Autor: Ernesto Selman
Extractos de artículo publicado en la columna del autor "Economía de Mercado" en la revista Forbes República Dominicana. Edición de septiembre, 2015.
Los recientes acontecimientos en las bolsas de valores en el mundo y la volatilidad en los mercados financieros internacionales han vuelto a ser noticias. Mucho se ha teorizado sobre los llamados ciclos económicos y sus orígenes, hasta llegar a la creencia que el mismo sistema capitalista lleva inherente esos períodos que se caracterizan por expansión de las actividades económicas y contracciones o crisis. Sin embargo, el génesis de estos episodios tienen que ver con el papel que han venido jugando los bancos centrales como emisores de dinero y crédito en la economía. Existe prácticamente un consenso entre economistas internacionales que las tasas artificialmente bajas de principios del milenio fue el factor principal que originó la crisis evidente a partir del 2007; se sabe que ello ocasiona burbujas de precios de activos.
Dinero y crédito barato
La respuesta de los hacedores de políticas monetaria a raíz de la crisis financiera internacional fue aplicar medidas ultra-expansivas emitiendo dinero inorgánico para inyectar nueva liquidez financiera en los mercados. Haciendo más de lo mismo que en el pasado, con mayor intensidad y nuevas herramientas, los principales bancos centrales llevaron las tasas de interés a niveles históricamente bajos, rondando el 0%. De esta forma, los rendimientos de los ahorros e inversiones en los países más industrializados se redujeron y los inversionistas salieron al resto del mundo a buscar mayores rendimientos. Como EEUU aplicó la política monetaria ultra-expansiva más agresiva en los inicios de la crisis, era obvio que el dólar estadounidense se depreciaría, como así lo hizo.
Por un lado, la nueva liquidez que hizo disponible la Reserva Federal de EEUU (FED, banco central) se dirigió a distintos activos financieros en los países con mercados financieros profundos, como acciones y bonos de esos países. De hecho, la misma FED adquiría bonos del Tesoro EEUU a través de compradores iniciales en el mercado primario en el proceso de inyección de liquidez financiera. Por otro lado, parte de esa liquidez fue a mercados emergentes y se tradujeron en nuevas actividades económicas por la inversión directa y/o por la adquisición de instrumentos financieros. Empujando crédito barato se alcanzó un auge económico artificial. De esta forma, la emisión de dinero inorgánico provocaron auge en distintas economías emergentes y procesos de excesiva asunción de riesgos en todo el mundo.
Burbujas de precios
Mientras la nueva emisión no se ha traducido a los índices de precios al consumidor, los precios de activos se han inflado con el proceso de inflación monetaria en el mundo. En efecto, los precios de los activos financieros en los países de mayores ingresos se inflaron por la dirección de parte de la liquidez hacia acciones y bonos. En el caso de los países emergentes, la entrada de capitales implicaron incrementos de precios de activos físicos (terrenos, locales comerciales y casas), activos financieros (acciones y bonos, entre otros) y más aún, infló los valores de las monedas. La política monetaria, entonces, trajo auge con creación de burbujas de precios en los distintos mercados. Tanto los gobiernos como los inversionistas privados asumieron altos niveles de deuda bajo la premisa que el auge y el crédito fácil y barato sería para siempre. Esto es característico de períodos de auge de los ciclos económicos. Los riesgos no son perceptibles porque con acceso a tasas de interés a casi 0% cualquier cosa se ve atractiva para invertir.
En mayo, 2013 la Reserva Federal de EEUU anunció que iniciaría un proceso de reversión de la política monetaria ultra-expansiva. Sólo con el anuncio, los flujos de capitales empezaron a salir de los mercados emergentes hacia EEUU. Luego de eliminar la emisión de dinero inorgánico, las expectativas eran cuándo la FED subiría la tasa de interés; se discute si será a fin de año o durante 2016. Bajo un cambio en la política monetaria, los inversionistas percibían el potencial de asumir pérdidas por la apreciación del dólar que vendría, que equivale a la depreciación de las monedas de países emergentes y la secuela negativa en términos económicos. Bajo ese escenario, los riesgos en los mercados emergentes no valía la pena asumirlos en comparación con los países de origen que brindan mayor certidumbre.
Nueva realidad economías emergentes
La salida de capitales de los mercados emergentes ha provocado pérdida de valor de las monedas. También se han desinflado las burbujas de precios de activos, trayendo la realidad económica o fundamentos a la vista de todos. El caso de la economía china se analiza con frecuencia, porque ha presenciado fuga de capitales importantes con importante impacto negativo sobre el crecimiento económico. La demanda de bienes primarios se ha reducido en ese país y ello ha implicado menores precios a nivel mundial. La depreciación de las monedas y la caída de las cotizaciones en las bolsas de valores han sido obvias en prácticamente todas las economías emergentes; más aún en economías desde donde se exporta materias primas.
En la región, países con sólidos fundamentos económicos como Chile y Colombia, han visto sus monedas depreciarse, sólo en los primeros seis meses del año, en 14.2% y 27.3%, respectivamente. El dinero y el crédito están de un lado de todas las transacciones en la economía, lo que implica distorsiones en toda la economía cuando se promueven políticas monetarias expansivas. En última instancia, los bancos centrales como monopolios públicos de la emisión del dinero y el crédito están promoviendo la asunción de deuda y riesgos excesivos, creando las distorsiones financieras que vive el mundo hoy.
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