{"id":28517,"date":"2025-07-17T19:34:34","date_gmt":"2025-07-17T19:34:34","guid":{"rendered":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517"},"modified":"2025-07-17T19:35:41","modified_gmt":"2025-07-17T19:35:41","slug":"la-pretension-del-conocimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517","title":{"rendered":"La pretensi\u00f3n del conocimiento"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Autor: Friedrich A. Hayek<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha: 12 de noviembre de 2024<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Extra\u00eddo de: <a href=\"https:\/\/mises.org\/es\/speech-presentation\/la-pretension-del-conocimiento\">Mises Institue<\/a><\/p>\n<h2 class=\"text-4xl font-crimson text-misesGreyDark [text-wrap:balance] md:text-5xl lg:text-6xl mb-4\" style=\"text-align: justify;\">La pretensi\u00f3n del conocimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>[Hoy se cumple el quincuag\u00e9simo aniversario de la conferencia de Friedrich A. Hayek, pronunciada en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Econom\u00eda en Estocolmo, Suecia, el 11 de diciembre de 1974. Esta conferencia, junto con \u00abUn sistema monetario de libre mercado\u00bb, puede encontrarse\u00a0<\/em><a href=\"https:\/\/mises.org\/library\/free-market-monetary-system-and-pretense-knowledge\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>aqu\u00ed\u00a0<\/em><\/a><em>en forma de libro].<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ocasi\u00f3n particular de esta conferencia, combinada con el principal problema pr\u00e1ctico que los economistas tienen que afrontar hoy en d\u00eda, han hecho casi inevitable la elecci\u00f3n de su tema. Por una parte, la reciente creaci\u00f3n del Premio Nobel de Econom\u00eda constituye un paso importante en el proceso por el que, en opini\u00f3n del p\u00fablico en general, se ha concedido a la econom\u00eda parte de la dignidad y el prestigio de las ciencias f\u00edsicas. Por otra parte, los economistas est\u00e1n llamados en este momento a decir c\u00f3mo sacar al mundo libre de la grave amenaza de la aceleraci\u00f3n de la inflaci\u00f3n que, hay que admitir, ha sido provocada por las pol\u00edticas que la mayor\u00eda de los economistas recomendaron e incluso instaron a los gobiernos a seguir. De hecho, en este momento tenemos pocos motivos para enorgullecernos: como profesi\u00f3n, hemos hecho un desastre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me parece que este fracaso de los economistas a la hora de orientar mejor la pol\u00edtica est\u00e1 estrechamente relacionado con su propensi\u00f3n a imitar lo m\u00e1s posible los procedimientos de las ciencias f\u00edsicas, que han tenido un \u00e9xito brillante, \u2014un intento que en nuestro campo puede conducir a un error absoluto. Se trata de un enfoque que ha venido a describirse como la actitud \u00abcientificista\u00bb \u2014una actitud que,\u00a0<a href=\"http:\/\/store.mises.org\/Counter-Revolution-of-Science-The-P415.aspx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">tal como yo la defin\u00ed hace unos treinta a\u00f1os<\/a>,<\/p>\n<blockquote><p>es decididamente acient\u00edfica en el verdadero sentido de la palabra, ya que implica una aplicaci\u00f3n mec\u00e1nica y acr\u00edtica de los h\u00e1bitos de pensamiento a campos diferentes de aquellos en los que se han formado.<span class=\"footnote__citations-wrapper\"><a id=\"footnoteref1_xxuhtrHqjhIJWw2n7JeeyrRg0d6EdHvwikRLL3BjUOc_bNnGTOU3LBcb\" class=\"footnote__citation js-footnote-citation\" href=\"https:\/\/mises.org\/es\/speech-presentation\/la-pretension-del-conocimiento#footnote1_xxuhtrHqjhIJWw2n7JeeyrRg0d6EdHvwikRLL3BjUOc_bNnGTOU3LBcb\">1<\/a><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy quiero empezar explicando c\u00f3mo algunos de los errores m\u00e1s graves de la pol\u00edtica econ\u00f3mica reciente son consecuencia directa de este error cientificista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teor\u00eda que ha estado guiando la pol\u00edtica monetaria y financiera durante los \u00faltimos treinta a\u00f1os, y que yo sostengo que es en gran medida el producto de una concepci\u00f3n tan equivocada del procedimiento cient\u00edfico adecuado, consiste en la afirmaci\u00f3n de que existe una simple correlaci\u00f3n positiva entre el empleo total y el tama\u00f1o de la demanda agregada de bienes y servicios; conduce a la creencia de que podemos asegurar permanentemente el pleno empleo manteniendo el gasto monetario total en un nivel adecuado. Entre las diversas teor\u00edas propuestas por para explicar el desempleo extensivo, \u00e9sta es probablemente la \u00fanica en la que pueden aducirse pruebas cuantitativas s\u00f3lidas. No obstante, considero que es fundamentalmente falsa y que actuar en base a ella, como estamos experimentando ahora, es muy perjudicial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto me lleva a la cuesti\u00f3n crucial. A diferencia de lo que ocurre en las ciencias f\u00edsicas, en la econom\u00eda y otras disciplinas que tratan fen\u00f3menos esencialmente complejos, los aspectos de los acontecimientos de los que podemos obtener datos cuantitativos son necesariamente limitados y pueden no incluir los importantes. Mientras que en las ciencias f\u00edsicas se suele suponer, probablemente con raz\u00f3n, que cualquier factor importante que determine los acontecimientos observados ser\u00e1 a su vez directamente observable y medible, en el estudio de fen\u00f3menos tan complejos como el mercado, que dependen de las acciones de muchos individuos, todas las circunstancias que determinar\u00e1n el resultado de un proceso, por razones que explicar\u00e9 m\u00e1s adelante, dif\u00edcilmente ser\u00e1n nunca plenamente conocidas o medibles. Y mientras que en las ciencias f\u00edsicas el investigador podr\u00e1 medir lo que, sobre la base de una teor\u00eda\u00a0<em>prima facie<\/em>, considere importante, en las ciencias sociales a menudo se considera importante lo que resulta accesible a la medici\u00f3n. Esto se lleva a veces hasta el punto de que se exige que nuestras teor\u00edas se formulen en t\u00e9rminos tales que s\u00f3lo se refieran a magnitudes mensurables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede negar que tal exigencia limita de forma bastante arbitraria los hechos que deben admitirse como posibles causas de los acontecimientos que se producen en el mundo real. Este punto de vista, que a menudo se acepta ingenuamente como una exigencia del procedimiento cient\u00edfico, tiene consecuencias bastante parad\u00f3jicas. Conocemos, por supuesto, en relaci\u00f3n con el mercado y estructuras sociales similares, un gran n\u00famero de hechos que no podemos medir y sobre los que, de hecho, s\u00f3lo disponemos de informaci\u00f3n muy imprecisa y general. <strong>Y como los efectos de estos hechos en un caso particular no pueden ser confirmados por pruebas cuantitativas, son simplemente ignorados por aquellos que han jurado admitir s\u00f3lo lo que consideran pruebas cient\u00edficas: a partir de ah\u00ed proceden alegremente con la ficci\u00f3n de que los factores que pueden medir son los \u00fanicos relevantes.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La correlaci\u00f3n entre la demanda agregada y el empleo total, por ejemplo, puede ser s\u00f3lo aproximada, pero como es la \u00fanica sobre la que tenemos datos cuantitativos, se acepta como la \u00fanica conexi\u00f3n causal que cuenta. Seg\u00fan este criterio, puede haber mejores pruebas \u00abcient\u00edficas\u00bb para una teor\u00eda falsa, que se aceptar\u00e1 porque es m\u00e1s \u00abcient\u00edfica\u00bb, que para una explicaci\u00f3n v\u00e1lida, que se rechazar\u00e1 porque no hay pruebas cuantitativas suficientes.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perm\u00edtanme ilustrar esto con un breve esbozo de lo que considero la principal causa real del desempleo extensivo, \u2014un relato que tambi\u00e9n explicar\u00e1 por qu\u00e9 dicho desempleo no puede ser curado de forma duradera por las pol\u00edticas inflacionistas recomendadas por la teor\u00eda ahora de moda. Esta explicaci\u00f3n correcta me parece ser la existencia de discrepancias entre la distribuci\u00f3n de la demanda entre los diferentes bienes y servicios y la asignaci\u00f3n de mano de obra y otros recursos entre la producci\u00f3n de esos productos. Poseemos un conocimiento \u00abcualitativo\u00bb bastante bueno de las fuerzas por las que se produce una correspondencia entre la demanda y la oferta en los diferentes sectores del sistema econ\u00f3mico, de las condiciones en las que se lograr\u00e1 y de los factores que pueden impedir dicho ajuste. Los distintos pasos de este proceso se basan en hechos de la experiencia cotidiana, y pocos de los que se tomen la molestia de seguir el argumento cuestionar\u00e1n la validez de los supuestos de hecho o la correcci\u00f3n l\u00f3gica de las conclusiones que se extraen de ellos. De hecho, tenemos buenas razones para creer que desempleo indica que la estructura de los precios relativos y los salarios ha sido distorsionada (generalmente por la fijaci\u00f3n de precios monopol\u00edstica o gubernamental), y que para restablecer la igualdad entre la demanda y la oferta de trabajo en todos los sectores ser\u00e1n necesarios cambios en los precios relativos y algunas transferencias de mano de obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero cuando se nos pide una prueba cuantitativa de la estructura concreta de precios y salarios que ser\u00eda necesaria para garantizar una venta continua y sin problemas de los productos y servicios ofrecidos, debemos admitir que no disponemos de tal informaci\u00f3n. Conocemos, en otras palabras, las condiciones generales en las que se establecer\u00e1 lo que llamamos, de forma un tanto enga\u00f1osa, un equilibrio; pero nunca sabemos cu\u00e1les son los precios o salarios concretos que existir\u00edan si el mercado produjera dicho equilibrio. S\u00f3lo podemos decir cu\u00e1les son las condiciones en las que podemos esperar que el mercado establezca precios y salarios en los que la demanda iguale a la oferta. Pero nunca podemos producir informaci\u00f3n estad\u00edstica que muestre cu\u00e1nto\u00a0<em>se desv\u00edan\u00a0<\/em>los precios y salarios prevalecientes de aquellos que asegurar\u00edan una venta continua de la oferta actual de mano de obra. Aunque esta explicaci\u00f3n de las causas del desempleo es una teor\u00eda emp\u00edrica \u2014en el sentido de que podr\u00eda demostrarse su falsedad, por ejemplo, si, con una oferta monetaria constante, un aumento general de los salarios no condujera al desempleo\u2014 no es ciertamente el tipo de teor\u00eda que podr\u00edamos utilizar para obtener predicciones num\u00e9ricas espec\u00edficas sobre las tasas de salarios, o la distribuci\u00f3n del trabajo, que cabe esperar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9, sin embargo, en econom\u00eda tenemos que alegar ignorancia del tipo de hechos sobre los que, en el caso de una teor\u00eda f\u00edsica, se esperar\u00eda sin duda que un cient\u00edfico diera informaci\u00f3n precisa? No es de extra\u00f1ar que quienes se dejan impresionar por el ejemplo de las ciencias f\u00edsicas encuentren esta postura muy insatisfactoria e insistan en los est\u00e1ndares de prueba que all\u00ed encuentran. La raz\u00f3n de este estado de cosas es el hecho, al que ya me he referido brevemente, de que las ciencias sociales, como gran parte de la biolog\u00eda, pero a diferencia de la mayor\u00eda de los campos de las ciencias f\u00edsicas, tienen que tratar con estructuras de complejidad esencial, es decir, con estructuras cuyas propiedades caracter\u00edsticas s\u00f3lo pueden exhibirse mediante modelos compuestos por un n\u00famero relativamente grande de variables. La competencia, por ejemplo, es un proceso que s\u00f3lo producir\u00e1 determinados resultados si se desarrolla entre un n\u00famero bastante grande de personas que act\u00faan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunos campos, sobre todo cuando se plantean problemas similares en las ciencias f\u00edsicas, las dificultades pueden superarse utilizando, en lugar de informaci\u00f3n espec\u00edfica sobre los elementos individuales, datos sobre la frecuencia relativa, o la probabilidad, de aparici\u00f3n de las distintas propiedades distintivas de los elementos. Pero esto s\u00f3lo es cierto cuando tenemos que tratar con lo que el Dr. Warren Weaver (anteriormente de la Fundaci\u00f3n Rockefeller) ha llamado, con una distinci\u00f3n que deber\u00eda ser mucho m\u00e1s ampliamente entendida, \u00abfen\u00f3menos de complejidad no organizada\u00bb, en contraste con los \u00abfen\u00f3menos de complejidad organizada\u00bb con los que tenemos que tratar en las ciencias sociales.<span class=\"footnote__citations-wrapper\"><a id=\"footnoteref2_Z118zP5Kw89qPA5F6VzHIgABFSk866NtTkyn5Qvh8gU_ues4i6dYrhPW\" class=\"footnote__citation js-footnote-citation\" href=\"https:\/\/mises.org\/es\/speech-presentation\/la-pretension-del-conocimiento#footnote2_Z118zP5Kw89qPA5F6VzHIgABFSk866NtTkyn5Qvh8gU_ues4i6dYrhPW\">2<\/a><\/span>\u00a0La complejidad organizada significa aqu\u00ed que el car\u00e1cter de las estructuras que la muestran depende no s\u00f3lo de las propiedades de los elementos individuales que las componen y de la frecuencia relativa con que se producen, sino tambi\u00e9n de la forma en que los elementos individuales est\u00e1n conectados entre s\u00ed. Por esta raz\u00f3n, en la explicaci\u00f3n del funcionamiento de tales estructuras no podemos sustituir la informaci\u00f3n sobre los elementos individuales por informaci\u00f3n estad\u00edstica, sino que necesitamos informaci\u00f3n completa sobre cada elemento si queremos derivar de nuestra teor\u00eda predicciones espec\u00edficas sobre acontecimientos individuales. Sin esa informaci\u00f3n espec\u00edfica sobre los elementos individuales, nos limitaremos a lo que en otra ocasi\u00f3n he llamado meras predicciones de patrones \u2014predicciones de algunos de los atributos generales de las estructuras que se formar\u00e1n, pero que no contienen afirmaciones espec\u00edficas sobre los elementos individuales de los que se compondr\u00e1n las estructuras.<span class=\"footnote__citations-wrapper\"><a id=\"footnoteref3_qd4tugHHgJ2GC7988JIWVcdF02CVGWkl7Fnx3QA7ufw_z3llGKU0X7C3\" class=\"footnote__citation js-footnote-citation\" href=\"https:\/\/mises.org\/es\/speech-presentation\/la-pretension-del-conocimiento#footnote3_qd4tugHHgJ2GC7988JIWVcdF02CVGWkl7Fnx3QA7ufw_z3llGKU0X7C3\">3<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es especialmente cierto en el caso de nuestras teor\u00edas sobre la determinaci\u00f3n de los sistemas de precios y salarios relativos que se formar\u00e1n en un mercado que funcione correctamente. En la determinaci\u00f3n de estos precios y salarios entrar\u00e1n los efectos de la informaci\u00f3n particular que posee cada uno de los participantes en el proceso de mercado, una suma de hechos que en su totalidad no puede ser conocida por el observador cient\u00edfico ni por ning\u00fan otro cerebro. De hecho, es la fuente de la superioridad del orden de mercado y la raz\u00f3n por la que, cuando no es suprimido por los poderes del gobierno, desplaza regularmente a otros tipos de orden, que en la asignaci\u00f3n resultante de los recursos se utilizar\u00e1 m\u00e1s del conocimiento de hechos particulares que s\u00f3lo existe disperso entre un sinn\u00famero de personas, de lo que cualquier persona puede poseer. Pero como nosotros, los cient\u00edficos observadores, nunca podemos conocer todos los factores determinantes de ese orden y, en consecuencia, tampoco podemos saber en qu\u00e9 estructura concreta de precios y salarios la demanda igualar\u00eda en todas partes a la oferta, tampoco podemos medir las desviaciones de ese orden; ni podemos probar estad\u00edsticamente nuestra teor\u00eda de que son las desviaciones de ese sistema de \u00abequilibrio\u00bb de precios y salarios las que hacen imposible vender algunos de los productos y servicios a los precios a los que se ofrecen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de continuar con mi preocupaci\u00f3n inmediata, los efectos de todo esto en las pol\u00edticas de empleo que se aplican actualmente, perm\u00edtanme definir m\u00e1s concretamente las limitaciones inherentes a nuestros conocimientos num\u00e9ricos que tan a menudo se pasan por alto. Quiero hacer esto para no dar la impresi\u00f3n de que en general rechazo el m\u00e9todo matem\u00e1tico en econom\u00eda. De hecho, considero que la gran ventaja de la t\u00e9cnica matem\u00e1tica es que nos permite describir, mediante ecuaciones algebraicas, el car\u00e1cter general de un patr\u00f3n incluso cuando ignoramos los valores num\u00e9ricos que determinar\u00e1n su manifestaci\u00f3n particular. Sin esta t\u00e9cnica algebraica, dif\u00edcilmente habr\u00edamos podido obtener una imagen tan completa de las interdependencias mutuas de los distintos acontecimientos de un mercado. Sin embargo, ha llevado a la ilusi\u00f3n de que podemos utilizar esta t\u00e9cnica para la determinaci\u00f3n y predicci\u00f3n de los valores num\u00e9ricos de esas magnitudes; y esto ha conducido a una vana b\u00fasqueda de constantes cuantitativas o num\u00e9ricas. Esto sucedi\u00f3 a pesar de que los modernos fundadores de la econom\u00eda matem\u00e1tica no ten\u00edan tales ilusiones. Es cierto que sus sistemas de ecuaciones que describen la pauta de un equilibrio de mercado est\u00e1n tan encuadrados que si fu\u00e9ramos capaces de rellenar todos los espacios en blanco de las f\u00f3rmulas abstractas, es decir, si conoci\u00e9ramos todos los par\u00e1metros de estas ecuaciones, podr\u00edamos calcular los precios y las cantidades de todas las mercanc\u00edas y servicios vendidos. Pero, como dijo claramente Vilfredo Pareto, uno de los fundadores de esta teor\u00eda, su prop\u00f3sito no puede ser \u00abllegar a un c\u00e1lculo num\u00e9rico de los precios\u00bb, porque, como dijo, ser\u00eda \u00ababsurdo\u00bb suponer que pudi\u00e9ramos conocer todos los datos.<span class=\"footnote__citations-wrapper\"><a id=\"footnoteref4_imLYtsx6FkD5hMwEyBc4L8L2X0wgeJkplyZsk4f6qs_cpEqGyKTHy1g\" class=\"footnote__citation js-footnote-citation\" href=\"https:\/\/mises.org\/es\/speech-presentation\/la-pretension-del-conocimiento#footnote4_imLYtsx6FkD5hMwEyBc4L8L2X0wgeJkplyZsk4f6qs_cpEqGyKTHy1g\">4<\/a><\/span>\u00a0De hecho, el punto principal ya fue visto por esos notables anticipadores de la econom\u00eda moderna, los escolares espa\u00f1oles del siglo XVI, quienes enfatizaron que lo que ellos llamaban\u00a0<em>pretium mathematicum<\/em>, el precio matem\u00e1tico, depend\u00eda de tantas circunstancias particulares que nunca podr\u00eda ser conocido por el hombre, sino que s\u00f3lo era conocido por Dios.<span class=\"footnote__citations-wrapper\"><a id=\"footnoteref5_MRGN-yxL3Z2cf71CDeWXURFBkR5BYL4UIL5Zp8Ejfc_v21pJ4cVmtQa\" class=\"footnote__citation js-footnote-citation\" href=\"https:\/\/mises.org\/es\/speech-presentation\/la-pretension-del-conocimiento#footnote5_MRGN-yxL3Z2cf71CDeWXURFBkR5BYL4UIL5Zp8Ejfc_v21pJ4cVmtQa\">5<\/a><\/span><a href=\"https:\/\/mises.org\/speech-presentation\/pretense-knowledge#footnote5_b9bw9TfWiz5hEKLb4d7J-7IARqgE8zFs2S58fcW0uk_b0iDvXnyiEwS\">\u00a0<\/a>A veces desear\u00eda que nuestros economistas matem\u00e1ticos tomaran esto en serio. Debo confesar que todav\u00eda dudo de que su b\u00fasqueda de magnitudes mensurables haya contribuido de forma significativa a nuestra comprensi\u00f3n<em>\u00a0te\u00f3rica\u00a0<\/em>de los fen\u00f3menos econ\u00f3micos \u2014a diferencia de su valor como descripci\u00f3n de situaciones particulares. Tampoco estoy dispuesto a aceptar la excusa de que esta rama de la investigaci\u00f3n es todav\u00eda muy joven: Sir William Petty, el fundador de la econometr\u00eda, \u00a1fue despu\u00e9s de todo un colega algo mayor de Sir Isaac Newton en la Royal Society!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede haber pocos casos en los que la superstici\u00f3n de que s\u00f3lo las magnitudes mensurables pueden ser importantes haya hecho un da\u00f1o positivo en el campo econ\u00f3mico: pero los actuales problemas de inflaci\u00f3n y empleo son muy graves. Su efecto ha sido que lo que probablemente es la verdadera causa del desempleo generalizado ha sido ignorada por la mayor\u00eda de los economistas de mentalidad cientificista, porque su funcionamiento no pod\u00eda ser confirmado por relaciones directamente observables entre magnitudes mensurables, y que una concentraci\u00f3n casi exclusiva en fen\u00f3menos superficiales cuantitativamente mensurables ha producido una pol\u00edtica que ha empeorado las cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que admitir, por supuesto, que el tipo de teor\u00eda que considero como la verdadera explicaci\u00f3n del desempleo es una teor\u00eda de contenido algo limitado porque s\u00f3lo nos permite hacer predicciones muy generales del\u00a0<em>tipo\u00a0<\/em>de acontecimientos que debemos esperar en una situaci\u00f3n dada. Pero los efectos sobre la pol\u00edtica de las construcciones m\u00e1s ambiciosas no han sido muy afortunados y confieso que prefiero un conocimiento verdadero pero imperfecto, aunque deje mucho indeterminado e imprevisible, a una pretensi\u00f3n de conocimiento exacto que probablemente sea falsa. El cr\u00e9dito que la aparente conformidad con las normas cient\u00edficas reconocidas puede granjear a teor\u00edas aparentemente simples pero falsas puede tener, como demuestra el presente caso, graves consecuencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, en el caso analizado, las mismas medidas que la teor\u00eda \u00abmacroecon\u00f3mica\u00bb dominante ha recomendado como remedio para el desempleo \u2014a saber, el aumento de la demanda agregada\u2014 se han convertido en la causa de una desasignaci\u00f3n muy amplia de recursos que probablemente har\u00e1 inevitable el desempleo a gran escala posterior. La inyecci\u00f3n continua de cantidades adicionales de dinero en los puntos del sistema econ\u00f3mico donde crea una demanda temporal que debe cesar cuando el aumento de la cantidad de dinero se detiene o se ralentiza, junto con la expectativa de un aumento continuo de los precios, atrae mano de obra y otros recursos hacia los que s\u00f3lo pueden durar mientras el aumento de la cantidad de dinero contin\u00fae al mismo ritmo \u2014o quiz\u00e1s incluso s\u00f3lo mientras contin\u00fae aceler\u00e1ndose a un ritmo determinado. Lo que esta pol\u00edtica ha producido no es tanto un nivel de empleo que no podr\u00eda haberse alcanzado de otra manera, como una distribuci\u00f3n del empleo que no puede mantenerse indefinidamente y que despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo s\u00f3lo puede mantenerse mediante una tasa de inflaci\u00f3n que llevar\u00eda r\u00e1pidamente a una desorganizaci\u00f3n de toda la actividad econ\u00f3mica. El hecho es que una visi\u00f3n te\u00f3rica err\u00f3nea nos ha conducido a una situaci\u00f3n precaria en la que no podemos evitar que reaparezca un desempleo sustancial; no porque, como a veces se tergiversa esta visi\u00f3n, este desempleo se provoque deliberadamente como medio para combatir la inflaci\u00f3n, sino porque ahora est\u00e1 destinado a producirse como una consecuencia profundamente lamentable pero ineludible de las pol\u00edticas err\u00f3neas del pasado tan pronto como la inflaci\u00f3n deje de acelerarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debo, sin embargo, abandonar ahora estos problemas de importancia pr\u00e1ctica inmediata que he introducido principalmente como ilustraci\u00f3n de las consecuencias trascendentales que pueden derivarse de errores relativos a problemas abstractos de la filosof\u00eda de la ciencia. Hay tantas razones para temer los peligros a largo plazo creados en un campo mucho m\u00e1s amplio por la aceptaci\u00f3n acr\u00edtica de afirmaciones que tienen la\u00a0<em>apariencia\u00a0<\/em>de ser cient\u00edficas como las que hay con respecto a los problemas que acabo de discutir. Lo que sobre todo quer\u00eda poner de manifiesto con la ilustraci\u00f3n tem\u00e1tica es que, ciertamente en mi campo, pero creo que tambi\u00e9n en general en las ciencias del hombre, lo que superficialmente parece el procedimiento m\u00e1s cient\u00edfico es a menudo el m\u00e1s acient\u00edfico, y, m\u00e1s all\u00e1 de esto, que en estos campos hay l\u00edmites definidos a lo que podemos esperar que logre la ciencia. Esto significa que confiar a la ciencia \u2014o controlar deliberadamente seg\u00fan principios cient\u00edficos\u2014 m\u00e1s de lo que el m\u00e9todo cient\u00edfico puede lograr puede tener efectos deplorables. Por supuesto, el progreso de las ciencias naturales en los tiempos modernos ha superado con creces todas las expectativas, por lo que cualquier sugerencia de que pueda haber algunos l\u00edmites al mismo est\u00e1 destinada a despertar sospechas. Especialmente se resistir\u00e1n a tal idea quienes hayan esperado que nuestro creciente poder de predicci\u00f3n y control, generalmente considerado como el resultado caracter\u00edstico del avance cient\u00edfico, aplicado a los procesos de la sociedad, nos permitir\u00eda pronto moldear la sociedad enteramente a nuestro gusto. Es cierto que, en contraste con la euforia que suelen producir los descubrimientos de las ciencias f\u00edsicas, los conocimientos que obtenemos del estudio de la sociedad tienen m\u00e1s a menudo un efecto amortiguador sobre nuestras aspiraciones; y quiz\u00e1 no sorprenda que los miembros m\u00e1s j\u00f3venes e impetuosos de nuestra profesi\u00f3n no siempre est\u00e9n dispuestos a aceptarlo. Sin embargo, la confianza en el poder ilimitado de la ciencia se basa con demasiada frecuencia en la falsa creencia de que el m\u00e9todo cient\u00edfico consiste en la aplicaci\u00f3n de una t\u00e9cnica prefabricada, o en imitar la forma m\u00e1s que el fondo del procedimiento cient\u00edfico, como si bastara con seguir unas recetas de cocina para resolver todos los problemas sociales. A veces casi parece como si las t\u00e9cnicas de la ciencia fueran m\u00e1s f\u00e1ciles de aprender que el pensamiento que nos muestra cu\u00e1les son los problemas y c\u00f3mo abordarlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conflicto entre lo que el p\u00fablico actual espera que la ciencia consiga para satisfacer las esperanzas populares y lo que realmente est\u00e1 en su mano es un asunto grave porque, aunque todos los verdaderos cient\u00edficos deber\u00edan reconocer las limitaciones de lo que pueden hacer en el campo de los asuntos humanos, mientras el p\u00fablico espere m\u00e1s siempre habr\u00e1 algunos que pretender\u00e1n, y quiz\u00e1s crean honestamente, que pueden hacer m\u00e1s de lo que realmente est\u00e1 en su mano para satisfacer las demandas populares. A menudo es bastante dif\u00edcil para el experto, y ciertamente en muchos casos imposible para el profano, distinguir entre afirmaciones leg\u00edtimas e ileg\u00edtimas presentadas en nombre de la ciencia. La enorme publicidad dada recientemente por los medios de comunicaci\u00f3n a un informe que se pronuncia en nombre de la ciencia sobre\u00a0<em>Los l\u00edmites del crecimiento<\/em>, y el silencio de los mismos medios sobre las cr\u00edticas devastadoras que este informe ha recibido de los expertos competentes,<span class=\"footnote__citations-wrapper\"><a id=\"footnoteref6_o4RaF1vKK8o8UySxD5tSp1ytdWp82QAjr4pGT1ZLSo_tlzOOD37XTzj\" class=\"footnote__citation js-footnote-citation\" href=\"https:\/\/mises.org\/es\/speech-presentation\/la-pretension-del-conocimiento#footnote6_o4RaF1vKK8o8UySxD5tSp1ytdWp82QAjr4pGT1ZLSo_tlzOOD37XTzj\">6<\/a><\/span><a href=\"https:\/\/mises.org\/speech-presentation\/pretense-knowledge#footnote6_kxOO6Uv5r8g3WNdcDmybKPSQKm2e6NwX7INrJNlCjwM_l579wWg8ISAI\">\u00a0<\/a>deben hacer que uno se sienta algo aprensivo sobre el uso que puede hacerse del prestigio de la ciencia. Pero no es en absoluto s\u00f3lo en el campo de la econom\u00eda donde se hacen afirmaciones de gran alcance en nombre de una direcci\u00f3n m\u00e1s cient\u00edfica de todas las actividades humanas y de la conveniencia de sustituir los procesos espont\u00e1neos por un \u00abcontrol humano consciente\u00bb. Si no me equivoco, la psicolog\u00eda, la psiquiatr\u00eda y algunas ramas de la sociolog\u00eda, por no hablar de la llamada filosof\u00eda de la historia, est\u00e1n a\u00fan m\u00e1s afectadas por lo que he llamado el prejuicio cientificista, y por afirmaciones enga\u00f1osas de lo que la ciencia puede lograr.<span class=\"footnote__citations-wrapper\"><a id=\"footnoteref7_JpTWkNFvokgKBHWlv5n0kBxYjeRiIncZBWadUEXVB0_aabF299QkVP0\" class=\"footnote__citation js-footnote-citation\" href=\"https:\/\/mises.org\/es\/speech-presentation\/la-pretension-del-conocimiento#footnote7_JpTWkNFvokgKBHWlv5n0kBxYjeRiIncZBWadUEXVB0_aabF299QkVP0\">7<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si queremos salvaguardar la reputaci\u00f3n de la ciencia e impedir la arrogaci\u00f3n de conocimiento basada en una similitud superficial de procedimiento con el de las ciencias f\u00edsicas, habr\u00e1 que dedicar muchos esfuerzos a desacreditar tales arrogaciones, algunas de las cuales se han convertido ya en intereses creados de departamentos universitarios establecidos. No podemos estar lo suficientemente agradecidos a fil\u00f3sofos de la ciencia modernos como Sir Karl Popper por darnos una prueba con la que podemos distinguir entre lo que podemos aceptar como cient\u00edfico y lo que no, una prueba que estoy seguro que algunas doctrinas ampliamente aceptadas como cient\u00edficas no pasar\u00edan. Hay algunos problemas especiales, sin embargo, en relaci\u00f3n con esos fen\u00f3menos esencialmente complejos de los que las estructuras sociales son un ejemplo tan importante, que me hacen desear reafirmar para concluir en t\u00e9rminos m\u00e1s generales las razones por las que en estos campos no s\u00f3lo hay obst\u00e1culos absolutos para la predicci\u00f3n de acontecimientos espec\u00edficos, sino por qu\u00e9 actuar como si posey\u00e9ramos un conocimiento cient\u00edfico que nos permitiera trascenderlos puede convertirse en s\u00ed mismo en un serio obst\u00e1culo para el avance del intelecto humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto principal que debemos recordar es que el gran y r\u00e1pido avance de las ciencias f\u00edsicas tuvo lugar en campos en los que se demostr\u00f3 que la explicaci\u00f3n y la predicci\u00f3n pod\u00edan basarse en leyes que daban cuenta de los fen\u00f3menos observados como funciones de comparativamente pocas variables \u2014ya fueran hechos particulares o frecuencias relativas de sucesos. Esta puede ser incluso la raz\u00f3n \u00faltima por la que singularizamos estos \u00e1mbitos como \u00abf\u00edsicos\u00bb en contraste con aquellas estructuras m\u00e1s altamente organizadas que aqu\u00ed he denominado fen\u00f3menos esencialmente complejos. No hay ninguna raz\u00f3n por la que la posici\u00f3n deba ser la misma en estos \u00faltimos campos que en los primeros. Las dificultades que encontramos en estos \u00faltimos no son, como se podr\u00eda sospechar a primera vista, dificultades para formular teor\u00edas que expliquen los hechos observados, aunque tambi\u00e9n causan dificultades especiales para poner a prueba las explicaciones propuestas y, por tanto, para eliminar las malas teor\u00edas. Se deben al principal problema que surge cuando aplicamos nuestras teor\u00edas a cualquier situaci\u00f3n concreta del mundo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una teor\u00eda de fen\u00f3menos esencialmente complejos debe referirse a un gran n\u00famero de hechos particulares; y para derivar una predicci\u00f3n de ella, o para probarla, tenemos que averiguar todos estos hechos particulares. Una vez conseguido esto, no deber\u00eda haber ninguna dificultad especial para derivar predicciones comprobables: con la ayuda de los ordenadores modernos, deber\u00eda ser bastante f\u00e1cil insertar estos datos en los espacios en blanco apropiados de las f\u00f3rmulas te\u00f3ricas y derivar una predicci\u00f3n. La verdadera dificultad, a cuya soluci\u00f3n la ciencia tiene poco que aportar y que a veces resulta insoluble, consiste en determinar los hechos concretos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ejemplo sencillo mostrar\u00e1 la naturaleza de esta dificultad. Pensemos en un partido de pelota jugado por varias personas de habilidad aproximadamente igual. Si, adem\u00e1s de nuestro conocimiento general de la habilidad de cada jugador, conoci\u00e9ramos algunos datos concretos, como su estado de atenci\u00f3n, sus percepciones y el estado de su coraz\u00f3n, pulmones, m\u00fasculos, etc. en cada momento del partido, probablemente podr\u00edamos predecir el resultado. De hecho, si conoci\u00e9ramos bien el juego y los equipos, probablemente tendr\u00edamos una idea bastante sagaz de lo que depender\u00e1 el resultado. Pero, por supuesto, no podremos determinar esos hechos y, en consecuencia, el resultado del partido estar\u00e1 fuera del rango de lo cient\u00edficamente predecible, por muy bien que sepamos qu\u00e9 efectos tendr\u00edan determinados acontecimientos en el resultado del partido. Esto no significa que no podamos hacer ninguna predicci\u00f3n sobre el desarrollo del juego. Si conocemos las reglas de los distintos juegos, al observar uno sabremos muy pronto a qu\u00e9 juego se est\u00e1 jugando y qu\u00e9 tipo de acciones podemos esperar y cu\u00e1les no. Pero nuestra capacidad de predicci\u00f3n se limitar\u00e1 a esas caracter\u00edsticas generales de los acontecimientos que cabe esperar y no incluir\u00e1 la capacidad de predecir acontecimientos individuales concretos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto corresponde a lo que antes he llamado meras predicciones de patrones, a las que nos vemos cada vez m\u00e1s confinados a medida que penetramos desde el \u00e1mbito en el que prevalecen leyes relativamente simples hacia la gama de fen\u00f3menos en los que impera la complejidad organizada. A medida que avanzamos, nos encontramos cada vez con m\u00e1s frecuencia con que, de hecho, s\u00f3lo podemos determinar algunas, pero no todas, las circunstancias particulares que determinan el resultado de un proceso dado y, en consecuencia, s\u00f3lo podemos predecir algunas, pero no todas, las propiedades del resultado que debemos esperar. A menudo, todo lo que podremos predecir ser\u00e1 alguna caracter\u00edstica abstracta del modelo que aparecer\u00e1 \u2014relaciones entre tipos de elementos sobre que individualmente sabemos muy poco. Sin embargo, como me empe\u00f1o en repetir, conseguiremos predicciones que pueden ser falsadas y que, por tanto, tienen importancia emp\u00edrica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, en comparaci\u00f3n con las predicciones precisas que hemos aprendido a esperar en las ciencias f\u00edsicas, este tipo de meras predicciones de patrones es un segundo mejor con el que a uno no le gusta tener que conformarse. Sin embargo, el peligro del que quiero advertir es precisamente la creencia de que para que una pretensi\u00f3n sea aceptada como cient\u00edfica es necesario conseguir m\u00e1s. Por este camino se esconde la charlataner\u00eda y cosas peores. <strong>Actuar sobre la base de la creencia de que poseemos el conocimiento y el poder que nos permiten moldear los procesos de la sociedad totalmente a nuestro gusto, conocimiento que de hecho\u00a0<em>no\u00a0<\/em>poseemos, es probable que nos haga mucho da\u00f1o.<\/strong> En las ciencias f\u00edsicas puede haber pocas objeciones a intentar hacer lo imposible; incluso se podr\u00eda pensar que no hay que desalentar a los demasiado confiados porque sus experimentos pueden, despu\u00e9s de todo, producir algunas nuevas ideas. <strong>Pero en el \u00e1mbito social, es probable que la creencia err\u00f3nea de que el ejercicio de alg\u00fan poder tendr\u00eda consecuencias beneficiosas lleve a conferir a alguna autoridad un nuevo poder para coaccionar a otros hombres. Incluso si tal poder no es malo en s\u00ed mismo, es probable que su ejercicio impida el funcionamiento de esas fuerzas de orden espont\u00e1neo por las que, sin comprenderlas, el hombre es de hecho tan ampliamente asistido en la persecuci\u00f3n de sus objetivos.<\/strong> Apenas estamos empezando a comprender en qu\u00e9 sutil sistema de comunicaci\u00f3n se basa el funcionamiento de una sociedad industrial avanzada, un sistema de comunicaci\u00f3n que llamamos mercado y que resulta ser un mecanismo m\u00e1s eficaz para digerir la informaci\u00f3n dispersa que cualquiera que el hombre haya dise\u00f1ado deliberadamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el hombre no quiere hacer m\u00e1s mal que bien en sus esfuerzos por mejorar el orden social, tendr\u00e1 que aprender que en \u00e9ste, como en todos los dem\u00e1s campos en los que prevalece una complejidad esencial de tipo organizado, no puede adquirir los conocimientos completos que har\u00edan posible el dominio de los acontecimientos. <strong>Por lo tanto, tendr\u00e1 que utilizar los conocimientos que pueda alcanzar, no para dar forma a los resultados como el artesano da forma a su obra, sino m\u00e1s bien para cultivar un crecimiento proporcionando el entorno adecuado, a la manera en que el jardinero lo hace con sus plantas.<\/strong> Existe un peligro en la exuberante sensaci\u00f3n de poder cada vez mayor que ha engendrado el avance de las ciencias f\u00edsicas y que tienta al hombre a intentar, \u00abmareado por el \u00e9xito\u00bb, por utilizar una frase caracter\u00edstica del comunismo primitivo, someter no s\u00f3lo nuestro entorno natural sino tambi\u00e9n nuestro entorno humano al control de una voluntad humana. <strong>El reconocimiento de los l\u00edmites insuperables de su conocimiento deber\u00eda, en efecto, ense\u00f1ar al estudioso de la sociedad una lecci\u00f3n de humildad que le protegiera de convertirse en c\u00f3mplice del esfuerzo fatal de los hombres por controlar la sociedad, un esfuerzo que no s\u00f3lo le convierte en tirano de sus semejantes, sino que bien puede convertirle en el destructor de una civilizaci\u00f3n que ning\u00fan cerebro ha dise\u00f1ado, sino que ha crecido a partir de los esfuerzos libres de millones de individuos.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundaci\u00f3n Nobel 1974. reproducido con autorizaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p class=\"pvc_stats all \" data-element-id=\"28517\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> Vistas Totales&nbsp;1,072&nbsp;, Vistas Hoy&nbsp;4&nbsp;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Friedrich A. Hayek Fecha: 12 de noviembre de 2024 Extra\u00eddo de: Mises Institue La pretensi\u00f3n del conocimiento [Hoy se cumple el quincuag\u00e9simo aniversario de la conferencia de Friedrich A. Hayek, pronunciada en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Econom\u00eda en Estocolmo, Suecia, el 11 de diciembre de 1974. Esta conferencia, junto con&#8230;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p class=\"pvc_stats all \" data-element-id=\"28517\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> Vistas Totales&nbsp;1,072&nbsp;, Vistas Hoy&nbsp;4&nbsp;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":28518,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-28517","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La pretensi\u00f3n del conocimiento | CREES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La pretensi\u00f3n del conocimiento | CREES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Autor: Friedrich A. Hayek Fecha: 12 de noviembre de 2024 Extra\u00eddo de: Mises Institue La pretensi\u00f3n del conocimiento [Hoy se cumple el quincuag\u00e9simo aniversario de la conferencia de Friedrich A. Hayek, pronunciada en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Econom\u00eda en Estocolmo, Suecia, el 11 de diciembre de 1974. Esta conferencia, junto con...\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"CREES\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/CREESRD\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-07-17T19:34:34+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-07-17T19:35:41+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"650\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"487\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Crees\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@CREESRD\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@CREESRD\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Crees\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"26 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517\"},\"author\":{\"name\":\"Crees\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/person\/e7f97cd94d7bf9cd0e0ce30acb7d56b8\"},\"headline\":\"La pretensi\u00f3n del conocimiento\",\"datePublished\":\"2025-07-17T19:34:34+00:00\",\"dateModified\":\"2025-07-17T19:35:41+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517\"},\"wordCount\":5290,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png\",\"articleSection\":[\"Art\u00edculos\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517\",\"url\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517\",\"name\":\"La pretensi\u00f3n del conocimiento | CREES\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png\",\"datePublished\":\"2025-07-17T19:34:34+00:00\",\"dateModified\":\"2025-07-17T19:35:41+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png\",\"width\":650,\"height\":487},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/crees.org.do\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La pretensi\u00f3n del conocimiento\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#website\",\"url\":\"https:\/\/crees.org.do\/\",\"name\":\"CREES\",\"description\":\"Centro Regional de Estrategias Econ\u00f3micas Sostenibles\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/crees.org.do\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#organization\",\"name\":\"CREES | Centro Regional de Estrategias Econ\u00f3micas Sostenibles\",\"url\":\"https:\/\/crees.org.do\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/crees-logo-1.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/crees-logo-1.jpg\",\"width\":244,\"height\":71,\"caption\":\"CREES | Centro Regional de Estrategias Econ\u00f3micas Sostenibles\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/CREESRD\/\",\"https:\/\/x.com\/CREESRD\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/person\/e7f97cd94d7bf9cd0e0ce30acb7d56b8\",\"name\":\"Crees\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/390ac8f0be5d9aa046152553e2dd7011b59a512d89c150f5e5f28bb8d9a0b165?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/390ac8f0be5d9aa046152553e2dd7011b59a512d89c150f5e5f28bb8d9a0b165?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Crees\"},\"url\":\"https:\/\/crees.org.do\/?author=2\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La pretensi\u00f3n del conocimiento | CREES","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La pretensi\u00f3n del conocimiento | CREES","og_description":"Autor: Friedrich A. Hayek Fecha: 12 de noviembre de 2024 Extra\u00eddo de: Mises Institue La pretensi\u00f3n del conocimiento [Hoy se cumple el quincuag\u00e9simo aniversario de la conferencia de Friedrich A. Hayek, pronunciada en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Econom\u00eda en Estocolmo, Suecia, el 11 de diciembre de 1974. Esta conferencia, junto con...","og_url":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517","og_site_name":"CREES","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/CREESRD\/","article_published_time":"2025-07-17T19:34:34+00:00","article_modified_time":"2025-07-17T19:35:41+00:00","og_image":[{"width":650,"height":487,"url":"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png","type":"image\/png"}],"author":"Crees","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@CREESRD","twitter_site":"@CREESRD","twitter_misc":{"Escrito por":"Crees","Tiempo de lectura":"26 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517"},"author":{"name":"Crees","@id":"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/person\/e7f97cd94d7bf9cd0e0ce30acb7d56b8"},"headline":"La pretensi\u00f3n del conocimiento","datePublished":"2025-07-17T19:34:34+00:00","dateModified":"2025-07-17T19:35:41+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517"},"wordCount":5290,"publisher":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png","articleSection":["Art\u00edculos"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517","url":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517","name":"La pretensi\u00f3n del conocimiento | CREES","isPartOf":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png","datePublished":"2025-07-17T19:34:34+00:00","dateModified":"2025-07-17T19:35:41+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/crees.org.do\/?p=28517"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#primaryimage","url":"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png","contentUrl":"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Hayek_0.jpg.png","width":650,"height":487},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/crees.org.do\/?p=28517#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/crees.org.do\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La pretensi\u00f3n del conocimiento"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/crees.org.do\/#website","url":"https:\/\/crees.org.do\/","name":"CREES","description":"Centro Regional de Estrategias Econ\u00f3micas Sostenibles","publisher":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/crees.org.do\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/crees.org.do\/#organization","name":"CREES | Centro Regional de Estrategias Econ\u00f3micas Sostenibles","url":"https:\/\/crees.org.do\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/crees-logo-1.jpg","contentUrl":"https:\/\/crees.org.do\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/crees-logo-1.jpg","width":244,"height":71,"caption":"CREES | Centro Regional de Estrategias Econ\u00f3micas Sostenibles"},"image":{"@id":"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/CREESRD\/","https:\/\/x.com\/CREESRD"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/person\/e7f97cd94d7bf9cd0e0ce30acb7d56b8","name":"Crees","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/crees.org.do\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/390ac8f0be5d9aa046152553e2dd7011b59a512d89c150f5e5f28bb8d9a0b165?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/390ac8f0be5d9aa046152553e2dd7011b59a512d89c150f5e5f28bb8d9a0b165?s=96&d=mm&r=g","caption":"Crees"},"url":"https:\/\/crees.org.do\/?author=2"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28517"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28517\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28521,"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28517\/revisions\/28521"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28518"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/crees.org.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}