{"id":27350,"date":"2024-12-19T13:38:27","date_gmt":"2024-12-19T13:38:27","guid":{"rendered":"https:\/\/crees.org.do\/?p=27350"},"modified":"2024-12-19T14:53:22","modified_gmt":"2024-12-19T14:53:22","slug":"a-quien-protegen-los-aranceles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/crees.org.do\/?p=27350","title":{"rendered":"\u00bfA qui\u00e9n \u201cprotegen\u201d los aranceles?"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27351 aligncenter\" src=\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/1200px-Hazlitt-photo-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"450\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfA qui\u00e9n \u201cprotegen\u201d los aranceles?<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autor: Henry Hazlitt<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Publicado originalmente: 1946<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Extra\u00eddo del libro<a href=\"https:\/\/www.mises.org.es\/2012\/01\/la-economia-en-una-leccion-capitulo-10\/\">\u00a0<em>Econom\u00eda en una lecci\u00f3n<\/em><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfA qui\u00e9n \u201cprotegen\u201d los aranceles?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mera enumeraci\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica seguida por los gobiernos de todo el mundo bastar\u00eda para sembrar la inquietud en cualquier investigador serio de la ciencia econ\u00f3mica. \u00bfQu\u00e9 finalidad puede tener \u2014preguntar\u00eda probablemente\u2014 discutir los progresos y perfeccionamientos realizados por la moderna investigaci\u00f3n econ\u00f3mica, cuando ni la opini\u00f3n p\u00fablica ni la pol\u00edtica practicada por los gobiernos han alcanzado todav\u00eda, en lo que ata\u00f1e a las relaciones internacionales, las ense\u00f1anzas de Adam Smith?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque la actual pol\u00edtica comercial y arancelaria no s\u00f3lo es tan perniciosa como las de los siglos XVII y XVIII, sino incomparablemente peor. Es m\u00e1s, los razonamientos desarrollados en apoyo de los aranceles y otras restricciones del tr\u00e1fico mercantil internacional, reales o ficticios, en nada difieren de los de entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los 175 a\u00f1os transcurridos desde la aparici\u00f3n de La riqueza de las naciones, los argumentos aducidos en favor del libre cambio han sido expuestos miles de veces, pero nunca quiz\u00e1 con m\u00e1s fuerza de convicci\u00f3n ni mayor sencillez que en aquel libro. En general, Smith fundaba su defensa del librecambio en este postulado b\u00e1sico: \u00abEn todos los pa\u00edses, el inter\u00e9s de la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n es y debe ser siempre comprar lo que necesita a quien vende m\u00e1s barato.\u00bb \u00abEl supuesto es tan evidente \u2014 continuaba Smith\u2014 que esforzarnos en demostrarlo podr\u00eda parecer rid\u00edculo; nunca habr\u00eda sido puesto en duda si las interesadas falacias de mercaderes y fabricantes no hubieran perturbado el sentido com\u00fan de la humanidad.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde otro \u00e1ngulo, consideraba el liberalismo como un aspecto de la especializaci\u00f3n en el trabajo: \u00abConstituye norma de conducta de todo cabeza de familia prudente no intentar nunca hacer en casa lo que comprado resultar\u00eda m\u00e1s econ\u00f3mico. El sastre no pretende hacer sus propios zapatos. El zapatero no trata de confeccionar sus propios trajes, sino que los adquiere del sastre. El agricultor no intenta hacer lo uno ni lo otro, sino que utiliza los servicios de ambos artesanos. Todos estiman preferible dedicarse por completo a la actividad en que poseen alguna ventaja sobre sus vecinos y con una parte de su producto, o, lo que es igual, con el precio obtenido, comprar cualquier cosa que necesiten. Lo que se considera norma prudente de conducta en las familias, dif\u00edcilmente puede ser calificado de locura en el Gobierno de un gran reino.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfqu\u00e9 indujo a las gentes a suponer que lo que constituye prudencia en la conducta de las familias deja de serlo en el Gobierno de un gran reino? Una tupida red de falacias, en cuyas mallas se debate todav\u00eda impotente la humanidad. Y la m\u00e1s destacada entre ellas ha sido siempre el sofisma central de que se ocupa este libro: prestar atenci\u00f3n \u00fanicamente a los efectos inmediatos del arancel sobre determinados grupos, sin reparar en los efectos a largo plazo sobre toda la colectividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un fabricante americano de camisetas de lana se presenta en el Congreso o en el Departamento de Estado e informa a la comisi\u00f3n o jefe administrativo correspondiente que la supresi\u00f3n o reducci\u00f3n del arancel que grava la importaci\u00f3n de camisetas ingleses equivaldr\u00eda a una cat\u00e1strofe econ\u00f3mica nacional. En la actualidad se venden los camisetas a 15 d\u00f3lares, pero los fabricantes ingleses podr\u00edan venderlos en Am\u00e9rica, de la misma calidad, por 10 d\u00f3lares. Por lo tanto, para poder continuar su negocio son indispensables unos derechos arancelarios de cinco d\u00f3lares que graven los camisetas importados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente, no piensa s\u00f3lo en s\u00ed mismo, sino en los miles de hombres y mujeres a quienes emplea y en las personas a las que el poder de compra de sus empleados proporciona, a su vez, trabajo. Expulsarles de su tarea originar\u00e1 paro y un descenso en el poder adquisitivo que se ir\u00e1 extendiendo en c\u00edrculos cada vez m\u00e1s amplios. Y si puede demostrar que la supresi\u00f3n o reducci\u00f3n del arancel le obligar\u00eda realmente a cesar en el negocio, el Congreso considerar\u00e1 conveniente su argumentaci\u00f3n para que tal medida no sea adoptada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s, el sofisma proviene de prestar atenci\u00f3n \u00fanicamente a un solo fabricante y sus empleados o a la industria americana de camisetas; de tomar en consideraci\u00f3n tan s\u00f3lo las consecuencias que inmediatamente saltan a la vista y pasar por alto las que no son perceptibles precisamente porque se ha destruido la oportunidad de que se produjeran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos que de manera interesada presionan por obtener medidas arancelarias protectoras aducen continuamente argumentos que no se ajustan a la realidad. Pero supongamos que en este caso concreto los hechos son tales como los expone el fabricante de camisetas. Supongamos que es necesario mantener una tarifa protectora de cinco d\u00f3lares por pieza, para que su negocio siga pr\u00f3spero y contin\u00fae proporcionando trabajo a sus obreros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos elegido deliberadamente el ejemplo m\u00e1s desfavorable para la supresi\u00f3n de aranceles. Hemos dejado de lado, por el momento, los razonamientos aducidos en favor de la imposici\u00f3n de nuevos derechos que permitir\u00e1n montar nuevas industrias y preferido comenzar rechazando la argumentaci\u00f3n que pretende el mantenimiento de las tarifas que han creado ya una industria y que no pueden ser suprimidas sin lesionar los intereses de alguien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desaparece el arancel; el fabricante cierra su negocio; un millar de obreros son despedidos; resultan tambi\u00e9n perjudicados los comerciantes de quienes se surten. Tales son las consecuencias visibles inmediatamente. Pero se producen tambi\u00e9n otras que, aunque bastante m\u00e1s dif\u00edciles de percibir, no por ello son menos inmediatas y reales. Por el momento, los camisetas que antes costaban 15 d\u00f3lares se compran ahora por 10. Los consumidores pueden de esta suerte adquirir camisetas de la misma calidad por menos dinero o de mejor clase por el mismo. Si compran la misma calidad. no s\u00f3lo dispondr\u00e1n del jersey, sino tambi\u00e9n de cinco d\u00f3lares de que de otro modo carecer\u00edan y no podr\u00edan destinar a la adquisici\u00f3n de otros bienes. Mediante los 10 d\u00f3lares que pagan por el jersey importado contribuyen\u2014como sin duda predijo el fabricante americano\u2014a proporcionar trabajo en la industria inglesa de g\u00e9neros de punto. Con los cinco d\u00f3lares ahorrados facilitan empleo a cierto n\u00famero de otras industrias en los Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no es esto todo. Al comprar camisetas ingleses proveen a los brit\u00e1nicos de d\u00f3lares para adquirir, a su vez, en los Estados Unidos, productos norteamericanos. Este es, en realidad (si se me permite dejar a un lado complicaciones tales como el cambio multilateral, empr\u00e9stitos, cr\u00e9ditos, remesas de oro, etc., que no alteran el resultado final), el \u00fanico medio que permitir\u00e1 a los brit\u00e1nicos emplear eventualmente aquellos d\u00f3lares Porque les hemos permitido vendernos m\u00e1s, pueden ahora comprarnos m\u00e1s. Pronto o tarde se ver\u00e1n forzados a hacerlo, a menos que prefieran dejar perpetuamente inactivos sus saldos en d\u00f3lares. De esta forma, por haber permitido la importaci\u00f3n de un mayor volumen de mercanc\u00edas, exportaremos mayor cantidad de productos americanos. Ser\u00e1 menor el n\u00famero de personas empleadas en la industria americana de camisetas, pero habr\u00e1 aumentado el n\u00famero de personas ocupadas en la fabricaci\u00f3n de lavadoras o autom\u00f3viles, por ejemplo, y \u00e9stas, sin duda, rendir\u00e1n m\u00e1s. El empleo en los Estados Unidos en su totalidad no habr\u00e1 experimentado descenso alguno, pero la producci\u00f3n norteamericana y brit\u00e1nica habr\u00e1 aumentado. En ambos pa\u00edses los obreros aplican ahora su actividad a aquellas producciones para las que se hallan mejor dotados, en lugar de tener que realizar otras labores en forma deficiente e ineficaz. Los consumidores de ambos pa\u00edses quedan beneficiados, pues les es posible adquirir libremente lo que necesiten donde m\u00e1s barato lo consiguen. Los consumidores americanos est\u00e1n mejor abastecidos de camisetas, y los brit\u00e1nicos, de autom\u00f3viles y lavadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Examinemos ahora el caso inverso y consideremos el ejemplo de la imposici\u00f3n de un arancel. Supongamos que nunca qued\u00f3 gravada la importaci\u00f3n de g\u00e9neros de punto; que los ciudadanos americanos estaban habituados a comprar camisetas extranjeros sin derechos de aduanas, y que en estas circunstancias sugiriera alguien que mediante la imposici\u00f3n de una tarifa aduanera de cinco d\u00f3lares sobre los camisetas importados ser\u00eda posible crear una industria del jersey en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El argumento, desde el punto de vista l\u00f3gico, es correcto. El costo de los camisetas brit\u00e1nicas para el consumidor norteamericano podr\u00eda ser elevado tanto que nuestros fabricantes estimar\u00edan provechoso lanzarse a la producci\u00f3n de camisetas. Ahora bien, todo ello equivaldr\u00eda a subvencionar la industria del jersey, subvenci\u00f3n que forzosamente ser\u00eda a cargo del consumidor norteamericano. Por cada jersey de fabricaci\u00f3n americana adquirido verse obligado a pagar un impuesto de cinco d\u00f3lares en forma de sobreprecio, que ser\u00eda recaudado directamente por la reci\u00e9n creada industria americana del jersey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la nueva industria hallar\u00edan empleo muchos ciudadanos americanos que nunca hab\u00edan trabajado en esa rama de la producci\u00f3n. Absolutamente cierto. Pero no se conseguir\u00eda con ello incrementar el poder\u00edo industrial del pa\u00eds ni el n\u00famero total de empleos existentes en el momento en que se adoptase aquella medida. El consumidor americano, despu\u00e9s de verse obligado a pagar cinco d\u00f3lares de m\u00e1s por un jersey de la misma calidad, dispondr\u00eda de una cantidad menor equivalente para invertir en otros bienes. Se ver\u00eda constre\u00f1ido a reducir en cinco d\u00f3lares sus adquisiciones en otros renglones. Para que una industria pudiera nacer o ser ampliada, cientos de otras habr\u00edan de decaer. Para que 20.000 personas pudiesen ser empleadas en la industria del jersey habr\u00eda 20.000 empleados menos en otras ramas de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, la nueva industria ser\u00eda visible. Resultar\u00eda f\u00e1cil contar el n\u00famero de sus empleados, el capital invertido o el valor comercial en d\u00f3lares de sus productos. El vecindario contemplar\u00eda a diario la entrada y salida del personal obrero en las nuevas factor\u00edas. Los resultados ser\u00edan patentes y directos. Incluso a la persona m\u00e1s versada en estad\u00edsticas le ser\u00eda imposible determinar de modo preciso la extensi\u00f3n e intensidad con que el cese de aquellos empleos hab\u00eda repercutido sobre la econom\u00eda general del pa\u00eds; conocer exactamente cu\u00e1ntos hombres y mujeres hab\u00edan sido despedidos; la cuant\u00eda del volumen de negocio afectado en cada industria determinada, a causa de que los consumidores adquieren m\u00e1s caros los camisetas. Nadie ser\u00eda capaz de conocer con certeza la forma en que cada consumidor habr\u00eda invertido sus cinco d\u00f3lares extra si se le hubiera permitido retenerlos. En consecuencia, una inmensa mayor\u00eda del p\u00fablico padecer\u00eda la ilusi\u00f3n \u00f3ptica de creer que el nacimiento de la nueva industria no habr\u00eda supuesto sacrificio alguno a la colectividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante hacer constar que el nuevo arancel no aumentar\u00eda los salarios en los Estados Unidos. Sin duda, permitir\u00eda a los obreros norteamericanos trabajar en la industria del jersey al nivel medio aproximado de los salarios nacionales (para trabajadores de su especialidad), en lugar de competir en esta industria con el nivel de salarios brit\u00e1nicos. Pero como consecuencia de los derechos arancelarios no se registrar\u00eda aumento de los salarios norteamericanos en general, porque, como ya vimos, no aumentar\u00eda ni el n\u00famero de empleos, ni la demanda de mercanc\u00edas, ni la productividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, esta \u00faltima se ver\u00eda disminuida como consecuencia de las nuevas tarifas aduaneras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y esto muestra los verdaderos efectos de las barreras arancelarias; No se trata s\u00f3lo de que los beneficios que aparentemente provocan quedan eliminados por p\u00e9rdidas menos obvias, pero no menos reales. En definitiva, se causa un da\u00f1o a la econom\u00eda general del pa\u00eds. Al contrario de lo que han sostenido siglos de interesada propaganda, favorecida por una intencionada equivocaci\u00f3n de las gentes, los aranceles han reducido el nivel general de los salarios norteamericanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Observemos m\u00e1s atentamente c\u00f3mo ocurre esto. Hemos visto que el sobreprecio que los consumidores pagan por un art\u00edculo protegido reduce en una suma igual su capacidad adquisitiva para comprar otros art\u00edculos. No se deriva de ello ganancia alguna para la industria del pa\u00eds considerada en su conjunto. Pero como resultado de tal barrera artificial levantada contra los productos extranjeros, el trabajo, el capital y la tierra son desviados de las producciones m\u00e1s rentables a otras que ofrecen menores perspectivas. Por lo tanto, como consecuencia de los obst\u00e1culos arancelarios, la productividad media del trabajo y del capital nacional queda reducida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si consideramos ahora el problema desde el punto de vista del consumidor, observaremos que puede adquirir tan s\u00f3lo una menor cantidad de bienes con su dinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque tiene que pagar un precio m\u00e1s elevado por las camisetas y otros art\u00edculos protegidos, habr\u00e1 de destinar cantidades menores a otros bienes. La capacidad adquisitiva de los consumidores, en conjunto, quedar\u00e1 disminuida. El que en una determinada coyuntura econ\u00f3mica la repercusi\u00f3n final del arancel provoque una baja de salarios o un alza de los precios depender\u00e1 de la pol\u00edtica monetaria seguida en aquel momento. Pero es evidente que los aranceles \u2014aunque pueden motivar el alza de los salarios en las industrias protegidas con relaci\u00f3n al nivel que hubieran libremente alcanzado\u2014reducen inexorablemente los salarios reales si consideramos todas las ocupaciones del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo las mentes deformadas por generaciones de extraviada propaganda reputar\u00e1n parad\u00f3jica la conclusi\u00f3n \u00bfQu\u00e9 otro resultado cabr\u00eda esperar de una pol\u00edtica econ\u00f3mica que deliberadamente aplica los recursos de capital y mano de obra en inversiones de menor rentabilidad? \u00bfQu\u00e9 otro resultado cabe esperar de la deliberada erecci\u00f3n de obst\u00e1culos artificiales al libre tr\u00e1fico mercantil?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe negar que las barreras arancelarias producen id\u00e9nticos efectos que las murallas de piedra y argamasa. No en vano los partidarios de la protecci\u00f3n aduanera utilizan habitualmente un l\u00e9xico guerrero. Hablan frecuentemente de \u00abrechazar una invasi\u00f3n\u00bb de productos extranjeros. Y las medidas que sugieren en el orden econ\u00f3mico conservan reminiscencias de las t\u00e1cticas empleadas en los campos de batalla. Las barreras arancelarias levantadas para \u00abcontener\u00bb la temida invasi\u00f3n son semejantes a las defensas antitanques, atrincheramientos y alambradas construidos para detener o frenar el intento de invasi\u00f3n iniciado por un ej\u00e9rcito extranjero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y del mismo modo que los ej\u00e9rcitos extranjeros se ven obligados a utilizar un equipo b\u00e9lico m\u00e1s costoso para vencer aquellos obst\u00e1culos \u2014tanques m\u00e1s modernos, detectores de minas, cuerpos de ingenieros zapadores para cortar alambradas, vadear r\u00edos y construir puentes\u2014, es preciso idear medios de tr\u00e1fico m\u00e1s costosos y eficaces que permitan superar los obst\u00e1culos arancelarios. Por una parte, tratamos de reducir el costo del transporte entre Inglaterra y los Estados Unidos o entre \u00e9stos y el Canad\u00e1, construyendo barcos m\u00e1s r\u00e1pidos y adecuados y mejores carreteras y puentes, locomotoras y camiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra, las ventajas conseguidas se desvanecen ante el obst\u00e1culo de las tarifas arancelarias, que hacen comercialmente m\u00e1s dif\u00edcil que antes transportar las mercanc\u00edas. Reducimos en un d\u00f3lar el transporte por mar de los camisetas y seguidamente aumentamos en dos d\u00f3lares el arancel para dificultar su desplazamiento. Al limitar el volumen de la carga que puede ser transportada con beneficio, reducimos la rentabilidad de los capitales invertidos en medios de transporte m\u00e1s eficaces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arancel ha sido definido como un medio de beneficiar al productor a expensas del consumidor. Ello es correcto en un sentido. Los partidarios del arancel piensan solamente en los intereses de los fabricantes directamente beneficiados por los derechos de que se trata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Olvidan, desde luego, el inter\u00e9s del consumidor, al que directamente perjudica el pago de tales grav\u00e1menes. Pero es equivocado examinar el problema arancelario como si se tratase de un conflicto de intereses entre consumidores y fabricantes, considerados en su conjunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que los aranceles perjudican a todos los consumidores en cuanto tales. Pero es equivocado suponer que benefician a todos los fabricantes en cuanto tales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, como acabamos de ver, subvencionan a los fabricantes protegidos a expensas de todos los dem\u00e1s fabricantes americanos y particularmente de aquellos que poseen un mercado potencial de exportaci\u00f3n m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez podamos aclarar m\u00e1s este \u00faltimo punto mediante un ejemplo un tanto exagerado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supongamos que elevamos de tal modo nuestras barreras arancelarias que, convertidas en prohibitivas, el tr\u00e1fico mercantil queda paralizado. Supongamos que, en su consecuencia, el precio de las camisetas en Norteam\u00e9rica aumenta solamente cinco d\u00f3lares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tales circunstancias, los consumidores americanos, al tener que pagar cinco d\u00f3lares m\u00e1s por jersey, gastar\u00e1n, por t\u00e9rmino medio, cinco centavos menos en cien diferentes industrias americanas. (Al dar estas cifras tan s\u00f3lo pretendemos ilustrar el razonamiento. La distribuci\u00f3n de las p\u00e9rdidas no ser\u00e1, como es natural, sim\u00e9trica. Adem\u00e1s, la propia industria del jersey resultar\u00e1 perjudicada por la protecci\u00f3n a otras industrias. Pero de tales complicaciones podemos prescindir por el momento.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ver totalmente suprimido su mercado en Norteam\u00e9rica, las industrias extranjeras no dispondr\u00e1n de d\u00f3lares, y, por tanto, no podr\u00e1n adquirir ni un solo producto norteamericano. En su consecuencia, las industrias americanas sufrir\u00e1n unas p\u00e9rdidas correspondientes al porcentaje que en sus ventas anteriores representaba la partida de bienes destinados a la exportaci\u00f3n. Las m\u00e1s perjudicadas ser\u00e1n aquellas que mantienen habitualmente un comercio intenso con el exterior, tales como las del algod\u00f3n, cobre, maquinaria agr\u00edcola o las de m\u00e1quinas de coser y escribir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una elevaci\u00f3n en los aranceles que, sin embargo, no llegue a ser prohibitiva, provocar\u00e1 efectos an\u00e1logos, pero en grado m\u00e1s atenuado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, los aranceles alteran fundamentalmente la estructura de la producci\u00f3n. Modifican el n\u00famero y clases de ocupaciones y la importancia relativa de cada industria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Facilitan la expansi\u00f3n de aquellas que ofrecen escasas perspectivas de rentabilidad y restringen otras m\u00e1s eficientes. El resultado final, por consiguiente, consiste en enervar la productividad de la industria norteamericana y la de aquellos pa\u00edses con los que, en otro caso, habr\u00edamos comerciado m\u00e1s intensamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la larga, y no obstante el c\u00famulo de argumentos a favor y en contra, los aranceles carecen de relevancia en orden al problema del empleo. (Es cierto, sin embargo, que la s\u00fabita elevaci\u00f3n o reducci\u00f3n de tarifas, al introducir modificaciones en la estructura de la producci\u00f3n, puede crear un paro temporal e incluso, en determinadas circunstancias, una depresi\u00f3n.) Pero s\u00ed la tienen en orden al problema de los salarios. A la larga reducen los salarios reales al disminuir la eficiencia marginal del trabajo, la producci\u00f3n y la riqueza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo expuesto se desprende que todas las falacias tejidas en torno al problema de los aranceles arrancan del sofisma central que analiza este libro. Son el resultado de prestar solamente atenci\u00f3n a los efectos inmediatos de una tarifa particular sobre determinado grupo de fabricantes, olvidando los efectos a largo plazo sobre la totalidad de los consumidores y sobre todos los dem\u00e1s productores. (Oigo a alg\u00fan lector preguntar: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no se resuelve el problema concediendo protecci\u00f3n aduanera a todos los fabricantes?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La falacia, en tal supuesto, consistir\u00eda en que la medida no puede beneficiar de manera uniforme a todos los fabricantes y de ning\u00fan modo a aquellos que en las actuales circunstancias compiten ventajosamente en los mercados del exterior. La diversi\u00f3n provocada en el poder adquisitivo perjudicar\u00eda necesariamente a estos fabricantes m\u00e1s eficientes.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con el problema de los aranceles, debemos tener muy presente la siguiente advertencia final. An\u00e1loga, por cierto, a la que expusimos al tratar de la posible aparici\u00f3n de desempleo por la introducci\u00f3n de nueva maquinaria. Es in\u00fatil pretender negar que el arancel beneficia o puede beneficiar\u2014a determinados grupos de intereses econ\u00f3micos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego, los beneficia; pero lo hace a expensas de todos los dem\u00e1s. Si una determinada industria pudiese disfrutar de protecci\u00f3n arancelaria, mientras sus obreros gozan de las ventajas del libre cambio en la adquisici\u00f3n de productos, indudablemente saldr\u00eda beneficiada la industria en cuesti\u00f3n incluso a la larga. Ahora bien, cuando se intenta extender tal situaci\u00f3n privilegiada a otras industrias, los protegidos en primer lugar, empresarios o empleados, empiezan a sufrir en raz\u00f3n a la protecci\u00f3n dispensada a los dem\u00e1s, pudiendo incluso hallarse peor que si nadie hubiera sido protegido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No existe raz\u00f3n para negar, como con tanta frecuencia han hecho los entusiastas del librecambio, que los aranceles puedan beneficiar a determinados grupos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco cabe pretender, por ejemplo, que una reducci\u00f3n de las tarifas beneficiar\u00eda a todos, sin perjudicar a nadie. Al practicar balance de los efectos producidos por una minoraci\u00f3n del arancel comprobar\u00edamos, sin duda, que el pa\u00eds, en conjunto, saldr\u00eda beneficiado Pero alguien quedar\u00eda perjudicado; sin duda, aquellos grupos que hab\u00edan gozado de una situaci\u00f3n privilegiada. Esta es una de las razones por las que debe empezarse por no crear tales intereses protegidos. Pero la claridad y sinceridad de la argumentaci\u00f3n obligan a reconocer que algunas industrias tienen raz\u00f3n cuando aseguran que una modificaci\u00f3n del aranceles de sus productos les obligar\u00eda a cesar en el negocios y a despedir a sus obreros (al menos, temporalmente). Y si se trata de obreros especializados pueden incluso ser perjudicados de un modo permanente, o al menos en tanto no adquieran otra especialidad t\u00e9cnica igualmente valorada por el mercado. Al investigar los efectos del mecanismo arancelario, como al analizar las consecuencias de la introducci\u00f3n de nueva maquinaria, hemos de esforzarnos en prever todos los efectos importantes, tanto inmediatos como a largo plazo, sobre todos los sectores de la econom\u00eda nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como colof\u00f3n a este cap\u00edtulo, debo a\u00f1adir que la argumentaci\u00f3n en \u00e9l contenida no va dirigida contra todos los aranceles de forma que parezcan incluidos los derechos recaudados principalmente con car\u00e1cter de impuestos o para mantener activas industrias vitales para la defensa nacional; ni se dirige contra todos los razonamientos aducidos en favor de los aranceles. La dial\u00e9ctica empleada ataca directamente al sofisma seg\u00fan el cual las tarifas arancelarias, en definitiva, \u00abproporcionan empleo\u00bb, \u00abaumentan los salarios\u00bb o \u00abprotegen el nivel de vida norteamericano\u00bb. Para nada de esto sirven, y en lo que se refiere a salarios y nivel de vida sus efectos son, sencillamente, contraproducentes. Pero el estudio de las tarifas arancelarias como mecanismo establecido para recaudar ingresos, traspasar\u00eda los l\u00edmites se\u00f1alados a esta obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco necesitamos analizar aqu\u00ed las consecuencias que se derivan de los cupos de importaci\u00f3n, control de divisas, cambios bilaterales y otros procedimientos ideados con miras a restringir, desviar o impedir el comercio internacional. Tales medidas equivalen, en general, a aranceles elevados o prohibitivos y producen los mismos e incluso, en ocasiones, peores efectos. Presentan m\u00faltiples facetas que suscitan problemas complejos, pero, en definitiva, puede aplic\u00e1rseles el mismo razonamiento empleado al tratar de las barreras arancelarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p class=\"pvc_stats all \" data-element-id=\"27350\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> Vistas Totales&nbsp;1,764&nbsp;, Vistas Hoy&nbsp;10&nbsp;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfA qui\u00e9n \u201cprotegen\u201d los aranceles? 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Autor: Henry Hazlitt Publicado originalmente: 1946 Extra\u00eddo del libro\u00a0Econom\u00eda en una lecci\u00f3n \u00bfA qui\u00e9n \u201cprotegen\u201d los aranceles? 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