{"id":24538,"date":"2023-02-21T20:40:23","date_gmt":"2023-02-21T20:40:23","guid":{"rendered":"https:\/\/crees.org.do\/?p=24538"},"modified":"2023-02-22T16:14:37","modified_gmt":"2023-02-22T16:14:37","slug":"leyes-del-salario-minimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/crees.org.do\/?p=24538","title":{"rendered":"Leyes del Salario Mi\u0301nimo"},"content":{"rendered":"<h1><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24558\" src=\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Untitled.png\" alt=\"\" width=\"567\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Untitled.png 1100w, https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Untitled-450x314.png 450w, https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Untitled-768x536.png 768w, https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Untitled-600x419.png 600w\" sizes=\"(max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Leyes del Salario Mi\u0301nimo<\/h1>\n<p>Autor: Henry Hazlitt<\/p>\n<p>Extra\u00eddo de: La econom\u00eda en una lecci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos examinado anteriormente algunos de los perniciosos resultados que producen los arbitrarios esfuerzos realizados por el Estado para elevar el precio de aquellas mercanci\u0301as que desea favorecer. La misma especie de dan\u0303os deri\u0301vanse cuando se trata de increme ntar los sueldos mediante las leyes del salario mi\u0301nimo. Esto no debe sorprendernos, pues un salario es en realidad un precio. En nada favorece la claridad del pensamiento econo\u0301mico que el precio de los servicios laborales haya recibido un nombre enteramente diferente al de los otros precios. Esto ha impedido a mucha gente percatarse de que ambos son gobernados por los mismos principios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las opiniones acerca de los salarios se formulan con tal apasionamiento y quedan tan influidas por la poli\u0301tica, que en la mayori\u0301a de las discusiones sobre el tema se olvidan los ma\u0301s elementales principios. Gentes que seri\u0301an las primeras en negar que la prosperidad pueda ser producida mediante un alza artificial de los precios y no vacilari\u0301an en afirmar que las leyes del precio mi\u0301nimo, en vez de proteger, perjudican las industrias que tratan de favorecer, abogara\u0301n, no obstante, por la promulgacio\u0301n de leyes de salario mi\u0301nimo e increpara\u0301n con la ma\u0301xima acritud a sus oponentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, deberi\u0301a quedar bien sentado que una ley de salario mi\u0301nimo, en el mejor de los casos, constituye arma poco eficaz para combatir el dan\u0303o derivado de los bajos salarios y que el posible beneficio a conseguir, mediante tales leyes, so\u0301lo superara\u0301 el posible mal en proporcio\u0301n a la modestia de los objetivos a alcanzar. Cuanto ma\u0301s ambiciosa sea la ley, cuantos ma\u0301s obreros pretenda proteger y en mayor proporcio\u0301n aspire al incremento de los salarios, tanto ma\u0301s probable sera\u0301 que el perjuicio supere los efectos beneficiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que ocurre cuando, por ejemplo, se promulga una ley en virtud de la cual no se pagara\u0301 a nadie menos de treinta do\u0301lares por una semana laboral de cuarenta y ocho horas, es que nadie cuyo trabajo no sea valorado en esa cifra por un empresario volvera\u0301 a encontrar empleo. No se puede sobrevalorar en una cantidad determinada el trabajo de un obrero en el mercado laboral por el mero hecho de haber convertido en ilegal su colocacio\u0301n por cantidad inferior. Lo u\u0301nico que se consigue es privarle del derecho a ganar lo que su capacidad y empleo le permitiri\u0301an, mientras se impide a la comunidad beneficiarse de los modestos servicios que aque\u0301l es capaz de rendir. En una palabra, se sustituye el salario bajo por el paro. Se causa un mal general, sin compensacio\u0301n equivalente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La u\u0301nica excepcio\u0301n se registra cuando un grupo de obreros recibe un salario efectivamente por debajo de su valor en el mercado. Esto puede ocurrir so\u0301lo en circunstancias o lugares especiales donde las fuerzas de la competencia no funcionen libre o adecuadamente; pero casi todos estos casos especiales podri\u0301an remediarse con igual efectividad, ma\u0301s flexiblemente y con menor dan\u0303o potencial, a trave\u0301s del actuar de los sindicatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe pensar que si la ley obliga a pagar mayores salarios en una industria dada, pueda e\u0301sta elevar sus precios de tal suerte que el incremento pase a gravitar sobre los consumidores. Sin embargo, tal desviacio\u0301n no es tan hacedera ni se escapa con tanta sencillez a las consecuencias de una artificiosa elevacio\u0301n de sueldos. Muchas veces no es posible aumentar el precio de sus productos, pues quiza\u0301 se induzca al consumidor a la bu\u0301squeda de un sustitutivo. O bien, si continu\u0301an adquirie\u0301ndolo, los nuevos precios les obliguen a comprar menos cantidad. En su consecuencia, aunque algunos obreros de la industria en cuestio\u0301n se han beneficiado del alza de salarios, otros por ello perdera\u0301n sus empleos. Por otra parte, si no se aumenta el precio del producto, los fabricantes marginales son desplazados del negocio. En realidad se habra\u0301 provocado una reduccio\u0301n en la produccio\u0301n y el consiguiente paro, recorriendo camino distinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se mencionan estas consecuencias, siempre hay alguien que replica: \u00abPerfectamente; si para conservar la industria X es ineludible pagar salarios i\u0301nfimos, justo es que los salarios mi\u0301nimos obliguen a su cierre.\u00bb Ahora bien, tan audaz afirmacio\u0301n prescinde de ciertas realidades. En primer lugar, no advierte que los consumidores han de soportar la pe\u0301rdida del producto. Olvida tambie\u0301n que los obreros que trabajaban en la industria en cuestio\u0301n quedan condenados al paro. Finalmente, ignora que por bajos que fueran los emolumentos abonados, eran los mejores entre todas las posibilidades que se ofreci\u0301an a los obreros de la tantas veces aludida industria X, pues de lo contrario habri\u0301an acudido a otra. Por lo tanto, si la industria X es suprimida por una ley de salarios mi\u0301nimos, quienes en ella trabajaban se vera\u0301n constren\u0303idos a aceptar empleos que reputaron menos interesantes que los que por fuerza han de abandonar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su demanda de trabajo hara\u0301 descender todavi\u0301a ma\u0301s los salarios de las ocupaciones alternativas que ahora les son ofrecidas. No cabe eludir la consecuencia: siempre que se imponen salarios mi\u0301nimos se provoca un incremento del paro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adema\u0301s, los programas de asistencia destinados a aliviar el paro originado por la ley del salario mi\u0301nimo crean un serio problema. Mediante un salario mi\u0301nimo de 75 centavos por hora, verbigracia, se prohibe a cualquiera trabajar cuarenta horas semanales por menos de treinta do\u0301lares. Supongamos ahora que se ofrece una asistencia de so\u0301lo dieciocho do\u0301lares semanales. Ello equivale a haber prohibido que una persona emplee su tiempo eficazmente ganando, por ejemplo, veinticinco do\u0301lares semanales, mantenie\u0301ndole en cambio inactivo percibiendo un subsidio de dieciocho do\u0301lares a la semana. Hemos privado a la sociedad del valor de sus servicios; al hombre, de la independencia y dignidad que se derivan de la autosuficiencia econo\u0301mica, incluso a bajo nivel, separa\u0301ndole de la tarea ma\u0301s de su agrado, y, al propio tiempo, recibe una remuneracio\u0301n menor a la que podi\u0301a haber ganado por su propio esfuerzo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas consecuencias se producira\u0301n siempre que el socorro sea inferior en un centavo a los treinta do\u0301lares. Sin embargo, cuanto ma\u0301s elevado sea el mismo, tanto peor sera\u0301 la situacio\u0301n en otros aspectos. Si se ofrece un subsidio de treinta do\u0301lares, se facilita a muchos igual cantidad sin trabajar que trabajando. En fin, cualquiera que sea la cantidad a que ascienda el subsidio, provoca una situacio\u0301n en la que cada cual trabaja so\u0301lo por la diferencia entre su salario y el importe del socorro. Si e\u0301ste, por ejemplo, es de treinta do\u0301lares semanales, los obreros a quienes se ofrece un salario de un do\u0301lar por hora o cuarenta do\u0301lares a la semana, ven que de hecho se les pide que trabajen por diez do\u0301lares a la semana tan so\u0301lo, puesto que el resto pueden obtenerlo sin hacer nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabri\u0301a pensar en la posibilidad de escapar a estas consecuencias ofreciendo ese socorro en forma de trabajo remunerado, en lugar de hacerlo a cambio de nada; pero esto es tan so\u0301lo cambiar la naturaleza de las repercusiones. La asistencia en forma de trabajo significa pagar a los beneficiarios ma\u0301s de lo que el mercado hubiera ofrecido libremente. Por tanto, so\u0301lo una parte del salario de ayuda proviene de su actividad (ejercida, por lo general, en trabajos de dudosa utilidad), mientras que el resto es una limosna disfrazada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probablemente hubiera sido mejor, en todo evento que el Estado, inicialmente, hubiera subvencionado francamente el sueldo percibido en las tareas privadas que ya veni\u0301an realizando. No queremos alargar ma\u0301s este asunto, pues nos llevari\u0301a al examen de cuestiones que de momento no interesan. Ahora bien, conviene tener presentes las dificultades y consecuencias de los subsidios al considerar la promulgacio\u0301n de leyes del salario mi\u0301nimo o el incremento de los mi\u0301nimos ya fijados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De cuanto antecede no se pretende deducir la imposibilidad de elevar los salarios. Lo u\u0301nico que se desea es sen\u0303alar que el me\u0301todo aparentemente sencillo de incrementarlo mediante disposiciones del poder pu\u0301blico es el camino peor y ma\u0301s equivocado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece oportuno advertir ahora que lo que distingue a muchos reformadores de quienes rechazan sus sugerencias no es la mayor filantropi\u0301a de los primeros, sino su mayor impaciencia. No se trata de si deseamos o no el mayor bienestar econo\u0301mico posible para todos. Entre hombres de buena voluntad tal objetivo ha de darse por descontado. La verdadera cuestio\u0301n se refiere a los medios adecuados para conseguirlo, y al tratar de dar una respuesta a tal cuestio\u0301n, no el li\u0301cito olvidar unas cuantas verdades elementales; no cabe distribuir ma\u0301s riqueza que la creada; no es posible, a la larga, pagar al conjunto de la mano de obra ma\u0301s de lo que produce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mejor manera de elevar, por lo tanto los salarios es incrementando la productividad dei trabajo. Tal finalidad puede alcanzarse acudiendo a distintos me\u0301todos: por una mayor acumulacio\u0301n de capital, es decir, mediante un aumento de las ma\u0301quinas que ayudan al obrero en su tarea; por nuevos inventos y mejoras te\u0301cnicas; por una direccio\u0301n ma\u0301s eficaz por parte de los empresarios; por mayor aplicacio\u0301n y eficiencia por parte de los obreros; por una mejor formacio\u0301n y adiestramiento profesional. Cuanto ma\u0301s produce el individuo, tanto ma\u0301s acrecienta la riqueza de toda la comunidad. Cuanto ma\u0301s produce, tanto ma\u0301s valiosos son sus servicios para los consumidores y, por lo tanto, para los empresarios. Y cuanto mayor es su valor para el empresario, mejor le pagara\u0301n. Los salarios reales tienen su origen en la produccio\u0301n, no en los decretos y o\u0301rdenes ministeriales.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p class=\"pvc_stats all \" data-element-id=\"24538\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> Vistas Totales&nbsp;1,792&nbsp;, Vistas Hoy&nbsp;2&nbsp;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leyes del Salario Mi\u0301nimo Autor: Henry Hazlitt Extra\u00eddo de: La econom\u00eda en una lecci\u00f3n Hemos examinado anteriormente algunos de los perniciosos resultados que producen los arbitrarios esfuerzos realizados por el Estado para elevar el precio de aquellas mercanci\u0301as que desea favorecer. 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