De acuerdo con los datos del Institute of International Finance (IIF), la deuda mundial al segundo trimestre de 2021 está estimada en US$296 billones (trillones en inglés). Este monto representa un incremento de 1.6%, equivalente a US$4.8 billones, con respecto al monto del 2020. Más aún, en comparación con los niveles de 2019, la deuda mundial total se ha incrementado en un 15.2%, equivalente a más de US$30 billones. Puesto en perspectiva, el monto de la deuda mundial a junio de 2021 sobrepasa el 350% del PIB mundial.
En la última década, el incremento de la deuda global ha estado determinado por la política monetaria expansiva de los principales bancos centrales del mundo. Las tasas de interés artificialmente bajas han favorecido el financiamiento de mayores déficits fiscales, elevando el endeudamiento público global. De igual forma, el crédito privado también ha aumentado, canalizando recursos hacia algunos proyectos cuya rentabilidad no sería posible en condiciones normales. Es decir, favoreciendo inversiones más riesgosas y de retornos inciertos una vez cambien las condiciones monetarias a nivel mundial. El año 2020 experimentó un incremento en la deuda global como resultado de la profundización de las políticas fiscales expansivas, acelerando el ritmo de crecimiento de la deuda global.
Es preciso mencionar que, en el 2020 la relación deuda/PIB presentó un incremento importante debido a la caída de la actividad económica. Sin embrago, a pesar del inicio de la revitalización de la economía en 2021, el ritmo de recuperación no ha sido lo suficientemente fuerte para la relación de endeudamiento como porcentaje del PIB volviera a los niveles previos a la pandemia. Según el IIF, solo en México, Argentina, Dinamarca, Irlanda y Líbano la deuda como porcentaje del PIB total, excluyendo el sector financiero, está por debajo de los niveles prepandémicos.
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