CREES

Autor: Ernesto Selman

 

Extractos de artículo publicado en la columna del autor "Economía de Mercado" en la revista Forbes República Dominicana. Edición de julio, 2015.

 

Mucho se ha escrito sobre los requisitos para que una economía pueda generar empleos, riquezas y oportunidades para que los ciudadanos alcancen alta calidad de vida.   Mientras muchos economistas han señalado políticas económicas específicas, fundamentos económicos sólidos requieren otros elementos fuera del ámbito puramente económico.  Instituciones políticas y jurídicas sanas forman parte de los fundamentos o zapata de una sociedad libre y próspera.  La libertad política requiere de libertad económica que puedan generar recursos que financien distintos puntos de vista, típico de una sociedad plural. Si los factores de producción se asignaran y dirigieran desde el Estado, directa o indirectamente, no se podrían tener diferentes perspectivas ni propuestas de políticas públicas alternativas; sólo la visión y enfoques de gobernantes tendrían validez.

Una economía con fundamentos económicos sólidos es una economía que puede generar riquezas para disminuir la pobreza que sufrió la humanidad durante muchos siglos.  En el contexto histórico, sólo durante los últimos dos siglos y medio la humanidad ha podido alcanzar un nivel de vida que no pudieron disfrutar generaciones anteriores, ni siquiera los más acaudalados del pasado lejano.  El progreso humano sólo fue posible a partir de la adopción de un marco jurídico que limita el poder político y protege los derechos de propiedad, la vida y la libertad de los ciudadanos.  Cuando el orden institucional favorece a grupos de interés que pueden acomodar las reglas de juego a esos intereses, se distorsionan las decisiones económicas, se derrochan recursos escasos y se limita la generación de riquezas.

Cuando nos referimos a fundamentos económicos sólidos indicamos que se han creado las condiciones para la generación de riquezas y bienestar de los ciudadanos.  En este sentido, se requieren ciertos aspectos básicos que nos demuestra la historia de la humanidad:

  1. Gasto público controlado, presupuestos equilibrados y bajo nivel de deuda pública;
  2. Impuestos bajos y simples, que permitan estructuras de costos bajos para vivir y hacer negocios;
  3. Leyes y regulaciones simples, poco onerosas y aplicadas equitativamente que garanticen la competencia y la economía de mercado;
  4. Emisión de dinero sustentado en activos que puedan mantener su valor en el tiempo, sin manipulación ni distorsiones de tipos de cambio e interés; y,
  5. Transparencia, imperio de la ley e instituciones sanas, con mecanismos policiales y judiciales ágiles y competentes.

La generación de riquezas e incrementos de productividad que todo ello genera implica que los ciudadanos disfruten de una calidad de vida elevada.  Medidas coyunturales de corto plazo que buscan palear problemas estructurales son insuficientes para lograr ese objetivo y sólo retrasan las políticas públicas e instituciones sanas que deben adoptarse.   

Desde principios del nuevo milenio se han adoptado políticas públicas populistas y clientelistas en la República Dominicana. El gasto público cada vez mayor ha generado déficit fiscales que requiere de cada vez mayor deuda pública. El sistema tributario se ha distorsionado por introducción de más impuestos, mayores tasas y más exenciones impositivas. Las distorsiones más importantes de política monetaria iniciaron con la crisis bancaria entre 2003-2004; la respuesta de políticas públicas empeoró la situación.  Posteriormente, la política monetaria se aplicó con aumento sostenido de la deuda cuasi-fiscal, deteriorando aún más la posición fiscal dominicana.  La deuda pública consolidada se ha multiplicado por siete veces y media entre 2000-2014; esto ha deteriorado la posición patrimonial del sector público consolidado.

Por otro lado, reglas de juego onerosas y discrecionales, monopolios, corrupción e impunidad distorsionan el clima de negocios y limitan la capacidad de generación de riquezas.  Los servicios básicos como educación, salud y energía, son deficientes y, como consecuencia, existe baja productividad en la economía dominicana.  En este análisis de fundamentos concluimos que se requieren instituciones sanas que sirvan de cimiento de una economía pujante.  Además, se requieren políticas púbicas sostenibles que reduzcan las barreras a las inversiones y los costos de vivir y hacer negocios en la República Dominicana.  En síntesis, un verdadero desarrollo económico en base al emprendimiento y la competencia para promover el bienestar de los ciudadanos requiere una fuerte institucionalidad con políticas públicas sanas.

 

 

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