CREES

Autor: Miguel Collado Di Franco

Fecha: 12 de diciembre del 2019

 

Casi al finalizar el año, es oportuno pasar balance a hechos que caracterizaron al 2019. De igual manera, analizar los hechos relevantes de 2019 proporciona la oportunidad de plantear puntos importantes a destacar para el año 2020.

El año 2019 estuvo marcado por la incertidumbre institucional y política que incidieron sobre las decisiones económicas de los ciudadanos.  Los planes de modificación de la Constitución incidieron sobre de los agentes económicos. De igual forma, el proceso de primarias partidistas, y las reacciones posteriores que el mismo acarreó, representó otro elemento que incidió sobre la incertidumbre económica. Menor crecimiento económico y mayor depreciación del tipo de cambio son características del 2019 que tienen su origen, en parte, en la incertidumbre antes mencionada. Desde el año 2013 no se había producido una depreciación superior al 6% anual.

Sin dudas, otro factor importante a destacar fue el menor dinamismo del sector externo de la economía. En 2019 disminuyó la tasa de crecimiento la actividad exportadora de las zonas francas. Un ambiente de menor crecimiento en la economía mundial incidió sobre el volumen exportado. De igual forma, las exportaciones nacionales fueron afectadas por la inestabilidad en Haití, un mercado muy importante como destino de bienes producidos localmente. Sin embargo, el mayor efecto estuvo relacionado con la caída de la actividad del sector turismo durante 2019.

El factor que detonó la reducción en el turismo fue la disminución en la llegada de turistas como consecuencia de la cobertura mediática de algunos medios de prensa extranjeros de hechos que involucraron a nacionales estadounidenses en hoteles locales. Aunque se hacen esfuerzos para recuperar la imagen de República Dominicana en el exterior, los efectos económicos son notables en la principal industria generadora de divisas del país, y la de mayor encadenamiento productivo. El turismo procedente de América del Norte, específicamente de Estados Unidos y Canadá, ha sufrido una reducción significativa con relación al 2018 que se ha notado en la ocupación hotelera de los principales polos turísticos del país.

En la segunda mitad del año, el Banco Central de la República Dominicana trató de compensar la pérdida de dinamismo de la economía por medio del aumento del crédito interno. El instrumento empleado fue la liberalización de más de RD$34,000 millones del encaje legal de las instituciones de intermediación financiera. Al inicio, los recursos liberados fueron designados, con cuotas específicas, a los diferentes sectores de la economía. Posteriormente, fue eliminada la sectorización permitiendo la canalización del crédito a los sectores que lo demandaran. Estos recursos han sido colocados a la tasa de 9% anual para prestamos de seis años. La política de préstamos a tasas artificialmente bajas es una medida transitoria, sin impacto en los fundamentos de la economía. Las inversiones que provienen del ahorro previo y que, en consecuencia, reflejan las decisiones intertemporales de consumo de los agentes económicos, sí crean desarrollo basado en crecimiento sostenido.

Con relación al clima de negocios, el informe Doing Business que presentó el Banco Mundial en 2019 mostró que República Dominicana se encuentra rezagada en reformas para mejorar las condiciones para el emprendimiento empresarial. Actualmente el país ocupa la posición 115 entre 190 jurisdicciones evaluadas a nivel mundial. Esa posición relativa dentro del ranking representa una pérdida de 13 peldaños con respecto al informe publicado en 2018. Los resultados señalan que las reglas de juego que imperan en la economía dominicana afectan negativamente a los emprendedores. Mientras más difícil resulta cumplir con las reglas de juego imperantes, mayores probabilidades existen de que los emprendedores decidan: 1) establecer sus procesos productivos en otras economías, 2) operar en la informalidad al margen de estas regulaciones, o 3) establecer esos procesos en países que sean más favorable a los negocios.

La política fiscal ejecutada durante el 2019 continuó el preocupante curso de años anteriores. Era previsible que los ingresos tributarios de 2019 serían menores al monto presupuestado debido a que ha sido una práctica constante la sobreestimación de estos dentro de las leyes de presupuesto de años recientes. En adición, los ingresos fiscales disminuyeron con respecto al presupuesto como consecuencia de la desaceleración de la actividad económica. A pesar de la caída en las recaudaciones, el gobierno no realizó ajustes en el gasto público con la intención de, por lo menos, mantener el déficit en el nivel presupuestado. En la modificación a la Ley No. 61-18, de Presupuesto General del Estado aprobada por el Congreso Nacional, el Poder Ejecutivo solicita apropiaciones nuevas de gasto superiores a los RD$10,185 millones. Como resultado del mayor gasto y la reducción en los ingresos fiscales por más de RD$14,100 millones, el déficit fiscal del Gobierno Central será superior al presupuestado en cerca de RD$24,300 millones de acuerdo con la ley antes mencionada. De esta forma, el déficit se situará cerca de los RD$100 mil millones, de acuerdo con las estimaciones oficiales.

El resultado final de la política fiscal de 2019 será un crecimiento mayor al previsto en la deuda pública. Por un lado, el monto de la deuda crecerá en por lo menos US$1,950 millones para financiar el déficit de casi RD$100,000 millones en el resultado presupuestario del Gobierno Central previsto por las autoridades. Por otro lado, de acuerdo con la modificación a la ley de presupuesto de 2019 aprobada por el Congreso Nacional, el sector eléctrico requerirá que el Ministerio de Hacienda asuma nueva deuda equivalente US$1,750 millones para sustituir pasivos de corto plazo contratados en el año por las empresas distribuidoras de electricidad estatales. Es decir, que las necesidades de nueva deuda pública para el año 2019 son equivalentes a por lo menos US$3,700 millones, o RD$190,000 millones.

La forma como fue manejada la política fiscal durante el 2019 evidenció la necesidad de mayor disciplina y de reglas fiscales, sobre todo por el ritmo al que está creciendo el endeudamiento. Es preocupante que la deuda pública consolidada se mantenga a niveles cercanos al 53% del PIB (incluyendo la deuda intergubernamental). De igual forma, debe ser motivo de preocupación que el gasto en intereses de la deuda como porcentaje de los ingresos tributarios sea cada vez mayor y se sitúe cercano al 24%. Esta última medida es la que nos indica, de forma directa, el peso de la deuda; el PIB es una cifra contable, mientras que los ingresos representan el dinero pagado por los ciudadanos, los contribuyentes.

Perspectivas para 2020

Los procesos políticos de 2020 incidirán en la economía dominicana de diferentes formas. El tema fiscal continuará siendo de alta importancia en 2020, por lo que le debe de prestar particular importancia por ser un año de elecciones. En años electorales anteriores el ciclo político se ha reflejado a través del gasto público. Cabe la posibilidad de que se produzca una reedición de años previos debido, principalmente, al deterioro institucional que se ha expresado en el manejo discrecional de las finanzas públicas, y en la escaza función de fiscalización del Congreso Nacional. De igual forma, en ese mismo sentido, el proceso electoral que inició con las primarias de los partidos mayoritarios en 2019 está poniendo a prueba la capacidad de las autoridades competentes de hacer cumplir la Ley 15-19 de Régimen Electoral y otras disposiciones legales que norman las acciones del gobierno en tiempos de elecciones. Mayor gasto público, en un ambiente de crecimiento económico moderado a bajo que afectaría las recaudaciones tributarias, tendría como resultado incrementos en el déficit fiscal y en el endeudamiento público superiores a los previstos.

El crecimiento de la economía dominicana seguirá determinado por el ambiente político-institucional y los factores externos. El año 2020 se presenta como otro año de crecimiento moderado a nivel internacional, en particular en las economías más desarrolladas del mundo. En ese sentido, sin reformas que mejoren la productividad local, 2020 se vislumbra como otro año en el cual no habrá importantes cambios en las exportaciones nacionales no minerales. En cambio, el precio del oro podría continuar impactando positivamente las exportaciones minerales debido a la prevalencia de factores de incertidumbre a nivel internacional y a la continuación de la política monetaria expansiva en Estados Unidos, caracterizada por la compra de bonos del gobierno, de forma directa y por vía de operaciones de recompra (repos).

Las perspectivas del sector turismo indican que la tasa de ocupación en la temporada alta de inicios de 2020 será inferior a la de 2019. Todavía prevalecen los efectos de la cobertura mediática de fallecimientos de turistas en instalaciones hoteleras del país. Aunque se hacen esfuerzos por mejorar la imagen del destino, no se vislumbra que se materialicen en el corto plazo, por lo que podría el efecto podría perdurar a lo largo de 2020. La estrategia de reducción de las tarifas implementada como forma de incrementar la llegada de turistas reducirá los ingresos globales de la industria y de aquellas con las cuales está encadenada.

Siendo el tipo de cambio la meta de política monetaria de facto, aunque en teoría sea la tasa de inflación, esperaríamos que las autoridades realicen una modificación a la política más acomodaticia que ha prevalecido desde mediados de 2017. Tanto el desempeño del sector externo, la incertidumbre de los procesos electorales y el manejo del gasto público podrían poner presión al tipo de cambio en 2019. En consecuencia, es de esperarse un cambio que tenga como resultado niveles menores de excedentes de liquidez en el mercado y tasas reales más altas que las que prevalecen desde hace más de dos años.

Por último, el año 2020 traerá el reto de implementar reformas a las autoridades que asuman el gobierno en agosto. Son diversas las reformas necesarias para mejorar los fundamentos de la economía y, en consecuencia, la capacidad de crear emprendimientos y empleos productivos, de forma sostenible. En ese sentido, en el ámbito fiscal, está pendiente la implementación de reglas fiscales y de un sistema tributario más simple, dos elementos necesarios para la sostenibilidad de las finanzas públicas y para mejorar el clima de negocios. El sector eléctrico amerita la despolitización de la distribución de electricidad, así como el cumplimiento de la Ley General de Electricidad. Antes de realizarse la venta de acciones de Punta Catalina, es imprescindible transparentar todos los costos relacionados con la construcción, incluyendo los contingentes con el propósito de recuperarlos, y que no sean asumidos por los contribuyentes en forma de deuda. Asimismo, entre otros ámbitos que requieren cambios para mejorar se encuentran el mercado laboral, el de transporte, la seguridad jurídica, educación, seguridad social y mercado de valores.

 

 

 

 

 

 

 

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