CREES

Autor: Katheryn Luna

Fecha: 27 de abril de 2026

Extraído de: Acento

¿Está República Dominicana preparada para la tormenta arancelaria global?

La República Dominicana no es un actor de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Pero tampoco es un espectador neutral. Cada arancel que Washington impone a Pekín, cada represalia que Pekín devuelve, cada cadena de suministro que se rompe y se reensambla en otro lugar del mundo, impacta en la economía dominicana de formas que apenas comienzan a comprenderse con claridad.

El país llega a este momento con una economía que, según datos del Banco Central, cerró 2025 con un PIB de RD$ 7 billones 897,551 millones, sustentada principalmente en el sector servicios, el turismo, las remesas y las zonas francasEs una estructura que tiene fortalezas reales, pero también vulnerabilidades que la tormenta arancelaria global pone bajo una luz nueva.

Las cadenas de suministro siguen siendo indispensables

Para el economista Antonio Ciriaco Cruz, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD, la fragmentación del proceso de globalización no ha eliminado la centralidad de las cadenas de suministro globales: estas “continúan siendo fundamentales e indispensables para el comercio internacional”.

Ciriaco Cruz señala que las disputas por el control geográfico de regiones con abundantes recursos naturales estratégicos —como tierras raras, petróleo y gas natural licuado— han generado disrupciones en esas cadenas, con repercusiones directas en los mercados internos. En particular, el aumento en los costos de transporte y fletes, tanto marítimos como aéreos, eleva el costo de las importaciones y afecta todos los canales de distribución.

El economista subraya un dato estructural que explica la magnitud del problema: más del 80% del comercio mundial se realiza por vía marítima, lo que convierte cualquier alteración en las cadenas globales en un impacto inmediato sobre los costos logísticos. Estudios de la economía mundial, citados por Ciriaco Cruz, indican que un incremento del 1% en los fletes puede elevar la inflación global en 0.025 puntos porcentuales.

El escenario: un mundo que se fragmenta

La política arancelaria de la administración Trump ha acelerado un proceso que ya estaba en marcha: la desglobalización selectiva. Las empresas multinacionales buscan reducir su dependencia de China y relocalizar producción en países con acceso preferencial al mercado estadounidense, mano de obra competitiva y estabilidad institucional. Ese proceso tiene un nombre técnico —nearshoring y friendshoring— y tiene una geografía que incluye, potencialmente, al Caribe.

República Dominicana reúne varias de las condiciones que ese mapa requiere: proximidad geográfica a Estados Unidos, el DR-CAFTA como marco de acceso comercial preferencial, un sistema de zonas francas consolidado y una industria manufacturera que en 2024 superó los RD$ 1.6 billones en ingresos, con un crecimiento del 12.4%, según datos de la Oficina Nacional de Estadística.

Las oportunidades: estar en el lugar correcto

Zonas francas y manufactura de valor agregado

El sistema de zonas francas dominicano es uno de los más desarrollados de la región. En ese contexto, la alianza estratégica entre el Instituto Tecnológico de las Américas (Itla) y el Parque Zona Franca Las Américas —orientada al desarrollo de capital humano en semiconductores, manufactura de dispositivos electrónicos y medicina robótica— apunta exactamente en la dirección que la reconfiguración global demanda. Si las empresas que antes fabricaban en China buscan un destino alternativo con acceso al mercado norteamericano, las zonas francas dominicanas tienen una propuesta concreta que ofrecer.

Posicionamiento geopolítico

La rivalidad EE.UU. -China no es solo comercial: es tecnológica, espacial y de infraestructura. Bloomberg situó recientemente a República Dominicana como “la próxima frontera” en la disputa geopolítica entre ambas potencias, destacando el proyecto del puerto espacial de Pedernales como pieza clave en la estrategia de Washington para contrarrestar la expansión china en América Latina. Ese posicionamiento, bien administrado, puede traducirse en inversión, transferencia tecnológica y acceso a financiamiento preferencial.

Inversión extranjera directa en diversificación

El flujo de inversión extranjera directa muestra señales alentadoras de diversificación. España lideró la IED en 2025 con US$ 1,086.1 millones —el 21.5% del total captado—, desplazando a Estados Unidos al segundo lugar con US$ 1,042.8 millones, de acuerdo con la Cámara de Comercio de España en la República Dominicana (Camacoes).La diversificación de origen de la inversión reduce la dependencia de un solo socio y amplía el margen de maniobra diplomático y comercial del país.

Tecnología e inserción digital

En un entorno internacional marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de valor, República Dominicana ha comenzado a posicionarse en la economía digital. Un informe del MICM y el PNUD señala que el país ofrece condiciones favorables —estabilidad socioeconómica, incentivos legales y conectividad con grandes mercados— para atraer inversión en tecnologías de información y comunicación, aunque advierte que persisten brechas en conectividad, talento y colaboración que deben cerrarse para captar inversiones de mayor valor agregado.

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