CREES

Autor: Miguel Collado Di Franco

 

Entre 2004 y 2014, las exportaciones totales del país aumentaron 67%; un crecimiento en el cual han jugado diferentes roles sus tres componentes principales: las exportaciones de zonas francas, las nacionales y las minerales.

Si bien las exportaciones nacionales tuvieron un crecimiento importante entre 2010 y 2012, la gráfica muestra la desaceleración de 2013 y 2014. Las exportaciones nacionales, sin incluir minerales, disminuyeron más de 16% entre 2012 y 2014. Entre esos tres años, el valor exportado de productos menores, que representan el 92% de las exportaciones nacionales, cayó más de 13%.

 

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El último dato ofrecido por el Banco Central de la República Dominicana indica que en el primer trimestre de este año las exportaciones totales decrecieron (-4.8%), a pesar del incremento de las exportaciones pertenecientes a zonas francas (6.2%). Las exportaciones nacionales, tanto las minerales como las no minerales, decrecieron con respecto a 2014, tal y como muestra el gráfico. El valor de las exportaciones minerales ha estado determinado por el precio más bajo del oro en los mercados internacionales, mientras que el resto de las nacionales estuvo determinado por varios de sus componentes.

 

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Una economía pequeña como la dominicana necesita ampliar sus mercados hacia el exterior con el fin de exportar más. Las limitaciones de tamaño del mercado local serían compensadas por medio del comercio internacional. Para que pueda producirse una expansión hacia el exterior, es necesario que existan condiciones para un ambiente interno de negocios de bajo costos que propicie las inversiones. Solo con un ambiente así, pueden crearse nuevos y mejores procesos productivos dentro de empresas que tengan vocación de exportar su producción final.

 

Mayor comercio internacional, mayor crecimiento y más exportaciones.

El comercio internacional expande la cooperación entre los habitantes de los diferentes países, de la misma forma que lo hace entre las personas que realizan intercambios comerciales dentro de las fronteras nacionales. La ventaja del comercio internacional radica en que expande el alcance de los intercambios, de la especialización del trabajo, de la innovación y de los incrementos de productividad. En consecuencia, la cooperación entre individuos propicia el surgimiento de nuevos mercados y el crecimiento de las economías.

En términos generales, un país se beneficia del crecimiento económico de sus socios comerciales. El incremento del tamaño de los mercados a los cuales vender, permite el establecimiento de procesos productivos más complejos, que emplean más personas y agregan más valor, que aquellos que, en promedio, se llevarían a cabo dependiendo únicamente del pequeño mercado local.

Cada vez más personas, fuera del ámbito de la ciencia económica, comprenden y aceptan estos beneficios del comercio internacional; que no son más que una extensión de los beneficios del comercio local. Para muestra, el mayor desarrollo económico que ha experimentado República Dominicana a partir de la apertura comercial de 1991.

Donde el panorama no suele ser tan claro es en lo relativo a qué hacer para que una economía pueda crecer hacia fuera. Es aquí donde entran las políticas públicas que expanden la productividad de los países y que, recientemente, se engloban en el concepto, a veces no tan explícito, de competitividad.

 

Competitividad es mejorar las condiciones internas de la economía.

Entre empresas, la competitividad se entiende como una rivalidad por atraer clientes. Al final, los clientes satisfechos de una representan las pérdidas de las demás empresas que compiten en el mercado.

En el ámbito internacional, la competitividad entre países no es un concepto similar. Al contrario, como mencionamos antes, el comercio internacional propicia el crecimiento económico de los países, ya que el desarrollo de uno no significa menor bienestar para los habitantes de los demás, sino mercados más grandes.

El Foro Económico Mundial proporciona una definición muy útil de competitividad en el ámbito de los países. El índice de competitividad  define este concepto como “el conjunto de instituciones, políticas públicas y factores que determinan el nivel de productividad de un país”.

Dicha definición permite entender que la competitividad promueve el crecimiento económico al propiciar un clima de negocios que incrementa la productividad. Aquellos factores institucionales que establecen las condiciones para que una economía sea más productiva, determinarán la existencia de procesos productivos destinados a lo interno, como a lo externo de la economía.

Producción interna y externa van de la mano en esta definición. Los requisitos institucionales para propiciar la expansión en el número y tamaño de las empresas locales, y para el aumento de su productividad, es el mismo para contar con empresas que puedan ser lo suficientemente productivas para competir en mercados internacionales.

El índice del Foro Económico Mundial se compone de una serie de indicadores que han sido identificados como potenciadores de la productividad de los países.  Sin embargo, un país debe identificar aquellas debilidades internas que limitan su propio crecimiento y desarrollo.

¿Cuáles serían una serie de políticas y reformas que mejorarían las condiciones para vivir y hacer negocios en República Dominicana, y a la vez favorecer un clima exportador? Resumimos las siguientes[1]:

  • Disciplina fiscal y reducción del endeudamiento público. Además de mejorar la posición financiera del Estado y detener el desahorro público, permitiría una política monetaria más sana. Para ayudar en este propósito, existe un proyecto de Ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal que ya ha cursado en el Congreso Nacional;
  • Con la promulgación de una Reforma Integral al Código Tributario se estarían reduciendo los costos internos de la economía y tendríamos una ventaja en la atracción de inversiones al país. Esta ley, junto a la de Responsabilidad Fiscal, sería los complementos del Pacto Fiscal, según lo que establece la Ley 01-12 de Estrategia Nacional de Desarrollo;
  • Reformas a los mercados de energía, tanto en lo relativo a la estructura del mercado eléctrico, como a los altos costos y distorsiones del mercado de hidrocarburos;
  • Mayor competencia en diferentes mercados que, como el de transporte, se pueden estar beneficiando de privilegios para limitar la entrada de competidores;
  • El factor humano es fundamental en una economía, por tanto es necesario mayor involucramiento de la sociedad civil en los procesos de provisión de servicios básicos de salud y educación;
  • Para poder tener mayores empleos productivos formales, es preciso una reforma laboral que penalice menos a los desempleados y reduzca el costo de contratación en el país;
  • Menor burocracia, discrecionalidad y permisología para la obtención de servicios públicos y autorizaciones para hacer negocios;
  • Mejores garantías a la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos, las cuales dependen de la administración de justicia, y de los organismos encargados de las investigaciones y de la seguridad ciudadana.

Las reformas y medidas anteriores son apropiadas en sí mismas para atraer inversiones, incrementar la productividad, crear empleos, aumentar los ingresos de los ciudadanos y, a su vez, favorecer las exportaciones. Promover las exportaciones es crear un clima institucional apropiado para todos los emprendedores: micro, pequeños, medianos o grandes; nacionales o foráneos.

 

Conclusiones:

Una economía pequeña como la dominicana necesita crecer hacia fuera para generar más riquezas para sus habitantes. El comercio internacional es la mejor vía para ampliar los mercados y suplir las limitaciones del mercado interno.

Una de las metas del desarrollo económico es crear las condiciones para un ambiente de negocios que permita la formación de empresas que puedan integrarse localmente y exportar su producción final. Esto se reflejaría, principalmente, a través de las exportaciones nacionales.

La competitividad entre países es una forma de que cada uno pueda mejorar sus condiciones internas para que sus empresas puedan incrementar su productividad promedio. Un conjunto de reformas estructurales que sean apropiadas en sí mismas permitirá atraer inversiones, aumentar la productividad, crear empleos, generar más ingresos, y, por supuesto, favorecer las exportaciones.

Crecer sostenidamente y aumentar las exportaciones no se logra con medidas artificiales de competitividad que puedan beneficiar a alguno sectores temporalmente. Lo que es bueno para un sector, no necesariamente lo es para el resto de la economía. Solo con reformas que favorezcan el emprendimiento, en igualdad de condiciones, se puede crear un clima de negocios verdaderamente competitivo para salir de la pobreza.

 

 


[1] Para una explicación más detallada sobre reformas para mejorar la competitividad, ver Tratados de libre comercio: desafíos pendientes para competir

 

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