CREES

En la década de los noventa la República Dominicana experimentó un proceso de transformaciones para reformar instituciones económicas, jurídicas y políticas que impactaron positivamente en el desarrollo socioeconómico del país. Estas transformaciones, mediante reformas estructurales, permitieron generar un ambiente de crecimiento sostenible, favorecieron la creación de empleo, incrementaron el ingreso de los ciudadanos y redujeron los niveles de pobreza.

Como se puede observar en la gráfica, entre los años 1991 y 1999 el ingreso real promedio por hora de los trabajadores dominicanos se incrementó en un 35.9%. La economía pudo sostener esos niveles de ingresos hasta el deterioro que se inició en 2002; luego de las modificaciones al sistema tributario de los años 2000 y 2001, que incrementaron tasas e introdujeron nuevas figuras impositivas. Esto se agravó con la crisis financiera de los años 2003 y 2004.

La ausencia de reformas estructurales que mejoren los fundamentos del país en el orden económico, judicial y político de manera eficiente ha provocado que el ingreso promedio de los trabajadores no haya crecido en la misma forma en lo hizo en la década de los noventa. Es importante implementar políticas públicas que proporcionen resultados sostenibles. Reformas que, además de asegurar una gestión financiera del Estado más prudente, responsable y transparente, también promuevan la creación de riqueza, eleven el bienestar de las personas y permitan aumentar los niveles el ahorro.

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