
En el 2017, la energía que no pudo ser facturada (comprada menos facturada) o cobrada (facturada menos no cobrada) por las EDE fue de un 32% de la energía comprada. Entre 2009 y 2017, la energía comprada por las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) que no pudo ser facturada y no pudo ser cobrada promedió 36.7% anual; 33.1% no pudo ser facturada y el 3.6% restante no pudo ser cobrado. Lo que muestra que las pérdidas totales de las EDE provienen en su mayor parte del manejo y gestión de las mismas. Por otro lado, el porcentaje de estas que se debe al no pago de la energía por los consumidores es mínimo. Cabe destacar, que las pérdidas totales implican déficits operativos que deben ser cubiertos con transferencias corrientes del Gobierno Central, las cuales representan la mayor parte del subsidio al sector eléctrico.
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