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Como se puede observar en la gráfica, las reglas de responsabilidad fiscal que predominan a nivel mundial son aquellas que regulan los balances presupuestarios y las deudas del sector público, representando el 36.6% y 35.7% de todas las reglas fiscales aplicadas en el mundo, respectivamente. El restante porcentaje de reglas fiscales se enfocan en regular los gastos e ingresos públicos, con 21.1% y 6.6%, respectivamente.

Las reglas fiscales son aquellas que limitan la discrecionalidad en el manejo de la política fiscal de un país, mediante requerimientos preestablecido en los agregados presupuestarios del Estado y/o en partidas más concretas. Típicamente, las reglas fiscales buscan corregir distorsiones en el manejo de las finanzas públicas y contener las tendencias de gasto público excesivo y sobre-endeudamiento. El fin de las reglas fiscales es mantener la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano y largo plazo. Mientras las reglas de deuda pueden establecer, por ejemplo, un limite explícito de deuda pública como porcentaje del PIB, las reglas de balance presupuestario restringen la posibilidad de que los gobiernos puedan gastar más que los ingresos que percibe el gobierno. Por otro lado, las reglas de gasto establecen límites en el gasto total, corriente y/o primario, mientras las reglas de ingreso instituyen topes o bases para los ingresos con el fin de aumentar las recaudaciones tributarias y/o prevenir el exceso de presión tributaria. Debido a las ventajas y desventajas que dichas reglas poseen, diversos países combinan dos o más de las reglas de responsabilidad fiscal. 

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