Autor: Ernesto Selman
La volatilidad en los mercados financieros alimentada por políticas monetarias distorsionadas siguen introduciendo mucha incertidumbre en la economía internacional. Mientras República Dominicana y Centroamérica se han beneficiado del petróleo a menores precios, los términos de financiamiento más duros para economías emergentes pueden afectar el desempeño de estas economías, que presentan debilidades en sus finanzas públicas.
Incertidumbre en EEUU
El banco central de Estados Unidos de América (EEUU) incrementó la tasa de política monetaria en diciembre 2015, provocando salida de capitales de mercados emergentes; ello ha implicado depreciación de monedas y activos financieros. A pesar de entrever nuevos incrementos de tipos de interés durante 2016, la debilidad que muestran distintos indicadores económicos y bajas expectativas inflacionarias hacen pensar que no habrán nuevas subas durante el año.
Hasta ahora, no se presenta una trayectoria clara sobre las políticas públicas hasta después de las elecciones generales en noviembre de este año. Un presidente con un congreso opositor no tendrá capacidad para avanzar iniciativas de reformas importantes. Por el lado de la política monetaria, se mantendrá la incertidumbre de si la Fed incrementará la meta de tasa de política monetaria (tasa interbancaria) y sus comunicaciones serán confusas durante 2016; con la debilidad que presenta la economía, parece que no habrán incrementos de los tipos de interés en el período.
Debilidad otras economías avanzadas
Mientras esto sucede, la debilidad en el desempeño de las economías europeas y Japón han motivado a sus hacedores de política monetaria asumir políticas inusualmente expansivas, incluyendo tipos de interés negativos. La mayoría de economías europeas mantienen un pírrico crecimiento debido a que no aplican reformas estructurales para hacer sus economías flexibles y conducentes a la inversión y la producción. Sólo los países nórdicos, Inglaterra, Holanda y Alemania son los que parecen mantener ciertas condiciones y flexibilidad económica para seguir creciendo por encima del promedio.
Por otro lado, la economía japonesa sigue dando señales de un letargo para recuperar el crecimiento económico; la tercera economía más grande del mundo sigue estancada desde mediados de la década de los 90. Tanto las políticas fiscales y monetarias ultra-expansivas no han generado los efectos esperados; las mal llamadas “reformas” no se tradujeron a mayor crecimiento. Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco del Japón (BoJ) han promovido tipos de interés negativos. Esto podría afectar el desempeño de los bancos y sus balances generales; por esto sus acciones se han visto penalizadas en el mercado. Distorsiones adicionales incluyen burbujas financieras y mayores préstamos en una moneda con menor tipo de interés para colocar en activos de otra moneda con mayores tipos de interés (carry trade).
China: de mal en peor
La segunda economía más grande del mundo sigue presentando señales de debilidad con indicadores en el sector real y de comercio exterior que preocupan. Por un lado, el consumo de energía viene reduciéndose durante el último año, al igual que las cargas por ferrocarriles, indicadores claves de la economía real, debido a la desconfianza en las estadísticas oficiales. Las exportaciones de China cayeron en 11.2% en enero del presente año, mientras que las importaciones cayeron en 18.8% en el mismo período; aunque los precios de los commodities han tenido un impacto, ya se habían reflejado antes de enero de este año.
La menor actividad económica ha implicado mayor morosidad y problemas en un sector financiero oscuro y politizado. Por esta razón, las autoridades monetarias han inyectado liquidez (US$67,000 millones equivalentes en yuanes en la tercera semana de enero), han reducido tasas de interés y bajaron los requerimientos de reservas legales de los bancos (encaje legal). Las cifras de crecimiento de China son excesivamente optimistas y parece que la economía está en recesión; incluso, las proyecciones de organismos internacionales parecen ser irrealistas.
Pobre desempeño economías latinoamericanas
Muchas de las economías latinoamericanas se han visto penalizadas por malas políticas públicas, luego de aplicar políticas populistas y clientelistas; el entorno internacional sólo han exacerbado esas debilidades internas. Tal es el caso de las economías de Brasil, Venezuela y Ecuador; el caso de Argentina es único porque se ha iniciado un importante proceso de reformas estructurales, luego de una seria crisis económica. Otras economías con fundamentos más sólidos se han visto penalizadas por la reducción de los precios de los commodities, como Chile, Colombia, México y Perú.
La política monetaria de EEUU ha conllevado salida de capitales desde estos países y la menor demanda de bienes primarios, principalmente de China, han implicado menores precios de sus productos de exportación. La menor generación de moneda fuerte por menores precios se refleja en la reducción del monto de las exportaciones. La región requiere de una nueva ola de reformas estructurales para enfrentar los nuevos desafíos que se presentan y debe hacerse hincapié en reformas institucionales que puedan brindar certidumbre hacia futuro.
Conclusión
La mayoría de economías emergentes se ven afectadas de un entorno internacional adverso por tres vías diferentes: 1. Por salida de capitales debido al cambio de la política monetaria en EEUU; 2. Menores precios de commodities que implican menores exportaciones, afectando la balanza de pagos, la actividad económica y las finanzas públicas; y, 3. Mayores costos de financiamiento por mayor incertidumbre en estas economías.
Hasta ahora, menores precios de los bienes primarios o commodities han beneficiado a la República Dominicana y Centroamérica por menores precios del barril de petróleo. Esto ha implicado mejoras en la balanza de pagos y capacidad de consumo, al tiempo que ha sido mixto en cuanto al impacto fiscal porque se han reducido las recaudaciones fiscales a través de los impuestos ad-valorem a los hidrocarburos. El tema que afectará en mayor medida a estas economías será el endurecimiento en los términos para financiar los déficit fiscales que son comunes en estos países.
Las reformas estructurales son críticas para enfrentar un contexto internacional más incierto. En específico, las reformas para introducir reglas fiscales y simplificar los sistemas tributarios serán claves para reducir los altos requerimientos de deuda que presentan los países centroamericanos y la República Dominicana. El tema fiscal sigue siendo el principal reto que tienen esas economías. Como siempre, es preferible que se realice un ajuste ordenado a través del saneamiento de las finanzas públicas y se apliquen reformas estructurales, en lugar de esperar ajustes desordenados.
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