CREES

Autor: Miguel Collado Di Franco

 

En República Dominicana existe una gran cantidad de bienes cuya transferencia a nivel de productor, fabricante o importador está gravada con impuestos selectivos al consumo. Estos bienes son diferentes de los alcoholes, tabacos y los combustibles. En su Artículo 22, la Ley 253-12 lista los bienes actualmente gravados usando, como es norma para estos fines, la clasificación arancelaria. En el listado aparece 15 partidas y 47 subpartidas arancelarias de bienes que están gravados con impuestos selectivos al consumo. Estos bienes incluyen alfombras, aires acondicionados, calentadores de agua, televisores, tostadoras de pan, hornos de microondas, cámaras digitales, entre muchos otros. Las tasas impositivas que son aplicadas, tanto si los bienes son producidos localmente como si son importados, son 10%, 20%, 78% y 130%.

La transferencia de los bienes listados está gravada con el Impuesto a la Transferencia de Bienes y Servicios, ITBIS. Agregar impuestos selectivos, en adición al ITBIS –ó IVA, como se conoce en otros países–, es un recurso que solo se emplea en casos muy específicos; particularmente cuando se trata de las bebidas alcohólicas y los productos del tabaco y los combustibles. En esos casos, la intención del impuesto selectivo –sea específico o ad-valorem– es generar recursos para tratar de remediar efectos no deseados del consumo de estos bienes. Estos efectos pueden ser sobre otros (externalidades) o, internamente, sobre quienes consumen el bien en cuestión. Ahora bien, los recursos obtenidos por medio de los impuestos selectivos solo podrían tener un uso eficiente si efectivamente fuera posible poder destinarlos para corregir el efecto que se considera nocivo.

El punto que deseamos enfatizar es que la norma más aceptada dentro de la teoría económica es no establecer impuestos selectivos a artículos como aires acondicionados, televisores, calentadores, cámaras, y muchos otros, ya que su consumo lleva a elevar la calidad de vida de las personas. Dicho en términos económicos, su consumo contribuye a maximizar el bienestar de los individuos, y no se asocian efectos negativos sobre otras personas.

En adición a que no hay ningún argumento que justifique aplicar impuestos selectivos sobre bienes como los mencionados; su presencia ocasiona distorsiones en la economía y fomenta discrecionalidad en su administración. Cuando un impuesto presenta tasas que discriminan entre diferentes bienes, su aplicación viola un principio fundamental de tributación para el buen funcionamiento de una economía: no fomentar distorsiones dentro de la misma. Las distorsiones se producen  por la existencia de bienes exentos, y de un grupo particular de bienes que está gravado con cuatro tasas diferentes. Como consecuencia de tasas altas y discriminatorias, las personas toman decisiones que no guardan relación con las que preferirían si no existiera el gravamen. De forma más clara, los impuestos inciden en las decisiones de compra de las personas, al alterar los precios relativos de los bienes. En lugar de las personas optar, de forma estricta, por productos que les proporcionan mayor valor en relación a lo que costó producir los mismos, sus decisiones están determinadas por la distorsión que introduce el impuesto.

El otro elemento de las tasas diferenciadas, y la discriminación en su aplicación, es la discrecionalidad. En la actualidad, no todos los electrodomésticos, por citar solo uno de los grupos de bienes gravados, deben pagar impuestos selectivos. Esto implica que el tratamiento diferenciado de los bienes incide sobre la administración tributaria y sobre el interés que alguien pudiera querer tener para que su producto, producido localmente o importado, reciba un tratamiento distinto al que la ley le da en la actualidad.

La derogación de estos impuestos selectivos evitaría la discrecionalidad que pueda fomentar la existencia de los mismos y disminuiría distorsiones en las decisiones de consumo de las personas. En adición, sería un elemento menos sobre los altos costos de la economía dominicana. Los impuestos, en sentido general, representan un elemento adicional en los costos de las economías. Para hacer más competitiva la economía y para lograr que los ingresos actuales de los dominicanos puedan ser mayores, es preciso simplificar el sistema tributario. Esa, también, es la única forma que podía garantizar un incremento en los ingresos tributarios del gobierno de manera permanente.

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