que condicionan al ser humano para trabajar, invertir, producir, consumir y ahorrar. 

 

En sociedades con instituciones políticas y jurídicas sanas y donde se implantan políticas públicas conducentes a garantizar los derechos a la vida, la libertad y la propiedad individuales, surge, necesariamente, un ambiente propicio para las actividades económicas.  La garantía de los derechos de propiedad, el respeto a las convenciones y los contratos pactados libre y voluntariamente, regímenes de consecuencias efectivos para violadores de los derechos de los demás, entre otros factores, facilita el intercambio económico y la coordinación entre los asociados. Bajo un verdadero Estado de Derecho, entonces, la economía de mercado florece de manera natural. Las actividades económicas se propagan bajo una república, como sistema político.

 

¿Cumplen con sus roles las instituciones políticas y jurídicas en la República Dominicana para propiciar un desarrollo económico sostenible? ¿Podemos hablar del Imperio de la ley y un verdadero Estado de Derecho? ¿Hay límites efectivos al poder político? ¿Qué papel juega la separación de poderes? ¿Existe un verdadero contrapeso del Legislativo para limitar el poder que se puede ejercer desde el Ejecutivo? ¿Tiene el Poder Judicial verdadera independencia para impartir justicia sin responder a intereses políticos y/o económicos? ¿Son efectivos los mecanismos de rendición de cuentas? ¿Hay un verdadero régimen de consecuencias que penalice las malas acciones para que sirvan de ejemplo al resto de la sociedad? En fin, ¿cuáles son las instituciones o reglas de juego políticas que se han generado en la República Dominicana que sirven de sustento al desenvolvimiento económico? En una próxima entrega responderemos estas preguntas.

 


[1] Esta no sería una lista completa ni exhaustiva, pero a grandes rasgos se podría resumir de esta manera.

 

 
Autores: 
Ernesto Selman
 
 

Menú principal

© CREES 2015, Todos los derechos reservados. Av. Sarasota # 18 Edificio Pedro Rodríguez Villacañas, 3er Piso. Santo Domingo, República DominicanaDentsu Dominicana