La pandemia de COVID-19 ha provocado distorsiones en el nivel socioeconómico de muchas personas alrededor del mundo. En la gráfica se muestran la evolución en la auto-clasificación de clase social de los dominicanos encuestados en el Latinobarómetro (encuestados entre el 26 de octubre y el 15 de diciembre de 2020, para 2020). Como se puede observar, entre el 2018 y 2020 la cantidad de personas que se percibían de clase baja y media baja incrementó en 11.4 y 5.2 puntos porcentuales, respectivamente. Además, la proporción personas que se autocalificaban de clase media disminuyó en 13.0 puntos porcentuales; mientras que los de clase alta y media alta disminuyeron en 2.3 puntos porcentuales.
En cuanto a la región de América Latina, el deterioro socioeconómico inicio desde antes de la pandemia. Según el último informe de Latinobarómetro 2020 (publicado en 2021), entre 2017 y 2020 la cantidad de latinoamericanos que se consideraban de clase baja aumentó de 10 puntos porcentuales, mientras que la clase media disminuyó en 11 puntos porcentuales.
La mejor forma de elevar la calidad de vida de las personas y tener menos pobres es reconocer la importancia de la función social empresarial. En cada proceso de producción son empleadas muchas personas que, al mismo tiempo, son beneficiadas con mayores ingresos y con la abundancia de los bienes producidos. Es por esto que son importantes las reformas que creen fundamentos económicos sólidos, que ayuden a crear más emprendedores que se enriquezcan beneficiando a los demás. Son las reformas destinadas a reducir los altos impuestos, la carga laboral no salarial y los costos operacionales relacionados con electricidad, transporte, entre otros, las que nos permitirán tener un mayor desarrollo empresarial, que se traducirá en más y mejores empleos, así como bienes y servicios para el beneficio de todos.
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