CREES

Autor: Miguel Collado Di Franco

El comportamiento de la economía dominicana en 2013 ha estado determinado por los efectos del ajuste fiscal implementado para reducir el déficit con respecto a 2012. Aunque el ajuste fiscal habrá podido reducir el tamaño del déficit en 2013, ni el diseño ni la ejecución del mismo han estado dirigidos a tener en cuenta su permanencia en el tiempo, ni a favorecer la actividad económica. El éxito de un ajuste fiscal se mide, además de por la reducción del tamaño del déficit, por su capacidad de perdurar en el tiempo y por su efecto sobre el crecimiento económico. Sobre esto último, el crecimiento económico en 2013, es que trataremos en este artículo.

 

"En sentido general, los ajustes apoyados en la creación de nuevas figuras impositivas y/o incrementos de tasas no suelen tener efectos positivos sobre la actividad económica, sino que la contraen".

 

En artículos anteriores hemos analizado casos de países específicos en los cuales se han producido ajustes que han permitido crecimiento económico (y que han perdurado y reducido los niveles de endeudamiento público) y, de igual forma, hemos examinado la literatura económica existente al respecto[1]. En sentido general, los ajustes fundamentados en reducciones de gastos, y no en incrementos de impuestos, son los que permiten mayor crecimiento económico. Los ajustes apoyados en la creación de nuevas figuras impositivas y/o incrementos de tasas no suelen tener efectos positivos sobre la actividad económica, sino que la contraen[2].

El ajuste efectuado en República Dominicana ha estado sustentado en mayores cargas tributarias, para lo cual fue aprobada y promulgada en noviembre de 2012 la ley 253-12. Esta ley creó el mayor incremento de impuestos de la historia del país, y de aplicarse como fue promulgada hubiese modificado un total de 18 figuras impositivas. El problema con los ajustes fundamentados en incrementos de impuestos es que desincentivan las actividades económicas a las cuales gravan. En lugar de crear un clima propicio para la creación de nuevos y mejores procesos productivos que, a su vez, generen empleos que contribuyan a elevar los niveles de ingresos de los ciudadanos del país, los incrementos de impuestos generalizados promueven las condiciones para reducir las inversiones y desincentivar el ahorro y el consumo.

 

"El incremento de impuestos efectuado entre diciembre de 2012 e inicios de este año ha tenido consecuencias negativas sobre la actividad económica de República Dominicana en 2013".

 

El incremento de impuestos efectuado entre diciembre de 2012 e inicios de este año ha tenido consecuencias negativas sobre la actividad económica de República Dominicana en 2013. Para entender los efectos sobre la actividad económica es preciso ver diversas variables que pueden reflejar el nivel de crecimiento de la misma. En ese sentido, en CREES hemos analizado la relación histórica que ha mantenido el consumo de energía, medido por medio del consumo real de combustibles, con respecto al nivel de crecimiento económico del país. De igual forma, hemos estudiado dicha correlación en otras economías de América Latina y el Caribe, y en la región como un todo[3]. El incremento en el consumo real de combustibles, medido en barriles equivalentes de petróleo, ha estado muy estrechamente relacionado con el crecimiento de la economía. Mayor actividad económica genera mayor demanda real de combustibles. Por lo anterior, para analizar el comportamiento reciente de la economía dominicana es importante observar el comportamiento del consumo real de combustibles, medido por las importaciones de los mismos.

Como se observa en el Gráfico No. 1, durante los primeros nueve meses de 2013 las importaciones por concepto de petróleo, sus derivados y gas natural, lo que se conoce como factura petrolera, disminuyó en 9.4%. Es decir, el volumen de importaciones medido en dólares corrientes cayó durante el periodo enero-septiembre de 2013 con relación a igual periodo de 2012 según las últimas cifras oficiales disponibles.

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Para tener en cuenta el efecto de los precios sobre los combustibles y solamente observar la caída en el volumen importado, en la Tabla No. 1 se muestra el detalle de las importaciones del petróleo, sus derivados, y del gas natural. La Tabla No. 1 muestra que tanto el volumen de petróleo y derivados como el de gas natural cayeron en los primero nueve meses de 2013 con respecto a 2012. Es decir, el consumo de todos los carburantes en la economía dominicana mostró una reducción. Mientras las importaciones de los primeros nueve meses de 2012 representaron 42.9 millones de barriles, hasta septiembre de 2013 solo se habían importado 40.3 millones de barriles.

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Una caída en el volumen de combustibles importados, una variable real que permea todas las actividades económicas, formales e informales, es un reflejo de que el nivel de crecimiento de la economía general está siendo afectado. Las últimas veces que hemos tenido disminuciones en el volumen importado de combustibles similares a la actual fue durante el periodo enero-septiembre de 2004, año en que la economía experimentó una contracción que tuvo su origen en la crisis bancaria que inició en 2003; y en 2009, año en que se reflejó la crisis internacional que se desarrolló en 2008. En 2004 la reducción en el volumen importado fue de 13.7%, mientras que en 2009, la caída verificada fue de 7.2%. Es necesario señalar que en 2006 se registró una disminución en el volumen importado en el periodo enero-septiembre que se debió a la caída en las importaciones del mes de septiembre de ese año. Esa disminución en las importaciones desabasteció el mercado de combustibles por varios días de finales de septiembre e inicios de octubre de 2006[4]. Como se aprecia en el Gráfico No. 2, los valles pronunciados en el comportamiento del volumen de importaciones de combustibles se verifican en los periodos señalados, 2004, 2009 y en este año, 2013.

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"Es decir, tanto la factura petrolera como el resto de las importaciones de la economía dominicana han experimentado una disminución significativa en 2013".

 

De igual forma, el resto de las importaciones nacionales también cayeron en el periodo enero-septiembre. Como se aprecia en el Gráfico No. 3, las importaciones nacionales, sin incluir la factura petrolera, se redujeron en 8.8% en enero-septiembre de este año. Es decir, tanto la factura petrolera como el resto de las importaciones de la economía dominicana han experimentado una disminución significativa en 2013.

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"[…]en años recientes la economía dominicana solo ha experimentado disminuciones en las importaciones nacionales totales en periodos eminentemente contractivos".

 

Las economías con alta dependencia de importaciones como la dominicana muestran niveles mayores de actividad importadora cuando experimentan crecimiento económico. Lo contrario sucede en periodos de contracción. La última vez que las importaciones nacionales cayeron durante el periodo enero-septiembre fue en 2003 y 2004, y luego en 2009. Estos años coinciden con las disminuciones en las importaciones de combustibles antes mencionadas y se relacionan con periodos de baja actividad económica. Es decir, en años recientes la economía dominicana solo ha experimentado disminuciones en las importaciones nacionales totales en periodos eminentemente contractivos. El comportamiento de las importaciones para los periodos enero-septiembre de 2000 a 2013 se observan en el Gráfico No. 4.

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"[…]cuando analizamos las ventas de la economía en términos reales, o ajustadas por el incremento en los precios, nos damos cuenta que las mismas cayeron en 1.2%".

 

Una tercera variable que puede estar verificando la contracción de la economía en 2013 es el total de las ventas de todos los sectores económicos. Las ventas reportadas a la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), llamadas operaciones del ITBIS, aumentaron en 5% en el periodo enero-octubre de 2013 con relación a igual periodo de 2012. Sin embargo, cuando analizamos las ventas de la economía en términos reales, o ajustadas por el incremento en los precios, nos damos cuenta que las mismas cayeron en 1.2%, tal como se aprecia en el Gráfico No. 5.

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Como en 2013 iniciaron las operaciones de extracción de oro y plata de la mina Pueblo Viejo, las ventas del sector minería reportadas a la DGII se incrementaron en 419.7% con relación a 2012. Para ajustar por el efecto de esta operación, calculamos las ventas totales de la economía sin el efecto de la actividad minera. Como se muestra en recuadro del Gráfico No. 5 las operaciones por concepto del ITBIS que no pertenecen al sector minería, y que representan el 97.7% de todas las ventas de la economía, habían decrecido en 3% hasta octubre en términos reales. La disminución en 2013 de 3% contrasta con el crecimiento real de las ventas de 10% registrado en 2012.

Por último, es necesario señalar que las exportaciones nacionales crecieron 8.0% en el periodo enero-septiembre de este año. Sin embargo, cuando se excluyen las exportaciones de oro, el resultado es que las exportaciones nacionales disminuyeron 4.1%. Es decir, la producción exportable de las empresas dominicanas se contrajo en los primeros nueve meses de 2013 (US$6,421.0 millones) con relación a igual periodo de 2012 (US$6,692.5 millones), tal y como se aprecia en el Gráfico No. 6.

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Los datos anteriores muestran que, de acuerdo a las estadísticas oficiales disponibles a la fecha, la actividad económica del país se ha visto afectada por el incremento de impuestos de la ley 253-12 y por la ausencia de reformas que mejoren el clima de hacer negocios en el país. Aumentar impuestos ha demostrado, consistentemente, la penalización de las actividades que son gravadas. Los agentes económicos, quienes actúan de acuerdo al entorno institucional que les afecta, son desincentivados a generar más de la actividad objeto del nuevo o incrementado impuesto, sea esta ahorrar, consumir, invertir o producir.

 

¿Cómo dinamizar la economía dominicana?

Para concluir es necesario señalar que solo con la implementación de políticas públicas que reduzcan los altos costos de la economía y que mejoren el clima general de inversión será posible experimentar mayor actividad económica que se traduzca en ingresos más altos para los ciudadanos del país. En República Dominicana, como hemos expresado en ocasiones anteriores, necesitamos retomar la agenda de reformas estructurales que se produjo en la década de 1990. Para obtener mayor productividad en la economía y mejorar las inversiones es necesario que se produzca una reforma que simplifique el código tributario y reduzca las altas tasas impositivas existentes. Esta medida contribuiría a reducir costos en la economía y, como lo han demostrado diferentes experiencias internacionales y locales, elevaría las recaudaciones fiscales. La agenda reformadora debe ser abarcadora e incluir, además, el código laboral, el sistema eléctrico, el mercado de hidrocarburos, el mercado de transporte, el sistema de salud, de educación y de seguridad social.

La historia económica no muestra casos de países que hayan experimentado desarrollo económico con altos costos relativos y bajos niveles de productividad. La República Dominicana no exhibe mayor desarrollo económico por carecer de más inversiones productivas y costos más bajos. Cambiar esta situación amerita reformas estructurales. Sin reformas no hay desarrollo. Administrar el status quo únicamente conduce a baja actividad económica y, por ende, a postergar la salida de la pobreza material en que se encuentra gran parte de los habitantes del país.

 

 


[2] Para un análisis del impacto negativo de los impuestos sobre el crecimiento, ver Romer, C. y D. Romer. “The Macroeconomic Effects of Tax Changes: Estimates Based on a New Measure of Fiscal Schocks”  . Alesina A. y Ardagna S. “The Design of Fiscal Adjustments” muestra evidencia adicional sobre los beneficios de los ajustes fundamentados en reducciones del gasto en comparación con los que se fundamentan en incrementos de impuestos.

[3] Ver Indicador Alternativo de la Actividad Económica: Una Aplicación para la República Dominicana donde se explica la relación entre el crecimiento de la economía y la energía.

[4]Manuel Jimenez y Juan María Ramírez. “Se agudiza escasez de gasolina en el país”. Hoy, 5 de octubre, 2006. 

 

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