Menú principal

Viernes, 24 Noviembre 2017

Follow us

Paraísos fiscales y competencia tributaria

Autor: Pedro Silverio Álvarez

Fecha: 09 junio 2017

Extraído de diariolibre.com

“Así que si tú quieres tener un mejor cumplimiento tributario, la clave es tener bajas tasas impositivas. En otras palabras, tenemos una forma totalitaria, opresiva, anti crecimiento, empobrecedora para tratar de reducir la evasión fiscal –la que además no funcionará, de acuerdo con la evidencia académica. O puedes tener una forma pro crecimiento y pro libertad, y que respete la soberanía nacional de otras jurisdicciones para tratar el tema de la evasión fiscal –y esa forma es la reducción de las tasas impositivas. Desafortunadamente, los políticos casi siempre eligen el enfoque equivocado.” Daniel Mitchell, Center for Freedom and Prosperity, octubre 2014

Los denominados paraísos fiscales gozan de mala reputación; se les atribuye ser instrumentos para la evasión fiscal y el lavado de activos. Varios criterios son utilizados para tipificar un paraíso fiscal; entre ellos, inexistentes o bajas tasas impositivas sobre los ingresos; ausencia de un efectivo intercambio de información, y falta de transparencia en las transacciones financieras. En este sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha implementado una agenda agresiva para que un número creciente de países se adhieran a los acuerdos de intercambio de información que eviten las practicas evasivas de impuestos. Sin embargo, dadas las bajas tasas impositivas y la reducida transparencia de los paraísos fiscales, muchas empresas prefieren proteger sus capitales colocándolos en dichos paraísos.

En algunas circunstancias, es preferible -ante la necesidad de capital- endeudarse localmente y no repatriar fondos propios que estarían sometidos a una alta tasa impositiva de repatriación. Un ejemplo que ha sido citado ampliamente fue la compra de LinkedIn por parte de Microsoft el año pasado. Esta última compañía prefirió endeudarse por un monto de US$26 millones para pagar en efectivo la compra de LinkedIn, en lugar de repatriar un monto equivalente que hubiera significado pagar impuestos por alrededor de US$9 mil millones, a una tasa del 35%. Precisamente, a esto se refiere el planteamiento que ha hecho el presidente Trump de reducir los impuestos a las repatriaciones de capitales para incentivar una mayor entrada en USA de los capitales que empresas norteamericanas tienen en diversos paraísos fiscales.

Sin embargo, el hecho de que capitales de empresas y particulares se encuentren invertidos en paraísos fiscales no significa que automáticamente esos recursos deban ser considerados como ilegales o como resultado de algún proceso de corrupción. Tal es el caso de las revelaciones que se originaron en los papeles de Panamá y que pusieron al desnudo no sólo los depósitos de empresas y particulares, sino también de políticos sin una tradición empresarial, lo que en estos casos tipifica esos depósitos como sospechosos. Dependiendo del grado de cooperación a la que estén dispuestos los países receptores de esas inversiones se les ha clasificado como paraísos fiscales que son cooperativos o no cooperativos. Aparecer en la lista de los no cooperativos expone a un país a daños reputacionales de frente a la comunidad financiera internacional, así como a sanciones económicas.

Lo cierto es que se ha ido estrechando el círculo sobre los países que albergan paraísos fiscales, al punto que países como Suiza -en donde el secreto bancario ha sido parte importante de su atractivo como destino de inversión- han acogido levantar dicho secreto en los casos que las procedencias de los recursos estén sujetas a cuestionamientos legales en los países de origen, o en algún otro país que pudiera considerarse afectado. Pero, no todos ven en los paraísos fiscales una fuente de problemas. Por el contrario, algunos analistas entienden que esos paraísos juegan un rol importante en el equilibrio fiscal internacional, como ha planteado el economista Daniel Mitchell, fundador del Center for Freedom and Prosperity, y quien es un defensor de la competencia tributaria.

De acuerdo con Mitchell (2008), la relación entre los gobiernos y los contribuyentes ha ido cambiando en la medida que se profundiza el proceso de globalización: «Trabajadores, inversionistas y empresas que no gustan del trato fiscal que reciben de su gobierno pueden buscar mejores opciones en otros países. (...) La globalización es una fuerza positiva que ha traído una disciplina competitiva a los gobiernos». Es una disciplina que se origina en el hecho de que los recursos económicos pueden moverse desde los países de altos impuestos hacia los de bajos impuestos. Esto no sólo ocurre a nivel internacional. En países como USA con estructuras tributarias que varían de un Estado a otro, las empresas toman en consideración -entre otros factores- el nivel de tributación antes de decidir su localización.

Por eso, para Mitchell lo que está en juego -al tratar de eliminar los paraísos fiscales- es el interés de los países de la OCDE de mantener altas tasas impositivas en sus respectivos países. Y que aún cuando se eliminen todas las jurisdicciones internacionales de baja tributación, el cumplimiento local no sería afectado si continúan las altas tasas impositivas. Es el concepto del monopolio aplicado a las tasas impositivas que sólo pueden ser definidas por los gobiernos. Si los agentes económicos tienen la opción de trasladar sus recursos a países de baja tributación, los países de altos impuestos ven limitada su capacidad de sostener o incrementar los niveles de sus tasas impositivas; lo cual, puede considerarse como una saludable fuente de competencia tributaria.

La ironía de todo esto, destaca Mitchell, es que los burócratas que trabajan en la OCDE y que viajan alrededor del mundo en primera clase para decirle a las jurisdicciones de bajos impuestos que su conducta es reprochable, están exentos de impuestos... algo que es bueno para ellos, pero no para el resto de los mortales.

Autores: 
Pedro Silverio Álvarez
 
 

Menú principal

© CREES 2015, Todos los derechos reservados. Av. Sarasota # 18 Edificio Pedro Rodríguez Villacañas, 3er Piso. Santo Domingo, República DominicanaDentsu Dominicana