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En la gráfica de hoy podemos observar el año en el República Dominicana, Estados Unidos y Australia alcanzaron un nivel de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita superior a los US$6,900, y la presión tributaria que tenía en ese momento. La presión tributaria de un país se define como el ratio de los ingresos que recauda un gobierno por concepto de impuestos a los individuos y empresas (ingresos tributarios), entre su PIB. Estados Unidos alcanzó un PIB per cápita de US$7,305.8, en el 1901, con una presión tributaria de 2.6%. En el caso de Australia, fue en el 1910: US$ 7,051.2 y 5.0% de presión tributaria. Mientras que la República Dominicana lo logró hace 3 años, en el 2012, y con una presión de 13.5%. Esta es una evidencia más de que el desarrollo proviene de las actividades de producción, inversión, ahorro y consumo de los ciudadanos de un país, y no por el nivel de gasto público. La República Dominicana, a pesar de haber incrementado las tasas de impuestos y haber creado nuevas figuras con el fin de incrementar la presión tributaria, no ha sido efectiva en ese propósito. Sino todo los contrario, reformas como las que se han llevado desde el año 2000 han creado distorsiones en el Código Tributario, que incentivan la informalidad, la elusión y la evasión. En República Dominicana es necesaria una serie de reformas estructurales que mejoren el clima de inversión y los niveles de competitividad del país. Entre estas, una reforma tributaria, que reduciría las distorsiones existentes en el Código Tributario actual, y que tendría como consecuencia mayor crecimiento económico, mayor creación de empleos y, como consecuencia, mayores recaudaciones tributarias.
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