Autor: Miguel Collado Di Franco
Fecha: 21 de diciembre, 2016
En meses recientes varios hechos han colocado el tema de la competencia empresarial en el debate nacional. Existen algunos elementos de la discusión sobre competencia empresarial que son muy claros y fáciles de percibir por periodistas, hacedores de opinión, por quienes tienen responsabilidad sobre las políticas públicas y por el público en general. En algunos aspectos, sin embargo, la competencia sigue siendo un tema que necesita claridad.
Este análisis de la competencia procura que los argumentos presentados sean fáciles de comprender y, en consecuencia, puedan ser aplicados a debates actuales y futuros sobre el tema.
El principal objetivo del trabajo es explicar como una empresa, ya sea de propiedad estatal o privada, puede llegar a obtener y a mantener una posición monopólica; o como una persona o conjunto de individuos puede mantener una posición que lo privilegie sobre los demás competidores. De inicio se señala que la competencia es un proceso cuyo fin es mejorar el bienestar del conjunto de individuos de una sociedad. Concluye señalando que la competencia empresarial se altera cuando prevalecen elementos establecidos mediante reglas de juego formales e informales que no son parte del proceso mismo de rivalidad entre emprendedores .
Competencia es rivalidad
La competencia es un proceso de rivalidad empresarial que trata de crear, descubrir y aprovechar oportunidades de beneficios económicos. Como proceso, es un fenómeno dinámico. En tal sentido es preciso señalar que la competencia empresarial no debe asumirse como algo estático y exclusivo del momento en el cual se analiza un mercado. Nada más lejos de la realidad, ya que en el mundo real, fuera de los libros de texto, no hay equilibrio. En el mundo de la física puede existir equilibrio, pero en el mundo de la acción humana y, por tanto, de la competencia empresarial, las condiciones cambian. Las circunstancias son cambiantes porque las personas toman decisiones constantemente para mejorar su bienestar personal.
Los resultados que se van generando a lo largo del proceso competitivo proporcionan señales a otros emprendedores para que el proceso continúe. Por tanto, la rivalidad empresarial es un proceso dinámico que debe ser observado en el tiempo, teniendo en cuenta el ambiente institucional en el cual se lleva a efecto, ya que el mismo condiciona su evolución y resultados finales.
El proceso de rivalidad genera bienestar
Un elemento importante a señalar de la definición de competencia es la búsqueda constante de un mayor bienestar de los seres humanos. En este caso concreto, la búsqueda de beneficios empresariales es el elemento que impulsa a los emprendedores.
En condiciones de libertad, sin distorsiones al proceso de competencia, lo emprendedores buscan obtener beneficios económicos; al hacerlo, unos triunfan y otros fallan. Es por esto que la economía es de ganancias y pérdidas. Es un sistema moral, en el sentido de que las ganancias hacen que los emprendedores tomen riesgos personales en provecho de los demás miembros de la sociedad; mientras que las pérdidas los castigan cuando sus decisiones no redundan en el bienestar de los demás ciudadanos.
Los emprendedores emplean sus esfuerzos intelectuales y físicos en provecho de todos: crean bienes y servicios que propician el progreso material humano y crean oportunidades de ingreso mediante el empleo productivo. Como parte de dicho proceso, toman riesgos para obtener beneficios económicos.
Las pérdidas económicas traen prudencia, y resultan un contrapeso. Desde un punto de vista social, los errores revelados a través de las pérdidas indican que los emprendedores emplearon mal los recursos de la economía. Representan una señal para que los recursos sean utilizados en otras alternativas que traerían mayor bienestar, y para que los errores no sean repetidos por otros emprendedores. Por tanto, la señal que envían las pérdidas hace que puedan converger los intereses individuales con los de la sociedad como un conjunto.
¿Cuándo dejan de guardar relación los intereses individuales con los sociales? Cuando existe algún tipo de interferencia en la economía que distorsiona el proceso de mercado y, por tanto, de la rivalidad empresarial. Nos referimos a limitaciones a la entrada inmediata o potencial de nuevos competidores, o al disfrute de condiciones exclusivas, o privilegios, para ciertas empresas, personas o grupos de individuos.
Las reglas de juego, las instituciones, determinan el proceso de rivalidad
¿Cómo se puede limitar la entrada de nuevas empresas o permitir distorsiones al proceso de competencia? Cuando prevalece algún tipo de arreglo institucional que impide el funcionamiento de la rivalidad entre empresas. Cuando las empresas están compitiendo, y tomando acciones como rivales en búsqueda de beneficios, el proceso continua. Las limitaciones a la competencia surgen cuando se altera el proceso como consecuencia de reglas de juego establecidas o permitidas por las autoridades públicas. Es de esta forma como se crean las posiciones dominantes reales y duraderas. En estas circunstancias surge el control total de un mercado nacional o regional por un persona o grupo, y es lo que conocemos como monopolio.
El planteamiento realizado se refiere a la posición privilegiada que otorgan los arreglos institucionales. Nos referimos a arreglos institucionales en los cuales pueden predominar tanto instituciones formales como informales. Las primeras surgen por reglas de juego que emanan directamente del Estado y son amparadas de forma explícita en legislaciones, decretos o resoluciones. Ejemplos de ellas pueden ser: una concesión, una licencia, una exención, una exoneración, un subsidio, una cuota de importación, entre otras.
Las segundas, las instituciones informales, se sustentan en prácticas que se convierten en normas por la inacción de las autoridades, aún pudiendo estar implantadas por medio de métodos violentos. En este caso nos referimos a: uso de amenazas, a la coerción, al cohecho, al cobro de derechos de tránsito por medio de la fuerza, entre otras formas que limitan de manera real la libertad de los agentes económicos.
Las posiciones privilegiadas que surgen de los arreglos institucionales impiden que los consumidores puedan realizar decisiones en el mercado. Las decisiones políticas, y las realizadas bajo el amparo del uso de la fuerza, interfieren sobre las que podrían realizar los individuos de forma voluntaria y pacífica; dos características inherentes a los intercambios libres que caracterizan al ambiente de libertad económica en el cual se desarrolla la competencia empresarial.
Las restricciones a la competencia que están amparadas en el poder político y en el uso de la fuerza siempre distorsionan el proceso de rivalidad y violan la soberanía de los agentes económicos, sean consumidores o productores. Las restricciones de orden gubernamental limitan la entrada competitiva a un mercado a productores; en consecuencia, restringen la elección de los consumidores.
En resumen, el proceso de rivalidad empresarial, y el vínculo de los intereses individuales con los colectivos, quedan distorsionados cuando existen interferencias ajenas al proceso competitivo mismo. En ausencia de interferencias como las explicadas, los procesos competitivos continúan su curso. A veces no producen los resultados que algunos quisieran, o esos resultados tardan tiempo en generarse, sin embargo son procesos libres en los cuales es posible competir bajo condiciones de rivalidad empresarial.
Consideraciones finales
La competencia es un proceso, que no debe verse en un momento en el tiempo; como proceso debe tenerse en cuenta su naturaleza cambiante. De igual forma, no es posible observarlo sin considerar el arreglo institucional en que se desarrolla. En tal sentido es preciso determinar si el mismo condiciona el desenvolvimiento del proceso de rivalidad para limitarlo, o si permite que este fluya en libertad.
La rivalidad entre emprendedores los lleva a obtener beneficios, algo inherente en el accionar humano de búsqueda de bienestar. Esta rivalidad queda maltrecha cuando existen modificaciones al orden institucional que impiden la libre competencia.
Es decir, cuando los elementos que inciden sobre la competencia no provienen de los propios participantes del mercado, cuando no son resultado de la rivalidad por mayores beneficios, entonces es posible determinar que existe una posición en el mercado que no proviene del proceso competitivo. En consecuencia, sí es posible expresar con propiedad que existe una posición dominante que beneficia a alguien, ya que el proceso económico no logrará cambiarla, solo las decisiones políticas.
En este sentido, es preciso tener en cuenta que los esfuerzos que se hagan en el país por mejorar el ambiente en el cual se desarrolla la rivalidad competitiva deben estar enfocados en eliminar las distorsiones en las reglas de juego, sean producto de instituciones formales o informales. Esta es la única manera real que tendremos de contar con un ambiente de verdadera soberanía de los ciudadanos para tomar decisiones económicas de manera libre, voluntaria y pacífica.
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