CREES

Autor: Ernesto Selman

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     I.  Introducción

La política monetaria ultra-expansiva que aplicó los Estados Unidos de América (EEUU) a raíz de la crisis financiera internacional provocó burbujas de precios de bienes primarios o commodities y una salida de capitales a mercados emergentes en búsqueda de mayores rendimientos entre 2008-2013. Con el cambio de la política monetaria y el término de la emisión de dinero inorgánico, esos procesos se han revertido, apreciándose el dólar estadounidense en el proceso. Desde mediados de 2013, la salida de capitales ocurre desde mercados emergentes, provocando depreciación de las monedas y reducción de la actividad económica en esos países; por ello, la demanda de bienes primarios ha caído (China y otros).

Tanto la reducción de la demanda de bienes primarios como la apreciación del dólar estadounidense han provocado menores precios de los commodities. A su vez, la reducción de los precios de esos bienes ha impactado negativamente el entorno económico de los mercados emergentes, creando un tipo de círculo vicioso en los mayores dependientes de exportaciones de commodities. Las economías con fundamentos institucionales y políticas públicas más débiles asumirán los mayores costos.

Muchas economías son importadoras netas de commodities, como es el caso de la República Dominicana y los países centroamericanos. Mientras muchas de estas economías tienen un componente importante de exportaciones de bienes primarios, requieren importar prácticamente la totalidad de los combustibles que se necesita para la inversión, la producción y el consumo.

Este ensayo tiene como objetivo analizar el impacto en las cuentas externas y en las finanzas públicas de la reducción de precios de: 1. Petróleo y derivados; y, 2. Oro.  Se han elegido estos bienes primarios porque son los que tienen mayor incidencia en la economía dominicana; tienen la mayor vinculación con las cuentas externas y las fiscales, simultáneamente. 

 

   II.  Petróleo y derivados

Los precios del barril de petróleo y sus derivados se han reducido sustancialmente desde junio-2014 por mayor producción, menor demanda y la apreciación del dólar estadounidense. En el artículo Aspectos de la economía internacional: petróleo argumentamos que el precio del barril de petróleo se mantendría en una banda entre US$40-60 por barril en los doce meses a junio-2016. Además, indicamos que los efectos de una política monetaria menos expansiva de EEUU seguirá presionando los precios de los commodities a la baja. En adición advertimos que:

“Si los incrementos de los tipos de interés en EEUU impactan de manera severa a los países emergentes y al crecimiento mundial, similar a los años 80, los precios del petróleo pueden reducirse aún más que el piso de la banda que indicamos anteriormente porque la demanda del producto sería aún menor.”

En el artículo argumentamos que los riesgos geopolíticos, principalmente en Oriente Medio y las acciones de Rusia, tendrían efectos sólo de corto plazo; se reconoce un escenario más complicado en el mediano plazo. En todo caso, esperamos que los precios del barril de petróleo y sus derivados se vean presionados a la baja, principalmente si se materializan las subas de tipos de interés en EEUU. De esta forma, los precios de los commodities estarán muy influenciados por la política monetaria de EEUU durante todo 2016.

La realidad es que la oferta de petróleo y derivados sigue penalizando los precios.  La producción con nuevas tecnologías permitió incrementar la oferta y existe gran capacidad instalada sub-utilizándose manteniendo los precios a raya. Esta realidad de mercado ha quitado poder a la Organización de Países Exportaciones de Petróleo (OPEP), que representaba un cartel con poder sobre los precios. Es obvio que la OPEP perdió relevancia, como manipuladores del mercado, cuando ha anunciado en varias ocasiones que mantendrá la producción en los niveles actuales para mantener cuotas de mercado.

 

Impacto en las cuentas externas

En la República Dominicana se importa todo el petróleo y sus derivados que se requieren para efectuar las actividades económicas. En la Gráfica No. 1 se muestra el volumen de las importaciones de petróleo y sus derivados traducidos a barriles de petróleo para los años 2010-2016. Como era de esperarse, menores precios del petróleo y sus derivados generó mayor demanda de esos productos en 2015. Estimamos que las importaciones de petróleo crecerán en unos 6.6 millones de barriles en 2015; esto equivale a un incremento de 16.5% con respecto a 2014.

Estimamos que se presentará un incremento en las importaciones durante el primer semestre del 2016 por el proceso electoral. Sin embargo, durante el segundo semestre reducirá el ritmo de consumo por una economía más alicaída. Por consiguiente, el volumen de las importaciones se incrementará solo en 500 mil barriles, representando un incremento de 1.1 por ciento, pasando de unos 47 millones de barriles en 2015 a unos 47.5 millones en 2016.

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En la Gráfica No. 2 se muestra la evolución del precio del barril de petróleo de West Texas Intermediate (WTI) desde enero-2005 hasta octubre-2015. El precio del crudo se redujo en US$38.2 entre octubre-2014 y octubre-2015, equivalente a una caída de 45.3%. Como se observa en la gráfica, el precio más alto registrado desde inicios del 2012 fue en junio, 2014 al alcanzar US$105.8 por barril de crudo; se traduce en una caída de 56.3% a octubre de este año.

Para 2016, estimamos que el precio del barril de petróleo WTI fluctuará entre US$30-45, promediando unos US$38 por barril; representaría una reducción de 22.3% de los US$48.9 que estimamos promediará en 2015. 

En la Gráfica No. 3 se encuentra el valor de las importaciones de petróleo y derivados a República Dominicana, como también el porcentaje que representan en las importaciones totales. Mientras se incrementó la cantidad de barriles importados, el monto de las importaciones se redujo por la caída de los precios; de esta forma, se requirieron menos dólares para realizar las importaciones. El monto de las importaciones de petróleo y derivados ha disminuido como proporción de las importaciones totales.

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La reducción de precios del petróleo y sus derivados han tenido una importante incidencia sobre la balanza de pagos, donde se registran todas las transacciones de un país con el resto del mundo. En ese sentido, hubo un alivio en las cuentas externas en los primeros nueve (9) meses del año por casi US$1,070 millones, que representa un ahorro para la economía dominicana.   

Estimamos que la República Dominicana reducirá en 35.9% los requerimientos de dólares para el pago de importaciones de petróleo y derivados en 2015, reduciéndose en US$1,285.0 millones. Debido a reducciones de precios adicionales de 22.3% y mayor volumen en 1.1% para 2016, estimamos se destinarán unos US$495 millones menos para las importaciones petroleras en 2016.  Así, países como República Dominicana seguirán beneficiándose de menores precios del petróleo y derivados, mientras países productores se perjudicarán.

El impacto positivo en la balanza de pagos hubiese sido mayor si los precios de los combustibles fósiles y, principalmente, la energía eléctrica se hubiesen ajustado a la caída de los precios del petróleo y derivados. En la República Dominicana el gobierno es que controla los precios de los combustibles y la energía eléctrica. Si se reducen esos precios, mejora la capacidad de competir de las empresas radicadas en territorio dominicano. De esta forma se exportaría más y/o mejoraría la capacidad de competir con productos importados, beneficiando los resultados en las cuentas externas.  

 

Impacto en las cuentas fiscales

En adición a tener un importante impacto en las cuentas externas que se registran en la balanza de pagos, los cambios en los precios del petróleo y sus derivados tiene un importante efecto sobre las cuentas del gobierno y las finanzas públicas, dominicanas. En ese sentido, existen dos elementos principales:

1.     Impuestos sobre los combustibles fósiles; y,

2.     Subsidios al sector eléctrico.

Mientras el primer elemento genera ingresos para el gobierno, lo segundo genera un gasto corriente. Desde nuestra perspectiva, este ha sido el factor principal por lo cual el gobierno decidió reducir los precios de los combustibles, pero no la tarifa eléctrica al consumidor final.

 

Impuestos sobre combustibles

En la República Dominicana existen impuestos selectivo al consumo de derivados de petróleo en dos vertientes[1]: a. Un impuesto específico por unidad consumida, es decir, tantos pesos por galón; y b. Un impuesto ad-valorem sobre el precio de paridad de importación (PPI) de 16% (6.5% para Avtur). 

Entre junio, 2014 y octubre, 2015 los precios al consumidor de los distintos combustibles (gasolinas y gasoils) se redujeron entre 31-33%; el precio del barril de petróleo se redujo en 56.3% en ese período. En la Gráfica No. 4 podemos observar el comportamiento de los ingresos por los impuestos a los hidrocarburos en el período enero-septiembre de 2010-2015.

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Las recaudaciones de impuestos a combustibles representaron 13.7% del total que percibió la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) entre enero-octubre de 2015. Dentro de lo precios al consumidor final, los impuestos representaban entre 43-44% de las gasolinas, 28% del gasoil regular y 30.5% del gasoil óptimo[2]. La reducción de los precios de los combustibles ha implicado, simultáneamente, un incremento de las recaudaciones de los impuestos específicos al consumo de combustibles y una caída de las recaudaciones del impuesto ad-valorem.

Las recaudaciones de los impuestos específicos se incrementaron en 15.5% en los primeros nueve meses del año, debido a que se incrementó la cantidad consumida de combustible en la economía.  Por otro lado, las recaudaciones de los impuestos ad-valorem se han reducido en 30.7% en los primeros tres trimestres por la caída de los precios del petróleo y derivados.  Esto implica que el gobierno ha recaudado RD$1,583.8 millones menos durante los primeros nueve meses del año por concepto de impuestos sobre combustibles fósiles. Estimamos que para 2015 completo las recaudaciones serán de unos RD$43,900 millones, menor que los RD$44,334.8 millones recaudados en 2014. 

En temas fiscales, lo más importante es comparar las ejecuciones con lo presupuestado para el período de análisis en cuanto a ingresos y gastos, debido a que esos resultados repercuten sobre los requerimientos de financiamiento. En el Presupuesto 2015, se incluyeron recaudaciones por impuestos a hidrocarburos por RD$51,285.9 millones. En ese sentido, las recaudaciones para 2015 serán menores de lo presupuestado en unos RD$7,400 millones, según propias estimaciones.

En el Presupuesto General del Estado 2016 se incluyen recaudaciones por los impuestos selectivos al consumo de combustibles fósiles por RD$48,201.5 millones.  Sin embargo, estimamos que se recaudarán unos RD$40,350 millones para 2016 por concepto de impuestos selectivos al consumo de derivados del petróleo. Esto representaría unos RD$7,850 millones menos de lo presupuestado para el 2016.  Sin embargo, mucho dependerá de las modificaciones a los precios de los combustibles al consumidor por parte del Ministerio de Industria y Comercio.   

 

Subsidios sector eléctrico

Por muchos años, el gobierno dominicano ha subsidiado a las empresas de distribución y comercialización del sector eléctrico; EDENORTE, EDESUR Y EDEESTE (EDES). Por otro lado, destina subsidios a la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y la tarifa de los hogares por los primeros 700 kwh.  Además, el gobierno realiza transferencias directas a consumidores por el programa Solidaridad, a través de BonoLuz, que representan subsidios adicionales.

Durante todo el 2015, los subsidios al sector eléctrico se han reducido debido a que las empresas distribuidoras presentan menores pérdidas financieras.  Esto se debe, casi exclusivamente, a una reducción de las tarifas que les cobran las generadoras sobre cada kwh. Como se observa en la Gráfica No. 5, las empresas generadoras han reducido el precio por kwh a sus clientes (las EDES) en 29.9% desde enero, 2014 a la fecha. Las EDES no han reducido las tarifas a los usuarios en pesos dominicanos, pero las tarifas denominadas en dólares se han reducido en 4.8% por la depreciación de la moneda. Aunque en esta gráfica se aprecia que el margen de ganancias se amplía, esto sólo toma en consideración la energía facturada a clientes. Previo a esa venta, las EDES pierden energía que compran y no facturan.

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A pesar de la reducción de las tarifas a que compra la energía eléctrica, las EDES siguen presentando importantes pérdidas financieras al desviarse cerca de una tercera parte de la energía que compran: fraudes, ineficiencias operativas y una red arcaica son los principales responsables. Mientras las EDES sigan perdiendo una buena parte de la energía que compran, se mantendrán los subsidios al sector eléctrico. 

En la Gráfica No. 6 se aprecian las pérdidas de energía eléctrica de las EDES (en GWh) y el porcentaje de las pérdidas como proporción del total de la energía que compran.  Consistentemente, las pérdidas de energía son más del 30% del total, cuando las empresas de distribución medianamente eficiente en la región pierden entre 10-12%. Las más eficientes pierden aún menos, como el Consorcio Energético Punta Cana-Macao (CEPM) en República Dominicana, que ha mantenido las pérdidas en torno al 6%, con el objetivo de bajar a 5 por ciento[3].

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En la Gráfica No.7 se observan los subsidios que ha otorgado el gobierno relacionado al sector eléctrico dominicano entre 2010-2014 y las estimaciones de CREES para 2015-2016. Es obvio que para este año se reducirán los subsidios relacionados al sector eléctrico dominicano por las menores tarifas que pagan las EDES a los generadores. Estimamos que los subsidios durante todo el 2015 serán de unos US$925 millones, tomando en consideración un incremento de la oferta de energía a fines de año por las festividades[4].  Ese monto de subsidio superó en solo unos US$35 millones a lo presupuestado en 2015, cuando en años anteriores era muy superior a los presupuestado.

En el Presupuesto General del Estado 2016 se incluyó una partida de US$650 millones para transferencias corrientes o subsidios al sector eléctrico. Este monto es menor en unos US$240 millones que lo presupuestado en 2015. A pesar que proyectamos una reducción del precio del petróleo y derivados para 2016, que se podrán traducir en menores subsidios, no vemos fundamentos económicos ni reformas en el sistema de distribución que implique ahorros adicionales de 28% como se previó en el presupuesto. En el peor de los casos, habrá presión para reducir las tarifas al consumidor final durante un proceso electoral y esto implicaría mayor requerimientos de subsidios. 

Con la reducción del precio del barril de petróleo a US$38 promedio para 2016, consideramos que los subsidios podrían reducirse en unos US$175 millones, alcanzando unos US$750 millones el año venidero. En adición, se asume que el gobierno tendrá que pagar unos US$72 millones para cubrir intereses de las transacciones que se hicieron a través del Banreservas para poder cubrir las transferencias del gobierno a las EDES. De esta forma, el subsidio eléctrico sería de unos US$172 millones mayor que lo presupuestado para 2016, lo que se traduce a unos US$822 millones. Obviamente, esto dependerá de cuánto se traspasen las reducciones a las EDES y si éstas reflejan la reducción a las tarifas de consumidores.   

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El gobierno invierte recursos aceleradamente y por encima de lo presupuestado para 2015 en las famosas plantas a carbón en Punta Catalina.  Esto se ha hecho utilizando parte de los recursos que debieron destinarse al subsidio eléctrico y por esto surgió el esquema creativo con Banreservas para cubrir los saldos pendientes de las EDES a los generadores.  Sólo con la reducción de los precios del petróleo y sus derivados, los precios de compra de la energía eléctrica se han reducido a niveles que se esperaban con la entrada en operación de las plantas a carbón de Punta Catalina (US$0.115 por kwh).

Los problemas del sector eléctrico y los subsidios continúan, principalmente, por la pérdida de energía de las EDES. Lamentablemente, se destinarán unos US$3,000 millones en las plantas a carbón, según expertos en esta área, mientras los problemas de pérdidas técnicas y fraudes se pudieron resolver con US$900 millones, debido a que las EDES siguen en manos del Estado.

 

PetroCaribe

La reducción de precios del petróleo y derivados también podría tener un impacto en los financiamientos externos que obtiene el gobierno dominicano. En este caso, las cuentas externas podrían verse afectadas, por del lado de la cuenta financiera de la balanza de pagos. En principio, todavía se mantiene vigente el acuerdo de PetroCaribe con Venezuela, permitiendo al gobierno dominicano acceder a financiamientos blandos. Cuando el precio está entre US$40-50 por barril, como fue el caso en 2015,  la proporción a ser financiada de la compra de petróleo y derivados baja a 30% de los 50,000 barriles diarios que se contemplan en el acuerdo. 

Las reducciones de los financiamientos no sólo corresponden a menores precios, sino que la situación económica de Venezuela hizo que unilateralmente redujera el financiamiento. Mientras el Presupuesto 2015 planteaba préstamos por US$650 millones de PetroCaribe, estimamos que el monto que se desembolsará será de sólo US$100 millones. En este sentido, el saldo de la deuda con Venezuela a fines de 2015 sería de unos US$200 millones, debido a que quedó en US$98 millones al momento de la recompra de deuda. 

A pesar de que PetroCaribe podría tener un impacto en las cuentas externas y en el manejo de las finanzas públicas, el gobierno dominicano sustituyó esos financiamientos con la colocación de bonos soberanos.  De esta forma, cualquier impacto que podría tener PetroCaribe por menores precios del petróleo y derivados quedaron anulados.

 

Petróleo y derivados en perspectiva

En síntesis, la reducción del precio del barril de petróleo y sus derivados en los mercados internacionales han tenido un impacto positivo en el balance de la cuenta corriente de la balanza de pagos por unos US$1,285 millones en 2015.  Esto se debe a que la economía dominicana reducirá pagos al exterior por concepto de importación de crudo y combustibles fósiles. Las bondades en la balanza de pagos fueron limitadas porque no se terminaron de traducir los menores precios a los combustibles de consumo final y, principalmente, a la tarifa eléctrica.  Esto hubiese permitido a las empresas competir en mejores condiciones y, potencialmente, exportar más y/o importar menos.

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En cuanto a las finanzas públicas, el gobierno dejará de percibir unos RD$7,400 millones de impuestos selectivos al consumo de combustibles con respecto a lo presupuestado en 2015.  Por otro lado, los requerimientos de subsidios a las EDES será mayor en unos US$35 millones con respecto a lo presupuestado en 2015, equivalente a unos RD$1,575 millones. El impacto fiscal neto implicaría un mayor déficit fiscal por unos RD$8,975 millones para todo 2015.

Una mayor reducción de precios del petróleo y derivados en 2016 seguirá impactando negativamente las cuentas fiscales; estimamos que se recaudarán unos RD$7,850 millones menos por concepto de impuestos selectivos, mientras el gasto en subsidio eléctrico será mayor en unos US$172 millones. En última instancia, los efectos netos en las cuentas fiscales dependerán de las decisiones de políticas públicas con respecto a los precios de los combustibles y, principalmente, de la tarifa eléctrica.  Esto se hace más crítico durante un año electoral.

 

 III.  Oro

En sus inicios, la República Dominicana se benefició del boom de los bienes primarios con la inversión de Barrick Gold por unos US$3,700 millones entre 2009-2012. Con la entrada en operaciones en 2012, las exportaciones de oro se incrementaron sensiblemente, mejorando el balance de la cuenta corriente de la balanza de pagos.  Por otro lado, el gobierno dominicano empezó a percibir ingresos fiscales a través de los pagos de Barrick por impuestos y derechos de explotación de las minas de Pueblo Viejo. Sin embargo, la reducción de precios de los commodities en 2015 ha provocado menor producción, resultando en menor generación de divisas y menores recaudaciones para el gobierno.

 

Impacto en las cuentas externas

En la Gráfica No. 8 se puede observar las onzas exportadas de oro para el período 2010-2015. Estimamos que para el 2015 habrá una reducción del volumen en  316,500 onzas troy, lo que equivale a una reducción de 26.0% del volumen de exportaciones. Barrick Gold anunció una reducción de su producción en República Dominicana debido a problemas mecánicos en dos de sus tres plantas de oxígeno[5]; esto afectará la producción para el último trimestre de 2015 y la primera mitad de 2016. En consecuencia, estimamos que el volumen de exportaciones de oro será de unas 900,000 onzas troy para 2015, reduciéndose a unas 735,000 onzas en 2016.

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Por otro lado, el precio del oro se incrementó sensiblemente con la política monetaria expansiva de EEUU, luego de la crisis financiera internacional. Es importante considerar que el oro no sólo sirve como un bien de consumo (principalmente joyería) y para uso industrial, sino que tiene propiedades monetarias.  Esto implica que el oro sirva como medio de refugio cuando las políticas f

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