Una comparación entre la evolución de las exportaciones nacionales (incluyendo exportaciones nacionales no minerales) y los ingresos por remesas familiares nos muestra como la generación de divisas del país se vuelve cada vez más dependiente de la recepción de remesas de la diáspora dominicana en el mundo, y no de la comercialización con el mundo de bienes producidos localmente.
En los últimos diez años el crecimiento promedio de los ingresos por remesas ha sido de 10.2%, mientras que el de las exportaciones ha sido de 2.0%.
República Dominicana no puede seguir dependiendo del regalo para la generación de divisas. Es importante que se creen las condiciones necesarias para que se cree un clima que propicie una flujo de divisas impulsado por la creación de riqueza; un clima que inspire a las personas a innovar, invertir, producir y comercializar con el mundo. Esto no solo es importante para mejorar la generación de divisas, sino que también es necesario para impulsar el desarrollo económico del país en los años siguientes.
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