Anualmente, para el inicio del año escolar, siempre entra en el debate publico el costo de los útiles salariales. En este sentido, tanto padres de familias, comentaristas, políticos y funcionarios públicos sacan a relucir los problemas que implica el alto costo de libros de textos y útiles escolares. Y, con toda razón del mundo, porque comparados con los precios internacionales, los libros de textos y útiles escolares en la República Dominicana son muy elevados. Sin embargo, esto no se circunscribe a los libros de textos, sino también a todos los bienes y servicios que se comercializan en el mercado interno.
En CREES hemos indicado que los costos de vivir y hacer negocios en la República Dominicana son muy elevados por las políticas públicas que se vienen implementando desde inicios del nuevo milenio. En este sentido, hemos señalado varios factores que implican altos costos internos:
· Alta carga tributaria, con siete legislaciones en los últimos trece años que han incrementado tasas impositivas y han introducido nuevos impuestos;
· Altos costos laborales no-salariales, que imponen un alto costo para emplear trabajadores en el mercado formal;
· Alto costo de transporte de carga interno que maneja unos pocos con privilegios irritantes a expensas de las mayorías;
· Alto costo de la energía eléctrica, con una estructura de mercado inadecuada, pésimo servicio y distribuidoras de electricidad manejadas por el Estado con altos niveles de ineficiencia; y,
· Una administración pública burocrática e ineficiente, con altos niveles de discrecionalidad y reglas informales que imponen mayor costo al desenvolvimiento de los ciudadanos.
Esos son sólo algunos de los factores que imponen altos costos de vivir y hacer negocios en la República Dominicana. Lamentablemente, muchos políticos y analistas señalan a los emprendedores de los altos costos de útiles escolares, los que serían los villanos de la película. Sin embargo, las consecuencias secundarias y efectos perversos de las políticas publicas implementadas durante los últimos 13 años son las causantes del alto costo que asumimos los dominicanos para vivir y desenvolvernos en términos económicos.
Lo peor sería tratar de reducir la fiebre de la infección con baños de agua fría y no suministrar los antibióticos que representan la verdadera cura. Desde hace un tiempo sale a relucir propuestas para implantar un 14º salario de ley, que no haría más que incrementar el costo de hacer negocios y de crear empleos formales en la economía dominicana. La forma más efectiva de enfrentar los altos costos de vivir y hacer negocios es aplicando una serie de reformas estructurales que mejore el clima para las inversiones productivas, la producción, la generación de empleos y que, a su vez, reduzca los costo transaccionales en la economía dominicana.
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