Autor: Juan René Rojas Rodríguez
Fecha: 9 de agosto de 2018
Durante los últimos meses, los Estados Unidos (EE. UU.) han experimentado diversos cambios en términos de política monetaria y fiscal. Entre dichos cambios destacan dos: primero, la normalización de la política monetaria de los Estados Unidos, que ha implicado el fin te las tasas de interés cercanas al 0%, la reducción del balance de Reserva Federal (su banco central) en US$193,027.0 millones en lo que va de año (Gráfica #1) y el paulatino incremento de las tasas de interés que seguirá durante los próximos años (Gráfica #2); y, segundo, la reciente reforma impositiva que, entre otras cosas, ha reducido ciertas distorsiones del sistema impositivo norteamericano y ha reducido la tasa del impuesto sobre la renta a las empresa, haciendo más atractivos para los inversores el invertir en dicho país.
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Debido a la normalización de la política monetaria y la reciente reforma impositiva ya mencionadas, y a otros factores, se espera que las condiciones de financiamiento para las economías emergentes sean más dificultosas. Durante los últimos meses se han registrados salidas de capitales de los mercados emergentes, seguramente con destino a los Estados Unidos.
Para la República Dominicana, al igual que la mayoría de los países de América Latina y otras economías emergentes, esto implicaría mayores tasas para acceder a financiamientos. En el corto y mediano plazo, esto podría tener un impacto en la finanzas públicas del país al incrementar el servicio de la deuda pública. La tendencia en el manejo de las finanzas públicas de República Dominicana ha estado marcada por un incremento en la dependencia de endeudamiento público en los últimos 17 años. De continuar este proceso, los cambios internacionales podrían agravar el manejo de las cuentas fiscales del país, a menos que se efectúen cambios en el corto plazos, sobre todo en el manejo del gasto público.
Desde el año 2000 hasta la fecha, la política fiscal de la República Dominicana ha priorizado la expansión del gasto público a un ritmo superior al del crecimiento de los ingresos públicos; lo que ha dado como resultado que las finanzas públicas cada sean cada vez más dependientes de emisiones de bonos en el mercado externo e interno. Como resultado, entre el año 2000 y el 2017, solo se ha registrado un superávit fiscal durante el año 2007, y la deuda pública del Sector Público No Financiero (SPNF), interna y externa, se ha multiplicado por 9.3 veces.
Crecimiento del gasto, los déficits y la deuda pública
Comúnmente se suele plantear que los constantes déficits fiscales del sector público dominicano son consecuencia de que el crecimiento de los ingresos del gobierno están estancados. Sin embargo, las estadísticas fiscales muestran otra realidad.
Como se observa en la Gráfica #3, entre 1990 y el 2017, el gasto público del Gobierno Central, expresado en dólares norteamericanos, se multiplicó por 17.9. Entre le 2000 y el 2017, el gasto público se multiplica por 4.5 veces. Por otro lado, los ingresos fiscales del Gobierno Central durante el mismo período no han dejado de crecer, con la excepción de los años 2003, 2008 y 2009. En otras palabras, la expansión del gasto público a niveles superiores a la de los ingresos públicos ha generado constantes déficits fiscales para el gobierno dominicano.
De hecho, durante los años 90, cuando los ingresos del sector público crecían a un ritmo similar al de los gastos, los déficits eran de menor magnitud y se alternaban en ocasiones con años de superávit. Sin embargo, a partir del año 2000 el crecimiento de los gastos se hace mayor que el de los ingresos, incrementando la diferencia entre ambos y originando constantes déficits fiscales.
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En todos los años desde el 2000 a la fecha, el Gobierno Central ha registrado déficits fiscales, con la excepción del año 2007. Es importante notar que la magnitud de los balances deficitarios en las cuentas públicas ha crecido desde el año 2008, cuando se registra la Gran Recesión en EE. UU.
La financiación de los déficits ha implicado la emisión de cada vez más deuda pública, tanto interna como externa. Entre diciembre del año 2000 y junio del año 2018, la deuda del Sector Público No Financiero (SPNF)[1] se ha multiplicado por 9.3 (Gráfica #4): unos US$26,926 millones adicionales o US$1,496 millones al año en dicho período.
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Es importante mencionar que la deuda del SPNF no incluye toda la deuda del sector público dominicano. Para considerar toda la deuda pública del país, habría que adicionar la deuda que viene asumiendo el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) a raíz de las políticas aplicadas para solventar la crisis financiera local del año 2003. La deuda consolidada del SPNF y del BCRD representaron US$41,994 millones a finales de junio de 2018 (Gráfica #5).
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La sostenibilidad de la deuda
Al endeudarse, los gobiernos, igual que los hogares y las empresas, incurren en nuevos gastos: el pago de intereses y la amortización o la devolución del capital prestado. La suma de ambos se conoce como el servicio de la deuda. En consecuencia, tomar deuda implica poder gastar más en el presente, pero tener que dedicar más recursos para servir dicha deuda en el futuro.
A la larga, el pago de intereses, más que la amortización[2], repercuten las finanzas públicas y en la sostenibilidad de la deuda. En consecuencia, una forma de medir dicho impacto es expresar el gasto en pago de intereses como un porcentaje de los ingresos tributarios, que son los ingresos procedentes únicamente de lo impuestos cobrados.
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Luego del año 2008, el pago de intereses del Gobierno Central se ha incrementado en porcentaje de sus ingresos tributarios. En dicho año, los intereses representaban el 10.7% de los ingresos tributarios, pero durante el 2017 ascendieron al 21.9% de los mismos: duplicaron su participación en los ingresos tributarios en 9 años (Gráfica #6).
Es importante resaltar, que según lo establecido en el Presupuesto General del Estado de la República Dominicana de 2018, dicho cociente ascenderá a 23.9%. Según estimaciones de CREES, para el 2018 el pago de intereses podría alcanzar el 24.6% de los ingresos tributarios.
Conclusiones
La evolución de las finanzas públicas de la República Dominicana muestran una tendencia que podría ser difícil de sostener en el largo plazo. Esta es una situación que las autoridades y la ciudadanía deben tener pendiente, en especial con una economía internacional que está poniendo cada vez mayor presión para las economías emergentes, principalmente, en lo concerniente a su financiamiento.
Las autoridades de la República Dominicana, al igual las de las demás economías emergentes, deben adoptar políticas públicas que contribuyan a incrementar la disciplina financiera del sector público, reducir los déficits fiscales y el consecuente endeudamiento público que estos generan.
Desde CREES se ha venido tratando estos temas, y consideramos necesaria la implementación de una Reforma Fiscal Integral. Dicha reforma debe comprender, al menos, una Ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal y una Reforma Integral al Código Tributario. Estas políticas públicas son necesarias para garantizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo y facilitar que el país mantenga un desarrollo económico sostenible.
[1] El Sector Público No Financiero se compone, principalmente, del Gobierno Central, los Gobiernos Locales y las empresas públicas no financieras, entre otras entidades públicas.
[2] Si bien la amortización también implica dedicar recursos para su pago, su impacto en las finanzas públicas y la sostenibilidad de la deuda suele ser más limitado, ya que se podría acordar un reenganche o roll-over con los acreedores.
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