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Según el Informe Doing Business 2016 elaborado por el Banco Mundial, Guatemala y Panamá son los países con menores tasas efectivas de impuestos totales en América Central y República Dominicana, en promedio, con un 35.2% y un 37.2%, respectivamente. Por su parte, la República Dominicana tiene una tasa efectiva de impuesto total de 42.4%, siendo superada por la tasa efectiva de Honduras (44.4%), Costa Rica (58.3%) y Nicaragua (60.8%), en promedio. Esta tasa mide el monto de impuestos y contribuciones obligatorias efectivamente pagadas por las empresas en el segundo año de operación, expresado como porcentaje de los beneficios obtenidos. Tener tasas impositivas elevadas es un incentivo mayor a la informalidad, y dificulta atraer inversiones, sobre todo en un ambiente de instituciones débiles. Estas altas tasas afectan la competitividad del país a nivel internacional, y distorsionan y contraen las actividades de producción y consumo en una economía. En la producción, los altos impuestos limitan los recursos disponibles de las empresas para la producción de bienes y servicios, la contratación de más personal y la inversión en bienes de capital.
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