Autor: Eduardo García Michel
Fuente: www.diariolibre.com
Fecha: 11 Marzo 2014
-Profesor Vitriólico, filósofo venerado, su tercera prioridad es ordenar el transporte de carga y pasajeros. Eso suena bien, pero ¿cómo podría ordenarse lo que tiende a reposar desordenado?
-Alumno aventajado y a veces dislocado, déjese de darle la vuelta al círculo porque se va a marear.
-Pero dígame, ¿por qué hay que ordenar el transporte?
-Cuando se caminaba en burros, mulos y caballos existían trillos que los animales respetaban. No se salían, ni chocaban, ni se molestaban ni interrumpían el proceso de carga o de viaje. Como animales sabían colocarse donde tenían que estar, pendientes de la voz del amo.
-Y, ¿qué pretende usted insinuar, que ahora los humanos somos más brutos que los burros y no sabemos organizarnos?
-No seas tan pedestre, mi querido discípulo. Así como los animales requerían de la voz del amo para que les trazara la ruta e impusiera el orden, una sociedad organizada solo funciona cuando se crean normas de convivencia y se logra que los seres humanos y los servidores públicos las cumplan. El Leviatán es un feto atrofiado en estas tierras.
-Esta bien, no entiendo nada, pero ¿qué tiene que ver eso con el transporte?
-Mucho. Tenemos que meter en cintura a los transportistas, choferes, peatones, y a la propia autoridad que desordena. Aquí se vive la ley de la selva y cada quien quiere imponerla a su mejor gusto.
-Y, ¿no es mejor que cada quien viva a su aire, en libertad de hacer lo que plazca? ¿Acaso la revolución francesa no fue una lucha por los derechos humanos universales, eh?
-Así es. Pero luego los robespierres y dantones fueron guillotinados. Y los napoleones gobernaron en el más estricto orden y disciplina, impuesta por el hierro ardiente. Y surgieron sistemas, algunos contrapuestos, pero en todos, sin excepción, el factor común ha sido Leviatán como árbitro y juez, bajo el imperio de la ley. A veces ley mala, que amparaba extremismos odiosos.
-Bien, al grano. ¿Qué pasa con el transporte?
-Léase el estudio "Impacto del Transporte y de la Logística en el Comercio Internacional de la RD", Carana, USAID, 2009. Podrá darse cuenta que el costo del transporte y de la logística en el caso de los vegetales orientales y de invernaderos de exportación, es igual al 69.5% del precio FOB de esos productos. Los sobrecostos en esas partidas representan el 25.84% del precio FOB. Por tanto, lo que no se iba en lágrimas se convertía en suspiros. Y así no es posible ser rentables ni competir.
-Y, ¿ocurre lo mismo con otros sectores productivos?
-En ese estudio ya viejo pero con condiciones que no han cambiado, se afirma que los sobrecostos estimados en transporte y logística para las exportaciones agropecuarias en 2008, alcanzaron los US$180 millones. O sea, el 7.03% del PIB agropecuario. Y en cuanto a las exportaciones totales de cualquier tipo de bien, estiman que los sobrecostos llegaron a US$234 millones. De todo esto, al transporte terrestre de carga se le calcula un sobrecosto de US$41 millones para ese año.
-Y, ¿a que se debe eso?
-A muchas cosas, entre ellas la sindicalización y el cuasi monopolio del transporte que castra la libertad de elección del empresario que compra el servicio. En este caso, ordenar significa liberalizar, romper cadenas que imponen precios no competitivos, pero dentro de un orden marcado por la ley.
-De acuerdo. Y del transporte de pasajeros, ¿qué se puede decir?
-Que se desarrolla en condiciones de espanto. Sepa que, según la ONE en 2007 el gasto en transporte alcanzaba el 19.4% del total del gasto de la familia u hogares en la región Ozama o metropolitana, por encima del gasto en alimentos y en alojamiento. Y eso es muy alto, porque significa que de cada RS$5 de ingreso familiar había que gastar RD$1 para llegar y regresar del trabajo.
-Es una barbaridad. Supongo que algo podría hacerse para cambiar ese panorama.
-Si, crear un sistema eficiente de transporte de pasajeros, basado en unidades modernas colectivas, autobuses, tranvía y el metro, combinados.
-O sea, invertir en equipos.
-No solo eso. Invertir, si, pero tan importante como eso crear un sistema donde cada pieza quede en su lugar, por ejemplo, sustituir las chatarras y conchos, crear rutas bien pensadas, concesionadas, con su sistema tarifario, paradas decentes, carriles preferentes, y con horario que cumplir para que el usuario sepa como distribuir su tiempo.
-Dudo que se logre.
-No lo dude. Se requiere eso si que se aplique la ley con rigurosidad. Y que del caos brille la luz. Parecería una utopía, pero alcanzada en muchos países. El mayor impedimento es el miedo a enfrentar intereses y el eventual coste político que suele congelar decisiones importantes.
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