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Luego de la aplicación de la ley 253-12, que creó nuevas figuras impositivas e incrementó las tasas de los impuestos existentes, la presión tributaria del país no experimenta un incremento significativo, promediando el 13.9% del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2013 y 2015. Como se observa, la gráfica muestra la presión tributaria de la República Dominicana, entre 1991-2015 y lo presupuestado para 2016 por el Ministerio de Hacienda. La presión tributaria no es más que el cociente de los ingresos que recauda el Estado por concepto de impuestos cobrados a los ciudadanos entre el PIB; es decir, ingresos tributarios / PIB. Durante el período mostrado, el mayor incremento de la presión tributaria del país se registró en 1992 con la aplicación del Código Tributario, el cual simplificó el sistema impositivo, disminuyendo tasas y eliminando distorsiones del sistema impositivo. A pesar de esta experiencia, desde el 2000 en le país se han realizado varios incrementos generalizados de impuestos, con el fin de incrementar la presión tributaria. Sin embargo, estos incrementos de impuestos no ha sido efectivos en ese propósito, sino todo los contrario: han creado distorsiones en el sistema tributario del país, que incentivan la informalidad, la elusión y la evasión tributaria. En República Dominicana es necesaria una serie de reformas estructurales que mejoren el clima de inversión y los niveles de competitividad del país. Entre estas reformas estructurales, una reforma tributaria, que reduzca las distorsiones del Código Tributario actual, tendría como consecuencia mayor crecimiento económico, mayor creación de empleos y, por lo tanto, mayores recaudaciones tributarias por parte del Estado.
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