{"id":24728,"date":"2023-04-19T17:00:37","date_gmt":"2023-04-19T17:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/crees.org.do\/?p=24728"},"modified":"2023-04-24T16:52:17","modified_gmt":"2023-04-24T16:52:17","slug":"el-uso-del-conocimiento-en-la-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/crees.org.do\/?p=24728","title":{"rendered":"El uso del conocimiento en la sociedad"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: justify;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24730 aligncenter\" src=\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/f-hayek-bio.jpeg\" alt=\"El uso del conocimiento en la sociedad\" width=\"301\" height=\"339\" \/><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\">El uso del conocimiento en la sociedad<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autor: Friedrich. A. Hayek<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Publicado originalmente: Septiembre de 1945<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Extra\u00eddo de: <a href=\"https:\/\/fee.org\/articles\/the-use-of-knowledge-in-society\/\">Fee<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si desea aprender tanto como sea posible sobre econom\u00eda de un solo art\u00edculo, lea \u00abEl uso del conocimiento en la sociedad\u00bb de Friedrich A. Hayek, publicado en la edici\u00f3n de septiembre de 1945 de The American Economic Review. En primer lugar, ning\u00fan otro art\u00edculo explica el problema econ\u00f3mico con tanta claridad. En segundo lugar, ninguno proporciona una mejor comprensi\u00f3n de la superioridad de las econom\u00edas de mercado. En tercer lugar, expone una de las falacias m\u00e1s deplorables del enfoque est\u00e1ndar de la ense\u00f1anza de la econom\u00eda. Finalmente, arroja luz sobre la peligrosa ignorancia de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hayek se\u00f1ala que la asignaci\u00f3n sensata de recursos escasos requiere un conocimiento disperso entre muchas personas, sin que ning\u00fan individuo o grupo de expertos sea capaz de adquirirlo todo. La toma de decisiones econ\u00f3micas informadas requiere permitir que las personas act\u00faen sobre la informaci\u00f3n de \u00abtiempo y lugar\u00bb que solo ellos tienen, al tiempo que proporciona un sistema de comunicaci\u00f3n que nos motive y nos informe sobre la mejor manera de hacerlo. El intercambio de mercado y los precios generan la informaci\u00f3n y la motivaci\u00f3n. Sin embargo, a los estudiantes de econom\u00eda se les ense\u00f1a invariablemente que el mercado funciona correctamente solo si todos los participantes tienen un conocimiento perfecto. Esto es una tonter\u00eda, como explica Hayek. Si todos tuvieran un conocimiento perfecto, el caso del mercado desaparecer\u00eda en gran medida. El mercado es esencial precisamente porque permite que las personas se beneficien de un conocimiento muy disperso cuando nadie tiene m\u00e1s que el m\u00e1s m\u00ednimo fragmento de ese conocimiento, ni siquiera los planificadores gubernamentales. Cada vez que un plan de gobierno restringe el intercambio de mercado, la ignorancia es sustituida por el conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lea el art\u00edculo de Hayek y abordar\u00e1 su futura lectura con una perspectiva m\u00e1s informada sobre de qu\u00e9 se trata la econom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">~ Dwight Lee<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong>El uso del conocimiento en la sociedad<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el problema que queremos resolver cuando tratamos de construir un orden econ\u00f3mico racional? Bas\u00e1ndose en ciertos supuestos comunes, la respuesta es bastante simple.\u00a0<em>Si<\/em>\u00a0poseemos toda la informaci\u00f3n pertinente y podemos partir de un sistema dado de preferencia contando con un completo conocimiento de los medios disponibles, el problema que queda es puramente de l\u00f3gica. En otras palabras, la respuesta a la pregunta referente al mejor uso de los medios disponibles se encuentra impl\u00edcita en nuestros supuestos. Las condiciones que debe satisfacer la soluci\u00f3n de este problema \u00f3ptimo han sido detalladamente elaboradas y pueden ser mejor establecidas en forma matem\u00e1tica: expresadas brevemente, las tasas marginales de substituci\u00f3n entre dos bienes o factores cualesquiera deben ser iguales en todos sus usos diferentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, \u00e9ste decididamente no es el problema econ\u00f3mico que enfrenta la sociedad. Y el c\u00e1lculo econ\u00f3mico que hemos desarrollado para resolver este problema l\u00f3gico, a pesar de ser un paso importante hacia la soluci\u00f3n del problema econ\u00f3mico de la sociedad, a\u00fan no proporciona una respuesta a \u00e9ste. Esto se debe a que los \u00abdatos\u00bb referentes a toda la sociedad a partir de los cuales se origina el c\u00e1lculo econ\u00f3mico no son nunca \u00abdados\u00bb a una sola mente de modo que pueda deducir sus consecuencias y nunca, tampoco, pueden serlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter peculiar del problema de un orden econ\u00f3mico racional est\u00e1 determinado precisamente por el hecho de que el conocimiento de las circunstancias que debemos utilizar no se encuentra nunca concentrado ni integrado, sino \u00fanicamente como elementos dispersos de conocimiento incompleto y frecuentemente contradictorio en poder de los diferentes individuos. De este modo, el problema econ\u00f3mico de la sociedad no es simplemente un problema de asignaci\u00f3n de recursos \u00abdados\u00bb \u2014si \u00abdados\u00bb quiere decir dados a una sola mente que deliberadamente resuelve el problema planteado por estos \u00abdatos\u00bb\u2014. Se trata m\u00e1s bien de un problema referente a c\u00f3mo lograr el mejor uso de los recursos conocidos por los miembros de la sociedad, para fines cuya importancia relativa s\u00f3lo ellos conocen. O, expresado brevemente, es un problema de la utilizaci\u00f3n del conocimiento que no es dado a nadie en su totalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Temo que muchos de los \u00faltimos avances de la teor\u00eda econ\u00f3mica han m\u00e1s bien oscurecido en vez de aclarado este car\u00e1cter del problema fundamental, cosa que ocurre especialmente en el caso de muchos de los usos que se han hecho de las matem\u00e1ticas. A pesar de que el problema que quiero tratar principalmente en este documento es el de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica racional, me referir\u00e9 frecuentemente a sus estrechas relaciones con ciertos problemas metodol\u00f3gicos. Muchas de las observaciones que quiero hacer son en realidad conclusiones a las que han convergido en forma inesperada diversas l\u00edneas de razonamiento. Pero, seg\u00fan veo ahora los problemas, esto no es accidental. Me parece que muchos de los debates actuales sobre la teor\u00eda y la pol\u00edtica econ\u00f3mica tienen su origen com\u00fan en una mala interpretaci\u00f3n de la naturaleza del problema econ\u00f3mico de la sociedad. A su vez, esta mala interpretaci\u00f3n se debe a una transferencia equivocada a los fen\u00f3menos sociales de los h\u00e1bitos de pensamiento que hemos desarrollado al ocuparnos de los fen\u00f3menos de la naturaleza.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>II<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lenguaje corriente, usamos el t\u00e9rmino \u00abplanificaci\u00f3n\u00bb para describir el conjunto de decisiones interrelacionadas relativas a la asignaci\u00f3n de nuestros recursos disponibles. En este sentido, toda actividad econ\u00f3mica es planificaci\u00f3n, y en toda sociedad en la que participen muchas personas, esta planificaci\u00f3n, quienquiera que la realice, tendr\u00e1 que basarse en alguna medida en conocimiento que no es dado al planificador sino que a otras personas cualesquiera y, que de alg\u00fan modo, deber\u00e1 ser comunicado a \u00e9ste. Las diversas formas en que la gente adquiere el conocimiento en que basa sus planes constituye el problema m\u00e1s importante para toda teor\u00eda que investiga el proceso econ\u00f3mico. Y el problema de determinar cu\u00e1l es la mejor forma de utilizar el conocimiento inicialmente disperso entre todos los individuos constituye, a lo menos, uno de los principales problemas de la pol\u00edtica econ\u00f3mica, o del dise\u00f1o de un sistema econ\u00f3mico eficiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta a esta pregunta est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la otra que surge aqu\u00ed, aquella referente a qui\u00e9n se encargar\u00e1 de la planificaci\u00f3n. Es en torno a esta \u00faltima que gira todo el debate sobre la \u00abplanificaci\u00f3n econ\u00f3mica\u00bb. No se trata de determinar si debe haber o no planificaci\u00f3n, sino \u00a0m\u00e1s bien si la planificaci\u00f3n debe ser efectuada en forma centralizada, por una autoridad para todo el sistema econ\u00f3mico, o si \u00e9sta debe ser dividida entre muchos individuos. En el sentido espec\u00edfico en que se usa el t\u00e9rmino planificaci\u00f3n actualmente, \u00e9ste significa necesariamente planificaci\u00f3n central, es decir, la direcci\u00f3n de todo el sistema econ\u00f3mico conforme a un plan unificado. Por otra parte, competencia significa planificaci\u00f3n descentralizada realizada por muchas personas diferentes. El punto intermedio entre ambos, acerca del que muchos hablan pero que a pocos les gusta cuando lo ven, es la delegaci\u00f3n de la planificaci\u00f3n a industrias organizadas o, en otras palabras, a monopolios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El grado de eficiencia de estos sistemas depende principalmente del m\u00e1s completo uso del conocimiento existente que podamos esperar de ellos. A su vez, esto depende del \u00e9xito que podamos tener en poner a disposici\u00f3n de una autoridad central todo el conocimiento que se debe usar, pero que inicialmente se encuentra disperso entre muchos individuos diferentes, o en comunicar a los individuos el conocimiento adicional que necesitan para armonizar sus planes con los de los dem\u00e1s.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>III<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a este punto, es inmediatamente evidente que la posici\u00f3n ser\u00e1 diferente con respecto a los diversos tipos de conocimiento. Por lo tanto, la respuesta a nuestra pregunta se orienta principalmente hacia la importancia relativa de los diferentes tipos de conocimiento: aquellos que es m\u00e1s probable que se encuentren a disposici\u00f3n de individuos particulares y aquellos que deber\u00edamos esperar encontrar con mayor seguridad en poder de una autoridad constituida por expertos debidamente seleccionados. El hecho de que en la actualidad se d\u00e9 generalmente por sentado que los \u00faltimos est\u00e1n en una mejor posici\u00f3n se debe a que un tipo de conocimiento, especialmente el conocimiento cient\u00edfico, ocupa ahora un lugar tan prominente en la imaginaci\u00f3n p\u00fablica que tendemos a olvidar que no es el \u00fanico tipo de conocimiento pertinente. Se puede admitir que en lo que respecta al conocimiento cient\u00edfico, un cuerpo de expertos debidamente seleccionados puede estar en mejor posici\u00f3n para dominar todo el mejor conocimiento disponible, a pesar de que esto signifique naturalmente trasladar la dificultad al problema de seleccionar los expertos. Lo que quiero dejar en claro es que, incluso suponiendo que este problema pueda ser f\u00e1cilmente resuelto, constituye s\u00f3lo una peque\u00f1a parte del problema m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d\u00eda, es pr\u00e1cticamente una herej\u00eda sugerir que el conocimiento cient\u00edfico no es la suma de todo el conocimiento. Pero una peque\u00f1a reflexi\u00f3n demostrar\u00e1 que sin duda existe un conjunto de conocimientos muy importantes pero desorganizados que no puede llamarse cient\u00edfico en el sentido del conocimiento de reglas generales: el conocimiento de las circunstancias particulares de tiempo y lugar. Es con respecto a \u00e9ste que pr\u00e1cticamente cualquier individuo tiene cierta ventaja sobre los dem\u00e1s, dado que posee cierta informaci\u00f3n \u00fanica que puede usarse beneficiosamente, pero s\u00f3lo si se dejan a \u00e9l las decisiones dependiendo de dicha informaci\u00f3n o \u00e9stas son tomadas con su activa cooperaci\u00f3n. Basta con recordar todo lo que tenemos que aprender en cualquier ocupaci\u00f3n despu\u00e9s de haber terminado el entrenamiento te\u00f3rico, la parte importante de nuestra vida de trabajo que pasamos aprendiendo tareas espec\u00edficas, y lo valioso que es en todos los \u00e1mbitos de la vida el conocimiento de las personas, condiciones locales y circunstancias espec\u00edficas. El conocer y poner en uso una m\u00e1quina que no es completamente empleada, aprovechar la experiencia de alguien que puede ser mejor utilizada, o tener conocimiento de art\u00edculos sobrantes que pueden aprovecharse durante una interrupci\u00f3n del abastecimiento es socialmente tan \u00fatil como el conocimiento de mejores t\u00e9cnicas alternativas. El embarcador que se gana la vida aprovechando los viajes de barcos que de otra manera ir\u00edan vac\u00edos o pr\u00e1cticamente vac\u00edos, el corredor de propiedades cuyo conocimiento con frecuencia se reduce al conocimiento de oportunidades temporales, o el\u00a0<em>intermediario<\/em>\u00a0que saca ventajas de las diferencias locales de los precios de los productos, todos ellos realizan funciones eminentemente \u00fatiles basadas en el conocimiento especial de las circunstancias del momento que otros no poseen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es curioso que en la actualidad se mire en general a esta clase de conocimientos con cierto desprecio y se considere que alguien ha actuado casi escandalosamente cuando haciendo uso de este conocimiento obtiene ventajas sobre otro que posee conocimientos t\u00e9cnicos o te\u00f3ricos. El hecho de sacar ventaja de un mejor conocimiento de los medios de comunicaci\u00f3n o de transporte es considerado a veces como algo casi deshonesto, a pesar de que es tan importante que la sociedad haga uso de las mejores oportunidades en este aspecto como de los \u00faltimos descubrimientos cient\u00edficos. Este prejuicio ha influido considerablemente en la actitud con respecto al comercio en general comparado con la producci\u00f3n. Incluso los economistas que se consideran inmunes a las burdas falacias materialistas del pasado cometen de forma constante el mismo error en lo concerniente a las actividades relativas a la adquisici\u00f3n de dicho conocimiento pr\u00e1ctico, aparentemente porque en su esquema de las cosas todo este conocimiento se supone \u00abdado\u00bb. En la actualidad, por lo general, parece pensarse que todo este conocimiento debiera encontrarse con frecuencia disponible para cualquier persona, y el calificativo de irracional usado en contra del orden econ\u00f3mico existente se debe a menudo a que este conocimiento no se encuentra as\u00ed disponible. Este punto de vista no considera el hecho de que el m\u00e9todo mediante el cual este conocimiento puede ponerse a disposici\u00f3n del mayor n\u00famero de personas posibles constituye en rigor el problema preciso que tenemos que resolver.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>IV<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si ahora est\u00e1 de moda minimizar la importancia del conocimiento de las circunstancias particulares de tiempo y lugar, esto est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con la menor importancia que se concede al cambio en s\u00ed. En realidad, son pocos los puntos en que los supuestos (en general s\u00f3lo impl\u00edcitos) de los \u00abplanificadores\u00bb difieren tanto de los de sus opositores como en lo referente a la importancia y frecuencia de los cambios que har\u00e1n necesaria la realizaci\u00f3n de importantes modificaciones en los planes de producci\u00f3n. Naturalmente, si fuera posible trazar de antemano planes econ\u00f3micos detallados para per\u00edodos bastante largos que fueran con estrictez cumplidos de manera que no fuera necesario tomar nuevas decisiones econ\u00f3micas de importancia, la tarea de elaborar un plan general que abarcara toda la actividad econ\u00f3mica ser\u00eda mucho menos dif\u00edcil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez vale la pena recalcar que los problemas econ\u00f3micos surgen siempre y exclusivamente como consecuencia del cambio. En la medida en que las cosas siguen igual que antes o, al menos, como se esperaba que ocurriera, no surgen nuevos problemas que requieran de decisi\u00f3n ni tampoco es necesario elaborar un nuevo plan. La creencia de que los cambios o, al menos, los ajustes cotidianos se han vuelto menos importantes en los tiempos modernos lleva impl\u00edcita la opini\u00f3n de que los problemas econ\u00f3micos tambi\u00e9n se han vuelto menos importantes. Por esa raz\u00f3n, quienes creen en la significaci\u00f3n cada vez menor del cambio son generalmente los mismos que sostienen que la importancia de las consideraciones econ\u00f3micas ha pasado a segundo plano debido a la creciente utilidad del conocimiento tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs cierto que, con el complejo aparato de producci\u00f3n moderna, las decisiones econ\u00f3micas son necesarias s\u00f3lo de tarde en tarde, como por ejemplo, cuando se va a construir una nueva f\u00e1brica o se va a introducir un nuevo producto? \u00bfEs cierto que una vez que se ha construido una planta, todo lo dem\u00e1s es m\u00e1s o menos mec\u00e1nico y est\u00e1 determinado por el car\u00e1cter de la planta y queda poco por hacer en cuanto a adaptaci\u00f3n a las siempre cambiantes circunstancias del momento?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La creencia harto com\u00fan en el sentido afirmativo no est\u00e1 sustentada, hasta donde yo puedo darme cuenta, por la experiencia pr\u00e1ctica del empresario. En todo caso, en una industria competitiva, y s\u00f3lo una industria de este tipo puede servir de prueba, la tarea de evitar que suban los costos requiere de una lucha constante que absorbe una parte importante de la energ\u00eda del administrador. La facilidad con que un administrador ineficiente puede desperdiciar los diferenciales en que se basan las utilidades y la posibilidad de producir con las mismas instalaciones t\u00e9cnicas y con una gran variedad de costos, se encuentra entre los hechos m\u00e1s conocidos de la experiencia empresarial que no parecen ser igualmente conocidos por el economista. La misma intensidad del deseo, constantemente repetido por los productores e ingenieros en el sentido de que se les permita proceder sin trabas por concepto de costos monetarios, constituye un testimonio elocuente de la medida en que estos factores influyen en su trabajo diario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una raz\u00f3n por la que los economistas tienden cada vez m\u00e1s a olvidar los constantes cambios peque\u00f1os que constituyen el cuadro econ\u00f3mico global es probablemente su creciente preocupaci\u00f3n por los agregados estad\u00edsticos que muestran una estabilidad mucho mayor que los movimientos del detalle. Sin embargo, la comparativa estabilidad de los agregados no puede ser explicada por la \u00abley de los grandes n\u00fameros\u00bb o la mutua compensaci\u00f3n de los cambios al azar, como a veces los estad\u00edsticos parecen verse inclinados a pensar. El n\u00famero de elementos que tenemos que manejar no es lo suficientemente grande como para que estas fuerzas accidentales produzcan estabilidad. El flujo continuo de bienes y servicios se mantiene mediante constantes ajustes deliberados, mediante nuevas disposiciones tomadas d\u00eda a d\u00eda a la luz de circunstancias no conocidas el d\u00eda anterior, o por\u00a0<em>B<\/em>\u00a0que entra en acci\u00f3n apenas\u00a0<em>A<\/em>\u00a0no cumple. Incluso la gran planta altamente mecanizada sigue en operaci\u00f3n debido a un medio ambiente al que puede recurrir para todo tipo de necesidades imprevistas: tejas para su techo, papel para sus formularios, y todo tipo de equipos con respecto a los cuales no puede ser independiente y que, de acuerdo a los planes de operaci\u00f3n de la planta, deben estar f\u00e1cilmente disponibles en el mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez, \u00e9ste es tambi\u00e9n el punto en que deber\u00eda mencionar brevemente el hecho de que el tipo de conocimiento a que me he referido es aquel que por su naturaleza no puede formar parte de las estad\u00edsticas ni, por consiguiente, ser transmitido a ninguna autoridad central en forma estad\u00edstica. Las estad\u00edsticas que deber\u00eda usar tal autoridad central deber\u00edan obtenerse precisamente haciendo abstracci\u00f3n de las peque\u00f1as diferencias entre las cosas, y juntando, como recursos de un mismo tipo, los elementos que difieren con respecto al lugar, calidad y otros aspectos particulares, en una forma que puede ser muy significativa para la decisi\u00f3n espec\u00edfica. De esto se deduce que la planificaci\u00f3n central basada en informaci\u00f3n estad\u00edstica, por su naturaleza, no puede considerar directamente estas circunstancias de tiempo y lugar y que el planificador central tendr\u00e1 que encontrar alguna forma en que las decisiones dependientes de ellas puedan ser dejadas al \u00abhombre que est\u00e1 en el terreno\u00bb.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>V<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si estamos de acuerdo en que el problema econ\u00f3mico de la sociedad se refiere principalmente a la pronta adaptaci\u00f3n a los cambios seg\u00fan circunstancias particulares de tiempo y lugar, se podr\u00eda inferir que las decisiones finales deben dejarse a quienes est\u00e1n familiarizados con estas circunstancias, a quienes conocen de primera mano los cambios pertinentes y los recursos disponibles de inmediato para satisfacerlos. No podemos esperar resolver este problema comunicando primero\u00a0<em>todo<\/em>\u00a0este conocimiento a una junta central, la que, despu\u00e9s de integrarlo, dicta \u00f3rdenes. Es preciso resolverlo por medio de alguna forma descentralizada. Pero esto soluciona s\u00f3lo parte de nuestro problema. Necesitamos la descentralizaci\u00f3n porque s\u00f3lo as\u00ed podemos asegurar que el conocimiento de las circunstancias particulares de tiempo y lugar ser\u00e1 prontamente utilizado. Pero el hombre que est\u00e1 en el terreno no puede decidir a base de un conocimiento limitado pero profundo de los acontecimientos de su medio ambiente inmediato. A\u00fan queda el problema de comunicarle la informaci\u00f3n adicional que necesita para hacer calzar sus decisiones dentro del patr\u00f3n general de cambios de todo el sistema econ\u00f3mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1nto conocimiento necesita para realizar esto con \u00e9xito? \u00bfCu\u00e1les acontecimientos de los que ocurren m\u00e1s all\u00e1 del horizonte de su conocimiento inmediato tienen relaci\u00f3n con su decisi\u00f3n inmediata, y cu\u00e1nto necesita saber acerca de ellos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil que haya algo de lo que ocurre en el mundo que no influya en la decisi\u00f3n que debe tomar. Pero no necesita conocer todos estos acontecimientos como tales, ni tampoco\u00a0<em>todos<\/em>\u00a0sus efectos. No le importa la raz\u00f3n por la que en un determinado momento se necesiten m\u00e1s tornillos de un tama\u00f1o que de otro, ni\u00a0<em>por qu\u00e9<\/em>\u00a0las bolsas de papel se consiguen m\u00e1s f\u00e1cilmente que las de tela, ni\u00a0<em>por qu\u00e9<\/em>\u00a0sea m\u00e1s dif\u00edcil conseguir trabajadores especializados o una m\u00e1quina determinada. Todo lo que le importa es determinar\u00a0<em>cu\u00e1n dif\u00edcil<\/em>\u00a0de obtener se han vuelto estos productos en comparaci\u00f3n con otros que tambi\u00e9n le interesan, o el grado de urgencia con que se necesitan los productos alternativos que produce o usa. Siempre es un problema de la importancia relativa de las cosas espec\u00edficas que le interesan, y las causas que alteran su importancia relativa no tienen inter\u00e9s para \u00e9l aparte del efecto en aquellas cosas concretas de su medio ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en relaci\u00f3n con esto que lo que he denominado \u00abc\u00e1lculo econ\u00f3mico\u00bb (o l\u00f3gica pura de la elecci\u00f3n) nos ayuda, al menos por analog\u00eda, a ver la forma en que se puede resolver el problema, que de hecho se resuelve mediante el sistema de precios. Incluso la \u00fanica mente controladora, en poder de todos los datos para un peque\u00f1o sistema econ\u00f3mico independiente, no podr\u00eda \u2014cada vez que fuera necesario hacer algunos peque\u00f1os ajustes en la asignaci\u00f3n de recursos\u2014 analizar todas las relaciones entre fines y medios que podr\u00edan verse afectadas. En realidad, la gran contribuci\u00f3n de la l\u00f3gica pura de la elecci\u00f3n es que ha demostrado en forma concluyente que incluso esta mente \u00fanica podr\u00eda resolver este tipo de problemas s\u00f3lo construyendo y usando constantemente tasas de equivalencia (o \u00abvalores\u00bb, o \u00abtasas marginales de substituci\u00f3n\u00bb),\u00a0<em>es decir<\/em>, asignando a cada tipo de recurso escaso un indicador num\u00e9rico que no puede derivarse de ninguna propiedad que posea dicho objeto espec\u00edfico, pero que refleja, o en el que est\u00e1 condensada, su importancia en vista de toda la estructura medios-fin\u00e9s. En cualquier cambio peque\u00f1o, tendr\u00e1 que considerar s\u00f3lo estos indicadores cuantitativos (o \u00abvalores\u00bb) en los que se encuentra concentrada toda la informaci\u00f3n pertinente; y ajustando las cantidades una por una, puede volver a ordenar debidamente todas sus disposiciones sin tener que resolver todo el puzle\u00a0<em>ab initio<\/em>\u00a0o sin tener que revisarlo en ninguna etapa en todas sus ramificaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundamentalmente, en un sistema en que el conocimiento de los hechos pertinentes se encuentra disperso entre muchas personas, los precios pueden actuar para coordinar las acciones separadas de diferentes personas en la misma manera en que los valores subjetivos ayudan al individuo a coordinar las partes de su plan. Vale la pena considerar brevemente un ejemplo muy sencillo y corriente de la acci\u00f3n del sistema de precios para comprender lo que precisamente realiza. Supongamos que en alguna parte del mundo ha surgido una nueva oportunidad para el uso de alguna materia prima, por ejemplo, el esta\u00f1o o que se ha eliminado una de las fuentes de suministro de \u00e9ste. Para nuestro prop\u00f3sito, no tiene importancia \u2014y el hecho de que no tenga importancia es en s\u00ed importante\u2014 cu\u00e1l de estas dos causas ha provocado la escasez del esta\u00f1o. Todo lo que los consumidores de esta\u00f1o necesitan saber es que una parte del esta\u00f1o que consum\u00edan est\u00e1 siendo ahora empleado m\u00e1s rentablemente en otro lugar y que, por consiguiente, deben economizar su uso. La gran mayor\u00eda de ellos no necesita ni siquiera saber d\u00f3nde se ha producido la necesidad m\u00e1s urgente, o en favor de qu\u00e9 otras necesidades deben manejar prudentemente la oferta. Si s\u00f3lo algunos de ellos saben directamente de la nueva demanda y orientan recursos hacia ella, y si la gente que est\u00e1 consciente de este vac\u00edo as\u00ed producido lo llena a su vez con otros recursos, el efecto se extender\u00e1 r\u00e1pidamente a todo el sistema econ\u00f3mico e influir\u00e1 en no s\u00f3lo todos los usos del esta\u00f1o, sino que tambi\u00e9n en aquellos de sus substitutos y los substitutos de estos substitutos, la oferta de todos los productos hechos de esta\u00f1o, sus substitutos y as\u00ed sucesivamente. Todo esto sucede sin que la gran mayor\u00eda de quienes contribuyen a efectuar tales substituciones conozca la causa original de estos cambios. El todo act\u00faa como un mercado, no porque alguno de sus miembros tenga una visi\u00f3n de todo el campo, sino porque sus limitados campos individuales de visi\u00f3n se traslapan suficientemente de manera que la informaci\u00f3n pertinente es comunicada a todos a trav\u00e9s de muchos intermediarios. El simple hecho de que existe un precio para cada producto \u2014o mejor dicho, que los precios locales est\u00e1n relacionados en una forma determinada por el costo del transporte, etc.\u2014, proporciona la soluci\u00f3n a que podr\u00eda haberse llegado (cosa s\u00f3lo conceptualmente posible) con una sola mente en poder de toda la informaci\u00f3n que de hecho se encuentra dispersa entre todas las personas que participan en el proceso.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>VI<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comprender la verdadera funci\u00f3n del sistema de precios \u2014funci\u00f3n que, naturalmente, cumple en forma menos perfecta cuando los precios se vuelven m\u00e1s r\u00edgidos\u2014 debemos considerar dicho sistema como un mecanismo para comunicar informaci\u00f3n. (Sin embargo, incluso cuando los precios cotizados se han vuelto bastante r\u00edgidos, las fuerzas que operar\u00edan a trav\u00e9s de cambios en los precios a\u00fan operan en una medida considerable a trav\u00e9s de cambios en los otros t\u00e9rminos del contrato). El hecho m\u00e1s significativo acerca de este sistema es la econom\u00eda de conocimientos con que opera, o lo poco que necesitan saber los participantes individuales para poder tomar la decisi\u00f3n correcta. En resumen, mediante una especie de s\u00edmbolo, se comunica s\u00f3lo la informaci\u00f3n m\u00e1s esencial y s\u00f3lo a quienes les concierne. Es m\u00e1s que una met\u00e1fora el describir el sistema de precios como una especie de maquinaria para registrar el cambio, o un sistema de telecomunicaciones que permite a los productores individuales observar solamente el movimiento de unos pocos indicadores, tal como un ingeniero puede mirar las agujas de unos pocos medidores, a fin de ajustar sus actividades a los cambio acerca de los cuales puede que nunca sepan ellas m\u00e1s que lo que est\u00e1 reflejado en el movimiento de precios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente, es probable que estos ajustes no sean nunca \u00abperfectos\u00bb en el sentido en que el economista los concibe en su an\u00e1lisis de equilibrio. Pero temo que nuestros h\u00e1bitos te\u00f3ricos de abordar el problema bas\u00e1ndonos en el supuesto de que pr\u00e1cticamente todos contamos con un conocimiento m\u00e1s o menos perfecto nos han impedido ver la verdadera funci\u00f3n del mecanismo de precios y nos han llevado a aplicar patrones m\u00e1s bien enga\u00f1osos al juzgar su eficiencia. Lo maravilloso es que en un caso como el de la escasez de una materia prima, sin que se dicte ninguna orden ni que la causa de ello sea conocida m\u00e1s que, tal vez, por una decena de personas, ocurre que millones de personas, cuya identidad no podr\u00eda ser determinada con meses de investigaci\u00f3n, reduzca el uso de la materia prima o sus productos; es decir, de hecho sucede que se mueven en la direcci\u00f3n correcta. Esta es ya una maravilla incluso si, en un mundo constantemente cambiante, no todos reaccionaran tan perfectamente de manera que sus tasas de rentabilidad se mantuvieran siempre al mismo nivel uniforme o \u00abnormal\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He usado deliberadamente el t\u00e9rmino \u00abmaravilla\u00bb para sacar al lector de la complacencia con que frecuentemente consideramos el funcionamiento de este mecanismo como algo natural. Estoy convencido de que si este fuera el resultado de la invenci\u00f3n humana deliberada, y si la gente guiada por los cambios de precios comprendiera que sus decisiones tienen trascendencia mucho m\u00e1s all\u00e1 de su objetivo inmediato, este mecanismo hubiera sido aclamado como uno de los mayores triunfos del intelecto humano. Su desventura es doble en el sentido de que no es el producto de la invenci\u00f3n humana y que las personas guiadas por \u00e9l generalmente no saben por qu\u00e9 son llevadas a hacer lo que hacen. Pero aquellos que claman por una \u00abdirecci\u00f3n consciente\u00bb \u2014y que no pueden creer que algo que ha evolucionado sin ser dise\u00f1ado (e incluso sin ser comprendido) pueda resolver problemas que no ser\u00edamos capaces de resolver conscientemente\u2014 deber\u00edan recordar lo siguiente: El problema consiste precisamente en c\u00f3mo extender el campo de nuestra utilizaci\u00f3n de los recursos m\u00e1s all\u00e1 del campo de control de una sola mente; y, por consiguiente, en c\u00f3mo eliminar la necesidad del control consciente y crear incentivos para que los individuos hagan lo que es conveniente sin que nadie tenga que decirles qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema que enfrentamos aqu\u00ed no es de ninguna manera caracter\u00edstico de la econom\u00eda. Surge en relaci\u00f3n con casi todos los verdaderos problemas sociales, con el lenguaje y con gran parte de nuestra herencia cultural, y constituye realmente el problema te\u00f3rico central de toda la ciencia social. Tal como Alfred Whitehead ha se\u00f1alado en otro contexto: \u00abLa afirmaci\u00f3n de que debemos cultivar el h\u00e1bito de pensar lo que estamos haciendo constituye un axioma profundamente err\u00f3neo repetido en todos los libros y por eminentes personas al dictar conferencias. La verdad es exactamente lo contrario. La civilizaci\u00f3n avanza al aumentar la cantidad de operaciones importantes que podemos realizar sin pensar acerca de ellas\u00bb. Esto tiene mucha importancia en el campo social. Constantemente usamos f\u00f3rmulas, s\u00edmbolos y reglas cuyo significado no comprendemos y haciendo esto nos valemos de la ayuda de conocimiento que individualmente no poseemos. Hemos desarrollado estas pr\u00e1cticas e instituciones construyendo sobre h\u00e1bitos e instituciones que han resultado exitosos en su propia esfera y que, a su vez, han pasado a ser la base de la civilizaci\u00f3n que hemos construido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema de precios es precisamente una de esas formaciones que el hombre ha aprendido a usar (a pesar de que a\u00fan est\u00e1 muy lejos de haber aprendido a hacer el mejor uso de ella) despu\u00e9s de haberse visto enfrentado a ella sin entenderla. Con ella ha sido posible no s\u00f3lo una divisi\u00f3n del trabajo, sino que tambi\u00e9n un uso coordinado de los recursos basado en un conocimiento igualmente dividido. A quienes les gusta ridiculizar toda sugerencia de que esto pueda ser as\u00ed, generalmente, distorsionan el argumento insinuando que, seg\u00fan \u00e9ste, dicho sistema ha surgido por alg\u00fan milagro espont\u00e1neo siendo el m\u00e1s apropiado para la civilizaci\u00f3n moderna. Lo que sucede es exactamente lo contrario: el hombre ha sido capaz de conseguir la divisi\u00f3n del trabajo en que se basa nuestra civilizaci\u00f3n porque se vio ante un m\u00e9todo que lo hizo posible. Si no hubiera hecho eso, podr\u00eda haber desarrollado otro tipo de civilizaci\u00f3n completamente diferente, algo as\u00ed como el \u00abestado\u00bb de las hormigas termitas, o alg\u00fan otro tipo totalmente inimaginable. Todo lo que podemos decir es que nadie ha logrado a\u00fan dise\u00f1ar un sistema alternativo en el que puedan preservarse ciertas caracter\u00edsticas del existente que son estimadas incluso por aquellos que lo atacan m\u00e1s violentamente tales como, por ejemplo, el grado en que el individuo \u2014bajo este sistema\u2014 puede elegir sus metas y, por consiguiente, usar libremente sus propios conocimientos y habilidades.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>VII<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos sentidos es positivo que el debate acerca de la necesidad del sistema de precios para todo c\u00e1lculo racional en una sociedad compleja, ya no sea conducido totalmente entre grupos con ideas pol\u00edticas diferentes. La tesis de que sin el sistema de precios no podr\u00edamos preservar una sociedad basada en una divisi\u00f3n del trabajo tan amplia como la nuestra fue recibida con una carcajada cuando fue presentada por primera vez por Von Mises hace 25 a\u00f1os. Actualmente, las dificultades que tienen algunos para aceptarla ya no son principalmente pol\u00edticas, lo que contribuye a una atm\u00f3sfera mucho m\u00e1s propicia para la discusi\u00f3n racional. Las diferencias ya no pueden atribuirse a prejuicios pol\u00edticos cuando nos encontramos con Le\u00f3n Trotsky sosteniendo que \u00abla contabilidad econ\u00f3mica es inconcebible sin relaciones de mercado\u00bb, cuando el profesor Oscar Lange promete al profesor Von Mises una estatua en los salones de m\u00e1rmol del futuro Comit\u00e9 Central de Planificaci\u00f3n y cuando el profesor Abba P. Lerner redescubre a Adam Smith y recalca que la utilidad esencial del sistema de precios radica en inducir al individuo, mientras persigue su propio inter\u00e9s, a hacer lo que es de inter\u00e9s general. El desacuerdo restante parece deberse claramente a diferencias meramente intelectuales y, especialmente, de orden metodol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una reciente afirmaci\u00f3n hecha por Joseph Schumpeter en su obra\u00a0<em>Capitalismo, Socialismo y Democracia<\/em>\u00a0proporciona un claro ejemplo de una de las diferencias metodol\u00f3gicas que tengo en mente. Su autor es muy conocido entre los economistas que analizan los fen\u00f3menos econ\u00f3micos a la luz de una cierta corriente del positivismo. Seg\u00fan \u00e9l, estos fen\u00f3menos surgen, por consiguiente, como cantidades de bienes objetivamente dadas interactuando directamente entre s\u00ed casi como si no hubiera ninguna intervenci\u00f3n de la mente humana. S\u00f3lo en base a esto puedo explicar la siguiente opini\u00f3n (para m\u00ed sorprendente). El profesor Schumpeter sostiene que la posibilidad de un c\u00e1lculo racional en ausencia de mercados para los factores de la producci\u00f3n se deduce para el te\u00f3rico \u00abde la proposici\u00f3n elemental de que los consumidores al evaluar (\u00abdemandar\u00bb) los bienes de consumo\u00a0<em>ipso facto<\/em>\u00a0tambi\u00e9n eval\u00faan los medios de producci\u00f3n que participan en la producci\u00f3n de estos \u00abbienes\u00bb.<a href=\"https:\/\/mises.org\/es\/library\/el-uso-del-conocimiento-en-la-sociedad#footnote1_pi3465j\">1<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomada literalmente, esta afirmaci\u00f3n es simplemente falsa. Los consumidores no hacen nada de este tipo. Lo que el profesor Schumpeter probablemente quiere decir con \u00ab<em>ipso facto\u00bbes<\/em>\u00a0que la evaluaci\u00f3n de los factores de producci\u00f3n est\u00e1 impl\u00edcita en la evaluaci\u00f3n de los bienes de consumo o se deduce necesariamente de ella. Pero esto tampoco es correcto. La implicaci\u00f3n es una relaci\u00f3n l\u00f3gica que puede manifestarse significativamente s\u00f3lo en el caso de proposiciones presentes a la vez en una sola inteligencia. Sin embargo, es evidente que los valores de los factores de producci\u00f3n no dependen s\u00f3lo de la evaluaci\u00f3n de los bienes de consumo, sino que tambi\u00e9n de las condiciones de oferta de los diversos factores de producci\u00f3n. S\u00f3lo en el caso de una inteligencia que conozca todos estos hechos a la vez la respuesta se deducir\u00e1 necesariamente de los hechos dados a ella. Sin embargo, el problema pr\u00e1ctico surge precisamente debido a que estos hechos no son nunca dados as\u00ed a una sola mente, y por consiguiente, en la soluci\u00f3n del problema, es necesario usar conocimientos que se encuentran dispersos entre muchas personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, el problema no est\u00e1 de ninguna manera resuelto al demostrar que todos los hechos, si fueran conocidos por una sola inteligencia (como por hip\u00f3tesis suponemos que son dados a los economistas observadores), determinar\u00edan originalmente la soluci\u00f3n. Debemos demostrar, en cambio, c\u00f3mo se logra una soluci\u00f3n mediante las interacciones de personas cada una de las cuales posee s\u00f3lo un conocimiento parcial. Suponer que todo el conocimiento es dado a una sola mente de la misma manera en que es dado a nosotros como economistas investigadores, es suponer que el problema no existe y pasar por alto todo lo que es importante y significativo en el mundo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que un economista de la reputaci\u00f3n del profesor Schumpeter haya ca\u00eddo as\u00ed en una trampa que la ambig\u00fcedad del t\u00e9rmino \u00abdato\u00bb tiende a los incautos, dif\u00edcilmente puede ser explicado como un simple error. Sugiere, m\u00e1s bien, que hay algo fundamentalmente incorrecto en un enfoque que habitualmente no toma en cuenta una parte esencial de los fen\u00f3menos que tenemos que tratar: la inevitable imperfecci\u00f3n del conocimiento \u00a0humano y la consiguiente necesidad de un proceso mediante el cual el conocimiento sea constantemente comunicado y adquirido. Cualquier enfoque, tal como el de gran parte de la econom\u00eda matem\u00e1tica con sus ecuaciones simult\u00e1neas, que efectivamente parte del supuesto de que el conocimiento de las personas corresponde a los hechos objetivos de la situaci\u00f3n, deja sistem\u00e1ticamente afuera nuestra principal tarea. Estoy lejos de negar que nuestro sistema de an\u00e1lisis de equilibrio tenga una funci\u00f3n \u00fatil que desempe\u00f1ar. Pero cuando llega al punto en que desorienta a algunos de nuestros pensadores m\u00e1s destacados haci\u00e9ndolos creer que la situaci\u00f3n que describe tiene directa relaci\u00f3n con la soluci\u00f3n de los problemas pr\u00e1cticos, es tiempo de recordar que ese m\u00e9todo no se ocupa del proceso social en absoluto y que no es m\u00e1s que un \u00fatil proleg\u00f3meno al estudio del problema principal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p class=\"pvc_stats all \" data-element-id=\"24728\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> Vistas Totales&nbsp;2,289&nbsp;, Vistas Hoy&nbsp;2&nbsp;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El uso del conocimiento en la sociedad Autor: Friedrich. 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