CREES

En el periodo enero-noviembre de 2021, las pérdidas de energía de empresas distribuidoras de electricidad (EDE) ascendieron a 5,044.6 GWh que, con relación a la compra de energía de este mismo periodo de 15,248.8 GWh, representan unas pérdidas de 33.1%. Esto, más el promedio de energía no cobrada en este periodo, que fue de 5.2%, significa que las pérdidas totales de energía eléctrica ascendieron a un 38.3% de la energía comprada.

Las pérdidas totales a noviembre de 2021 presentan una ligera reducción de 0.4 puntos porcentuales con respecto al porcentaje de pérdidas de 2021; sin embargo, presentan un aumento 7.8 puntos porcentuales con respecto al de 2019.

Las pérdidas de energía, es decir, la energía que es comprada por las EDE y que no pueden facturar o cobrar, representan el principal componente del subsidio que estas compañías reciben del erario para poder continuar operando; recursos que, en su gran mayoría, son pagados por los ciudadanos en el presente con impuestos o en el futuro en forma de deuda pública.

Es importante corregir las deficiencias y los problemas de gestión de las distribuidoras de energía, mejorando los sistemas o equipos de medición de energía suministrada a los clientes; lo que tendría una incidencia en la recaudación de estas empresas. También, es necesaria una reforma al sector eléctrico donde la distribución de energía pase a ser administrada por el sector privado; una alternativa que ya ha sido planteado por la Dirección General de Alianzas Público-Privadas (DGAPP). Esto aligeraría el peso que se han convertido las EDE para el gobierno y propiciaría un servicio eléctrico menos costoso.

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