CREES

Autor: Rolando Martínez Agüero

Fecha: 10 de junio del 2021

 

La crisis de la pandemia de COVID-19 se ha convertido en el mayor reto que han tenido que enfrentar todas las economías del mundo. Esta crisis ha provocado una reducción en la producción, perdidas de empleo, deterioro del sector externo y expansión del gasto publico y el endeudamiento, al mismo tiempo en el que se perdían libertades civiles. Si bien la pandemia golpeó al mundo de sorpresa, y se han implementado distintas políticas alrededor del mundo, sin duda alguna la calidad de las instituciones de cada país ha influenciado la efectividad de dichas políticas y son un elemento clave para la recuperación de la economía.

Contar con buenas instituciones es importante debido a que estas se encargan de establecer un ambiente de orden y seguridad, al mismo tiempo que crean un entorno favorable para estimular las iniciativas innovadoras necesarias para hacer frente a la nueva situación que se impone y satisfacer las necesidades de las personas.

Por un lado, las instituciones políticas sólidas proveen confianza y protección a los ciudadanos en sus interacciones, en la manera en que aseguran la igualdad ante la ley, la protección de los derechos de propiedad, el cumplimiento de los contratos y la separación de los poderes del Estado para que actúen como contrapesos entre sí. De igual forma, contribuyen a mejorar la percepción de los ciudadanos o los empresarios sobre aspectos como estabilidad política y corrupción. Por otro lado, a pesar de que las instituciones políticas sólidas se encargan fomentar un desarrollo seguro, ordenado y transparente, son las buenas instituciones de mercado las que realmente incentivaran las iniciativas emprendedoras de los ciudadanos y la atracción de un mayor flujo de inversiones.

En varias ocasiones, desde CREES se han utilizado los resultados del el Índice de Calidad Institucional del centro de investigación en políticas públicas “Libertad y Progreso” como una herramienta para analizar el estado de las instituciones de República Dominicana y a su vez, compararlo con los demás países de la región. Este índice busca evaluar la solidez de las instituciones de 189 países del mundo. El mismo se divide en dos subíndices que miden la calidad de las instituciones políticas y de mercado, esto lo hace basándose en indicadores de calidad institucional como: 1) Vigencia del Estado de Derecho; 2) La rendición de cuentas de los gobiernos; 3) Libertad de prensa; 4) Percepción de la corrupción; 5) La competitividad; 6) Libertad económica; y 7) Facilidad para hacer negocios.

En la Tabla No.1 se muestran los resultados del Índice de Calidad Institucional 2021 de las veinte mejores posiciones del mundo, cinco mejores de la región y República Dominicana.

 

Entre los mejores países del mundo destacan economías como Estonia y Lituania que antes pertenecían a la Unión Soviética y son un ejemplo del avance que es posible alcanzar a través de reformas institucionales profundas en ámbito económico y el estado de derecho. De igual forma es preciso destacar el caso de Georgia, que se encuentra en la posición No. 35 del índice, donde luego de la crisis económica que surgió con la desintegración de la Unión Soviética, a partir del 2003 se realizaron una serie de reformas económicas y políticas que fortalecieron las instituciones de este país. Por ejemplo, se realizó una reforma a la policía, que “incluyó el uso extensivo de las nuevas tecnologías y una regla de tolerancia cero contra la corrupción policial, lo cual ha llevado a responder ante la justicia a más de 1,000 agentes por diversos actos de corrupción. También esta reforma se enfocó en profesionalizar a los agentes del orden, a la vez que se disminuyó el número de personas que laboraban en los departamentos de policía, de 63,000 se redujo a 27,000, disminuyendo la burocracia existente” (Fornet, 2013) [1].

Sin duda alguna, Dinamarca, Nueva Zelanda, Suiza y Finlandia también son país que señalan hacia donde deberíamos estar mirando para fortalecer nuestras instituciones. Con excepción de la edición del 2018 y 2019, estos países han alcanzado mantenerse en el tope en toda la historia del Índice de Calidad Institucional. Estos mismos países, junto con Noruega y Suecia también ocupan las mejores posiciones en instituciones políticas.

En cuanto a instituciones de mercado, Singapur tiene el liderazgo, algo lógico considerando que es una economía de libre mercado, abierta y con un clima favorable para hacer negocios. Pero también es preciso mencionar los resultados de los países asiáticos Taiwán y Hong Kong en esta categoría, que también puede deberse a una mayor apertura de la economía y a más aceptación de la inversión privada; esto último se ve reflejado en el stock de entrada de inversión extranjera directa, que se ha incrementado en un 63.6% para Taiwán y 75.0% para Hong Kong entre el 2010 y el 2019, según datos del la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

A nivel regional Chile, Uruguay y Costa Rica, se mantienen liderando como los países con mayor calidad institucional. En particular destaca la posición de Uruguay en el subíndice de calidad de instituciones políticas, ubicándose entre uno de los veinte mejores. Estos países han logrado ser consistentes en materia de calidad institucional, creando un clima de orden que no desincentive a las iniciativas formales creadoras de riqueza para la sociedad.

La República Dominicana cuenta con una pobre calidad institucional que dificulta contar con un clima de estabilidad y certidumbre legal y política. El país se ha quedado estancado en cuanto al fortalecimiento del Estado de Derecho[2]. Además, es necesario realizar las reformas estructurales necesarias para minimizar las barreras a la innovación y la creación de nuevos emprendimientos, así como reducir los costos para vivir y hacer negocios.

Un marco institucional sano es clave para el desarrollo económico y social. Fortalecer nuestras instituciones será necesario para acelerar el ritmo de recuperación de la economía. Esta no solo sería la mejor forma de salir de la crisis, sino que también podría prepararnos para las próximas.

 

[1] Ver más en Rafael Fornet. (2013). “Georgia: Ejemplo de Reformas Exitosas”. 9 de agosto 20213, de CREES

 

[2] Para análisis previos, ver:

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