CREES

Detrás de los monopolios se encuentra la mano del Estado. En la entrada del lunes publicada en este blog empleamos a Microsoft y a la industria de tecnología para ilustrar la forma como cambian los mercados a través del tiempo. Empresas que en un momento tienen la mayor participación en un mercado, porque los consumidores así lo han decidido al otorgarle sus preferencias, en otro momento ya no cuentan con la mayoría de estas preferencias y pierden su participación en el mercado. En un mercado libre los individuos son soberanos, tanto para elegir qué consumir, como para decidir en qué mercado ofertar sus bienes y servicios. En consecuencia, la única forma como un productor (o grupo de productores) puede mantenerse operando de forma monopólica es si cuenta con el favor del Estado para mantener su privilegio, o si este último limita la entrada de otros a ese sector de la economía.

Lo anterior es lo que ocurre, por ejemplo, en el sector de transporte en aquellos lugares donde existen restricciones de entrada para quienes deseen ofrecer el servicio. En cualquier lugar donde sea necesario contar con un permiso especial del gobierno o ser miembro de un grupo particular para poder ofrecer un servicio de transporte, las opciones de consumidores y de emprendedores están limitadas. Los taxis de Nueva York son un ejemplo de un cartel o grupo limitado de individuos que tienen la facultad de operar el mercado imponiendo precios que están por encima de los que pudieran prevalecer si los permisos para operar los taxis fueran libres.

Estos permisos son otorgados por la gobernación de la ciudad. En 1937, cuando fue creado el sistema, existían 16,900 taxis; luego fueron reducidos a 11,787 en la década de 1940. En la actualidad existen 13,605 permisos para taxi; es decir, que en más de 70 años el número de permisos solo ha crecido en un 15%. Sin embargo, el precio al que se venden los permisos o “medallones” ha ido aumentando al punto de que en junio de 2013 alcanzó el millón de dólares. El retorno promedio de un permiso fue de 16% anual entre enero de 2004 y enero de 2014. En cambio, en ese periodo el retorno del mercado de acciones medido por medio del índice S&P 500 fue de 5.1% anual.

Los taxis de NY son uno entre diversos ejemplos de mercados de transporte donde se limita la elección de los individuos; República Dominicana, en el mercado de transporte de carga y pasajeros, es otro. Este mercado cuenta con pocos proveedores de servicios, muchos de quienes cuentan con subsidios de combustibles, y del 25% de los RD$2.00 de impuestos al consumo de gasoil y gasolina introducidos con la ley 253-12.

Cuando existen estructuras que concentran la oferta en unos cuantos individuos, los precios y costos de producción aumentan en esa economía. Vivir y hacer negocios se hace más caro. Competir con productores de otras economías se torna más difícil. La desigualdad se acentúa, y las oportunidades de movilidad socioeconómica se limitan. Quienes son favorecidos por los privilegios tienden a tener mayores ingresos a expensas de quienes deben pagar mayores precios. Las acciones que crean privilegios y limitan la competencia van en contra de una de las funciones básicas de los Estados: asegurar la libertad y proteger los derechos esenciales de los ciudadanos. 

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