Autor: Rolando Martínez Agüero
Fecha: 15 de agosto del 2022
“Por muy rico que un individuo fuese en relación con los demás, como la totalidad del mundo era pobre, la esfera de facilidades y comodidades que su riqueza podía proporcionarle era muy reducida. La vida del hombre medio es hoy más fácil, cómoda y segura que la del más poderoso en otro tiempo. ¿Qué le importa no ser más rico que otros, si el mundo lo es y le proporciona magníficos caminos, ferrocarriles, telégrafo, hoteles, seguridad corporal y aspirina?”
-José Ortega y Gasset
Introducción
Actualmente vivimos en un mundo mejor y más simple. Aún hay pobreza, enfermedades y desnutrición, pero en el último siglo todos estos factores se han reducido bastante. Contrario al pesimismo que suele predominar en los medios de comunicación, los seres humanos hoy gozan de beneficios y facilidades que hace cien años atrás eran inimaginables. ¿Qué ha pasado? ¿En qué aspectos ha mejorado el mundo? ¿Cómo se ha producido este progreso humano?
¿En qué aspectos ha mejorado el mundo?
De acuerdo con las estimaciones de las Naciones Unidas, actualmente las personas viven vidas más largas. En los últimos 70 años la esperanza de vida al nacer promedio del mundo pasó de 47 a 73 años. Los dominicanos pasamos de 50 a 75 años. La tasa de mortalidad infantil en el mundo paso de 143 a 26 muertes por cada 1,000 niños nacidos vivos. Y en República Dominicana pasamos de 171 a 24 muertes por cada 1,000 niños nacidos vivos.


Según los datos del Banco Mundial, en 1981 el 42.1% de la población mundial vivía en la pobreza extrema. Desde entonces, la proporción de la población extremadamente pobre ha disminuido a 8.7% en 2018 (el último dato disponible).

La riqueza de las personas también ha aumentado, entre 1960 y el 2021 el ingreso per cápita promedio mundial se ha incrementado tres veces su valor, al pasar de US$3,588.4 a US$11,057.4. En particular, el ingreso per cápita de los dominicanos se ha incrementado seis veces, pasando de US$1,375.4 a US$8,536.7.

También, ha mejorado la alimentación de las personas. Los datos muestran cómo en solo dieciséis años la proporción de la población que tiene una ingesta calórica que es insuficiente para cumplir con los requisitos mínimos de energía necesarios para un individuo en el mundo ha pasado de 13.4% a 8.8%. En particular, la proporción de personas que están desnutridas en República Dominicana en este mismo periodo de 20.6% a 6.0%.

¿Por qué ha mejorado el mundo?
Peter Bauer, un economista que aportó bastante a la economía del desarrollo, consideraba que el progreso económico (basado en su experiencia de estudio e investigación en Malaya y África occidental) “no fue el resultado de la conscripción de personas o la movilización forzada de sus recursos. Tampoco fue el resultado de una modernización forzada de actitudes y comportamientos, ni de una industrialización a gran escala patrocinada por el estado, ni de ninguna otra forma de gran impulso. […] No fue el resultado de esfuerzos conscientes en la construcción de la nación … o de la adopción por parte de los gobiernos del desarrollo económico como un objetivo o compromiso político formal. Lo que sucedió fue, en gran medida, el resultado de las respuestas voluntarias individuales de millones de personas a oportunidades que surgían o se ampliaban mayormente gracias a los contactos externos y que se volvían visibles para las personas de diversas maneras, en especial a través del mercado. Estos desarrollos fueron posibles gracias a un gobierno firme pero limitado, sin grandes gastos de fondos públicos y sin recibir grandes subsidios externos” (Bauer, 1984)[1].
Según Bauer, el logro económico depende de las aptitudes y actitudes de las personas, en su disposición para producir para el mercado; y de políticas gubernamentales apropiadas, que favorecieran la inversión privada y que incentivaran a las personas a tomar un punto de vista a largo plazo. Es decir, que el desarrollo económico que se logró en el pasado, el que puede lograr en el presente y el que se logrará en el futuro depende de las iniciativas emprendedoras de las personas; y de que tan fácil sea para alguien emprender.
Compartiendo un punto de vista liberal y pro-mercado -pero con una visión más reciente del mundo- está la economista e historiadora Deirdre McCloskey, quien opina que “…hemos llegado hasta aquí no por los gobiernos o quitándole dinero a los ricos, sino a través del innovismo que empuja a millones de personas normales y corrientes a aventurarse en un nuevo trabajo o en una nueva empresa”[2]. McCloskey, entiende que la razón del enriquecimiento del mundo se resume en una palabra: “libertad”.
El mundo ha mejorado debido a las ideas innovadoras de personas que han tenido la libertad de probarlas. Es decir, personas que lograron desarrollar su talento en ambientes donde se apoya la cooperación y la libertad económica. Si bien es cierto que no hay una receta o un truco mágico para lograr el desarrollo de los países, sí existen elementos en común en el proceso desarrollo de muchos de ellos: el estado de derecho, con un marco regulatorio que limita el poder de los gobernantes y con un sistema legal que brinda seguridad; la libertad económica; la libertad individual; y la apertura al mundo o globalización.
Ha sido el sector productivo y privado, no la política social o la ayuda del gobierno que ha ayudado a los pobres. Tal y como dijo Thomas Sowell: “Fue Thomas Edison quien nos trajo la electricidad, no el Sierra Club. Fueron los hermanos Wright quienes nos ayudaron a despegar, no la Administración Federal de Aviación. Fue Henry Ford quien puso fin al aislamiento de millones de estadounidenses al hacer asequible el automóvil, no Ralph Nader. Los que más han ayudado a los pobres no han sido los que han ido por ahí expresando a gritos “compasión” por los pobres, sino los que encontraron formas de hacer más productiva la industria y más eficiente la distribución, para que los pobres de hoy puedan comprar cosas que los ricos de ayer solo podían soñar”[3].
Gracias al intercambio libre, voluntario y pacífico de bienes y servicios los seres humanos hemos logrado avanzar materialmente. Gracias al innovismo del hombre contamos con productos que salvan vidas, con bienes y servicios que nos permiten movilizarnos y mantenernos comunicados, con recursos que simplifican nuestras vidas, entre otros. El desarrollo del talento de muchas personas se ha convertido en un creador de bienestar, proporcionando más y mejores fuentes empleo, mejorando la capacidad de generar ingresos de las personas y reduciendo la pobreza.
Conclusión
El progreso económico y social del mundo es real y los datos lo confirman. La evidencia, no solo muestra los mucho que hemos logrado sino también lo prometedor que es el futuro. Sin embargo, hay que tener claro quiénes han sido los protagonistas de ese progreso humano. Hay que reconocer el papel que ha tenido la iniciativa privada y productiva de hombres y mujeres que en su proceso de acumulación de riqueza han beneficiado a muchos. Además de reconocerlo hay que apoyarlo e incentivarlo. La principal forma de hacer esto es creando las condiciones para que se produzca un ambiente que incentive la inversión e innovación. Es importante aclarar que no se trata de otorgar subsidios, sino de mejorar la calidad institucional, para así mejorar las condiciones del mercado en general para todos.
En el caso de República Dominicana, dentro de toda una agenda de reformas que aún están pendientes, las relacionadas con el código de trabajo y el código tributario, brindan la oportunidad de mejorar los fundamentos del mercado y promover la creación de empleo formal productivo y la generación de riqueza. De igual forma, aún queda mucho que avanzar en términos de la igualdad ante la ley, el cumplimiento de contratos y la separación de los poderes del Estado.
Si hasta la actualidad el desarrollo económico y social en todo el mundo ha requerido que las personas tengan la libertad de aprovechar su talento para desarrollar iniciativas innovadoras para generar bienestar, ¿Por qué no dejar de ver al emprendedor o empresario exitoso como el villano si este es el héroe? ¿Por qué no celebrar el éxito? ¿Por qué en lugar de imponer trabas y castigar el éxito, no se crean las condiciones para que se produzca más?
[1] Bauer, P. (1984). Remembrance of Studies Past: Retracting First Steps. En e. G. Seers, Pioneers in Development (pág. 30). New York: Oxford University Press.
[2] Hernández Velasco, I. (2019, 30 enero). Deirdre McCloskey: «Las mejoras comerciales han salvado a los desdichados de la tierra y continuarán haciéndolo si no lo estropeamos con fantasías sobre el socialismo». BBC Mundo. Recuperado 1 de diciembre de 2021, de https://www.bbc.com/mundo/noticias-46807454.
[3] Sowell, T. (2011). The Real Public Service. New York: Basic Books.
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