{"id":18175,"date":"2014-08-09T19:46:32","date_gmt":"2014-08-09T19:46:32","guid":{"rendered":"https:\/\/crees.org.do\/primero-vino-la-prosperidad-luego-vino-el-leviatan\/"},"modified":"2021-08-10T19:45:12","modified_gmt":"2021-08-10T19:45:12","slug":"primero-vino-la-prosperidad-luego-vino-el-leviatan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/crees.org.do\/?p=18175","title":{"rendered":"Primero vino la prosperidad, luego vino el Leviat\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Autor: Mauricio Rojas<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Fuente: <a href=\"http:\/\/www.elcato.org\/primero-vino-la-prosperidad-luego-vino-el-leviatan\">www.elcato.org<\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Fecha: 22 Julio 2014<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">El gran&nbsp;<strong>Estado benefactor&nbsp;<\/strong>sueco tiene una historia relativamente corta y reciente. Se instaura a partir de los a\u00f1os 60 y sufre su gran crisis a comienzos de los 90. Hasta la d\u00e9cada de 1950&nbsp;<strong>Suecia&nbsp;<\/strong>se caracterizaba tanto por la peque\u00f1ez comparativa de su Estado como por su bajo nivel tributario. El Estado sueco, medido por la proporci\u00f3n de&nbsp;<strong>empleados p\u00fablicos<\/strong>&nbsp;en el empleo total, era todav\u00eda en 1960 menor que el brit\u00e1nico o el estadounidense, y su&nbsp;<strong>carga tributaria<\/strong>&nbsp;era comparable con la de estos pa\u00edses y estaba por debajo de la de&nbsp;<strong>Francia<\/strong>&nbsp;o la de&nbsp;<strong>Alemania<\/strong>&nbsp;Federal. Esto es importante recalcarlo, ya que la evoluci\u00f3n que llevar\u00eda a Suecia a alcanzar unos niveles r\u00e9cord de expansi\u00f3n estatal y tributaria representa una ruptura con una historia caracterizada por lo contrario.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Es interesante notar que, en t\u00e9rminos de&nbsp;<strong>desarrollo econ\u00f3mico<\/strong>&nbsp;comparativo, es justamente en el per\u00edodo anterior a 1960 cuando Suecia exhibe un desempe\u00f1o extraordinario, mientras que el per\u00edodo que va de 1960 a 1990 &mdash;coincidente con la gran expansi\u00f3n estatal&mdash; es muy mediocre. Entre 1870 y 1960 Suecia es el pa\u00eds que m\u00e1s crece a escala mundial en t\u00e9rminos de PIB per c\u00e1pita, mientras que entre 1960 y 1990 se ve superado por todos los dem\u00e1s pa\u00edses desarrollados, con excepci\u00f3n de&nbsp;<strong>Gran Breta\u00f1a<\/strong>&nbsp;y<strong>Suiza<\/strong>.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Este desarrollo mediocre se va haciendo cada vez m\u00e1s pronunciado en la medida en que la expansi\u00f3n estatal alcanza sus niveles m\u00e1s extraordinarios. As\u00ed, entre 1975 y 1990, cuando el&nbsp;<strong>gasto p\u00fablico<\/strong>&nbsp;llega a superar el 60 por ciento del PIB, Suecia muestra el crecimiento econ\u00f3mico m\u00e1s lento de todos los pa\u00edses desarrollados. El Leviat\u00e1n sueco estaba, simplemente, ahogando a la sociedad que le hab\u00eda dado vida y preparando su desmoronamiento a comienzos de los a\u00f1os 90.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Si volvemos la mirada hacia los a\u00f1os del milagro sueco &mdash;entre 1870 y 1960&mdash; se observa que el notable desempe\u00f1o de Suecia fue propulsado por un&nbsp;<strong>capitalismo<\/strong>&nbsp;pujante y abierto al mundo, es decir, por una econom\u00eda de&nbsp;<strong>libre mercado<\/strong>&nbsp;e industrias de primera clase, basadas en el trabajo y la creatividad de sus obreros, ingenieros y emprendedores, que transformaron un insignificante pa\u00eds n\u00f3rdico que a mediados del siglo XIX era una econom\u00eda perif\u00e9rica que exportaba materias primas y alimentos en una verdadera potencia industrial.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">El momento crucial de la asombrosa transformaci\u00f3n de Suecia fue la liberalizaci\u00f3n y apertura revolucionaria de su econom\u00eda a mediados del siglo XIX, conducida por&nbsp;<strong>Johan August Gripenstedt<\/strong>, ministro de Finanzas entre 1851 y 1866. Fue entonces cuando definitivamente se rompi\u00f3 con la econom\u00eda de los privilegios estamentales, las regulaciones estatales abrumadoras, las aduanas internas, el&nbsp;<strong>proteccionismo<\/strong>, los impedimentos a la libertad de industria y de comercio as\u00ed como a la libre circulaci\u00f3n de las personas. S\u00ed, la madre de la prosperidad sueca no fue otra que la&nbsp;<strong>libertad econ\u00f3mica<\/strong>, que potenci\u00f3 el esfuerzo del pueblo y el ingenio y la capacidad emprendedora de sus elites. Ello prepar\u00f3 las condiciones para el espectacular salto industrial en las d\u00e9cadas finales del siglo XIX, cuando la tasa sueca de crecimiento &mdash;entre 1870 y 1913&mdash; fue la mayor de Europa y los obreros industriales vieron triplicarse su ingreso real. As\u00ed, gracias a la fuerza de su&nbsp;<strong>capitalismo<\/strong>, un pueblo que hab\u00eda experimentado la \u00faltima de sus muchas hambrunas en 1868 pudo acceder a un nivel de bienestar nunca antes conocido.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Esto no quiere decir que el Estado no haya sido importante en todo este proceso, muy por el contrario. El Estado sueco desempe\u00f1\u00f3 en verdad un rol decisivo, pero no fue el de engullirse una tajada creciente del ingreso nacional ni el d\u00e1rselas de empresario ni el de crear un sistema de prebendas y privilegios. El Estado sueco hizo lo que todo Estado que ayuda a generar progreso debe hacer, es decir, crear instituciones que fomenten la<strong>libertad individual<\/strong>&nbsp;y protejan la&nbsp;<strong>propiedad privada<\/strong>, que exijan el cumplimiento de los contratos y mantengan el&nbsp;<strong>Estado de Derecho<\/strong>. Tambi\u00e9n puso su mano all\u00ed donde las manos privadas no alcanzaban, como en la construcci\u00f3n de ferrocarriles o en la creaci\u00f3n de las llamadas escuelas del pueblo, a partir de 1842, que a fines del siglo XIX daban escolaridad a pr\u00e1cticamente todos los ni\u00f1os del pa\u00eds. Esto foment\u00f3 la&nbsp;<strong>igualdad de oportunidades<\/strong>, lo que reforz\u00f3 el impacto positivo de la&nbsp;<strong>distribuci\u00f3n igualitaria<\/strong>&nbsp;de la tierra que caracterizaba ya de antes a la agricultura local. Fue un&nbsp;<strong>Estado subsidiario<\/strong>&nbsp;y solidario, cre\u00f3 instituciones s\u00f3lidas, hizo aportes econ\u00f3micos estrat\u00e9gicos pero limitados y allan\u00f3 el camino de la igualdad de oportunidades. Fue, en pocas palabras, un Estado ejemplar y, adem\u00e1s, cada vez m\u00e1s democr\u00e1tico.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Esta fue la base econ\u00f3mica que dar\u00eda a la socialdemocracia los recursos necesarios para la realizaci\u00f3n de sus programas de reformas sociales. Es por ello que quienes predican la adopci\u00f3n del modelo sueco, es decir, la construcci\u00f3n de un gran Estado benefactor, en pa\u00edses sin un desarrollo comparable no hacen sino proponer una quimera.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\">Sin un capitalismo de primera l\u00ednea no puede existir ni bienestar ni Estado del Bienestar, esta es la lecci\u00f3n m\u00e1s fundamental del desarrollo moderno de Suecia. La otra lecci\u00f3n de importancia es que si se quiere lograr y luego mantener ese desarrollo es mejor cuidarse del gran Estado. Lo ocurrido en Suecia a partir de 1960 es una clara advertencia acerca de los peligros de una expansi\u00f3n estatal que termina destruyendo las bases mismas del progreso.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\"><i>Mauricio Rojas es profesor adjunto en la Universidad de Lund en Suecia y miembro de la Junta Acad\u00e9mica de la Fundaci\u00f3n para el Progreso (Chile).<\/i><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; font-family: Arial, Helvetica; font-size: 13px; line-height: 18.003999710083008px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 255, 255);\"><span style=\"font-size:12px;\"><span style=\"font-family:verdana,geneva,sans-serif;\"><em>Este art\u00edculo fue publicado originalmente en&nbsp;<\/em>Libertad Digital<em>&nbsp;(Espa\u00f1a) el 20 de julio de 2014.<\/em><\/span><\/span><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p class=\"pvc_stats all \" data-element-id=\"18175\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> Vistas Totales&nbsp;1,037&nbsp;, Vistas Hoy&nbsp;2&nbsp;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Mauricio Rojas Fuente: www.elcato.org Fecha: 22 Julio 2014 &nbsp; &nbsp; El gran&nbsp;Estado benefactor&nbsp;sueco tiene una historia relativamente corta y reciente. 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