CREES

El desabastecimiento acorrala a Maduro y Hasta el papel higiénico desaparece de los estantes en las tiendas de Venezuela son dos titulares recientes de El País y Associated Press, respectivamente. Desde hace más de 14 años Venezuela vive un proceso de concentración del poder político y económico en pocas manos.  Esto ha implicado que la economía esté centralmente planificada y la coordinación económica de los ciudadanos se haya sustituido por burócratas gubernamentales, privando la libertad económica.

En Venezuela, el poder es prácticamente ilimitado y se ejerce unipersonalmente sin tomar en consideración los principios económicos más básicos, como el respeto a los derechos de propiedad. Se estima que bajo el régimen centralmente planificado de  Venezuela de más de 14 años han expropiado más de 50,000 propiedades entre fincas, industrias y comercios sin compensación por valor de mercado. 

El Estado se ha hecho de empresario, importador, comercializador y fijador de precios de los más diversos bienes y servicios.  A través de la nacionalización de las cadenas de supermercados se han apoderado de la distribución de los productos de la canasta básica a precios por debajo de lo que el mercado dictaría, lo que ha provocado escasez y una alta inflación, que el FMI estima en casi 30% para este año.

El socialismo del siglo XXI que tanto se añora y venera en algunos lares no es más que el mismo disfraz de regímenes totalitarios que violan los derechos de los seres humanos para concentrar el poder político y económico en pocas manos.  Esta es la vía más expedita para que una sociedad se hunda en la pobreza material y moral, como es evidente del régimen de más de 53 años en Cuba.  Como señala Homero Figueroa en El retorno a la pobreza del periódico Diario Libre “El sueño socialista termina en pesadilla.”

 

Vistas Totales 389 , Vistas Hoy 1 

Compartir en Redes Sociales