CREES

El caso antimonopolio del cual fue objeto la empresa Microsoft Corporation sirve como punto de partida para entender qué es y qué no es un monopolio.  En 1998, cuando inició el caso antimonopolio, el mercado estaba dividido entre dos browsers: Netscape Navigator e Internet Explorer, el último perteneciente a Microsoft. En ese momento la participación de mercado era de 48.3% para IE y 41.5% para Netscape. Sin embargo, la acusación hacia Microsoft era que podía incluir IE como parte de su sistema operativo, y como la mayoría de las PC usaban Windows esto daba una ventaja a Microsoft sobre cualquier rival. De ahí venía el poder “monopólico” de la empresa y por eso se llevó a efecto el juicio antimonopolio más importante de la historia reciente; el cual terminó con un acuerdo entre el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y Microsoft Corp. en 2001.

A finales de 2001, el uso de Internet Explorer representaba el 90.8% al final de  ese año; mientras  que los sistemas operativos de Microsoft representaban el 91.8% del mercado. Hoy día, el mercado de browsers tiene varios participantes que solo le permiten a Microsoft mantener el 27.8% del mercado de PC. Chrome y Firefox, dos competidores inexistentes en 2001, hoy controlan el 64.6% del mercado de forma conjunta. Pero es que el mercado en el que participan las empresas de tecnología es muy diferente al de hace trece años. En el momento de aquella disputa legal, nadie imaginaría que Apple, una empresa que apenas competía en el segmento de PC, podría pocos años más tarde introducir dispositivos totalmente novedosos para satisfacer las necesidades de los consumidores, creando la categoría de teléfonos inteligentes o smartphones con el iPhone; y de tabletas, al crear el iPad. Como todo el evolucionar de las creaciones humanas, era cuestión de tiempo para que la competencia creara nuevas alternativas para los consumidores.

Hoy día, al hablar de sistemas operativos y de browsers la discusión no está limitada a las PC, sino que es necesario incluir todas las diferentes plataformas computacionales. Cuando se hace la comparación, es necesario señalar que aunque Microsoft aún tiene la mayor parte del mercado de PC, más del 60% de los dispositivos de computación del mundo emplean Android, por lo que la empresa creada por Bill Gates cada día tiene solo una pequeña parte de todo el mercado de computación que en un momento satisfacía.

El caso de Microsoft muestra que los competidores pueden entrar en un mercado libre, en el momento menos anticipado por sus competidores, para crear nuevas ofertas de bienes y servicios para complacer a los consumidores. De igual forma, la competencia modifica las categorías de negocios, y es difícil saber en cuál categoría se encuentra cada producto. La guerra tradicional entre Coca-Cola y Pepsi no es entre estas dos marcas de refrescos de cola. Ambas compiten con aguas embotelladas (con y sin sabores), jugos, otros refrescos, bebidas hidratantes y hasta bebidas energizantes para poder complacer a los consumidores al momento de estos buscar cómo refrescarse o calmar la sed.

Los procesos competitivos toman tiempo, pero si el mercado es libre, es decir, que no tiene beneficios creados por el Estado a favor de un competidor o grupo de competidores, siempre existe la posibilidad de la entrada de nuevos emprendedores. Solo los privilegios Estatales en una industria determinada pueden bloquear la entrada de emprendedores atraídos por oportunidades de ganancias sin explotar que resultarían de la satisfacción de necesidades no satisfechas. Es decir, tal y como expresa Murray Rothbard en Man, Economy and State; “un monopolio es una concesión especial de privilegios por parte del Estado, reservando un área particular de la producción a un individuo particular o a un grupo.” En consecuencia, en el tiempo, un monopolio solo puede existir si cuenta con algún tipo de protección explícita o implícita del Estado. 

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