CREES

Autor: Miguel Collado Di Franco

Fecha: 17 de febrero de 2026

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Forbes, febrero-marzo 2026.

Retórica fiscal que genera incertidumbre

Las acciones de los gobiernos, por medio de políticas públicas y de su retórica, pueden crear una falta de confianza entre los emprendedores con respecto a la seguridad de sus derechos de propiedad futuros. De forma concreta, esa incertidumbre se produce cuando existen dudas sobre los beneficios que se podrán obtener y la confiscación que de ellos pueda realizar el Estado. Esta descripción del régimen de incertidumbre parte del trabajo del economista Robert Higgs.

En meses recientes hemos tratado de realizar el mayor énfasis posible con respecto al clima de incertidumbre en República Dominicana. A partir de los anuncios que se hacen, o las declaraciones oficiales que se emiten, con respecto a una eventual modificación al sistema tributario dominicano, aumenta la inseguridad, la incertidumbre.

Es normal que si un emprendedor escucha constantemente la posibilidad de un cambio en la política tributaria y, si una modificación tributaria se convierte en la retórica oficial, los emprendedores y los inversionistas son dominados por una falta de confianza en el futuro.

Al momento de redactar este artículo no se ha producido una modificación tributaria. Sin embargo, desde mediados de 2025 hasta finales de año predominó una retórica similar a la de casi todo el año 2024. Ese discurso se basó en que era necesario realizar una reforma fiscal o, en términos llanos, un incremento de las recaudaciones por medio de modificaciones a las figuras impositivas y/o aumento de tasas de impuestos.

Cuando el proyecto de reforma tributaria fue retirado en octubre de 2024, hubo alivio. Ese proyecto iba a convertirse en una contrarreforma en todo el sentido de la palabra. Sin embargo, muchos se quedaron pensando: si por tantos meses la retórica oficial se basó en la necesidad de una reforma fiscal, cómo es que ahora ya no es necesaria. Gran parte de la ciudadanía mantuvo la duda, independientemente del anuncio de que no habría una nueva reforma. La incertidumbre se convirtió en régimen cuando las autoridades nombraron a un nuevo ministro de Hacienda en julio de 2025. A partir de entonces el discurso impositivo se volvió la base de la conversación pública.

Cuando existe régimen de incertidumbre, las economías no crecen al mismo ritmo que antes. Las inversiones no siguen el mismo ritmo. La política monetaria pierde más rápido su efecto para estimular la economía vía el crédito.

La economía dominicana se beneficiaría de una consolidación fiscal, también de una reforma tributaria realizada por las razones adecuadas. Nos explicamos en los próximos párrafos.

En estos momentos, una reforma tributaria que mejore el clima de inversión y promueva la productividad ayudaría a aliviar el régimen de incertidumbre. En este sentido, se podría convertir en la madre de todas las reformas. Si bien es cierto que se necesita una reforma laboral, de la educación, de la reducción de la permisología y otras, la tributaria es la que más incide diariamente en el ambiente de negocios.

Las tasas de tributación de República Dominicana son altas. Más de 67% de las jurisdicciones en el mundo tienen tasas de impuestos a las empresas más bajas que este país, según datos de Price Waterhouse Coopers. El sistema es complejo para contribuyentes y para la misma administración tributaria. Los impuestos incentivan la informalidad, la evasión y la elusión. Emprender, muchas veces, pasa a un segundo plano; pagar impuestos toma mucho tiempo y esfuerzo humano.

Una modernización tributaria, la madre de todas las reformas a la que nos referimos, podría poner más recursos en las arcas públicas para una consolidación fiscal. Es decir, para reducir el déficit y, en consecuencia, las necesidades de endeudamiento. El endeudamiento bajaría si junto con el aumento que se produciría en las recaudaciones se produjeran ahorros de gasto público. La evidencia que nos dejó Alberto Alesina, junto a otros economistas, es que las consolidaciones exitosas se basan en recortes de gasto público. Mientras que los ajustes fiscales basados en aumentos de impuestos, como el de la retórica que promueve el régimen de incertidumbre, suelen fallar o tener efectos contractivos en el crecimiento económico.

Si no se va a realizar una reforma que simplifique el sistema tributario, lo mejor sería finalizar la retórica recurrente de una reforma convencional y poner control al gasto público, en particular al corriente.

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