En el periodo enero-septiembre de 2021, las pérdidas de energía de empresas distribuidoras de electricidad (EDE) ascendieron a 4,197.9 GWh que, con relación a la compra de energía de este mismo periodo de 12,334.3 GWh, representan unas pérdidas de 34.0%. Esto, más el promedio de energía no cobrada en este periodo, que fue de 5.3%, significa que las pérdidas totales de energía eléctrica ascendieron a un 39.3% de la energía comprada.
Las pérdidas totales a septiembre de 2021 representan el nivel de pérdidas más alto desde el año 2012. Más aún, las mismas se han incrementado en 8.8 puntos porcentuales con respecto al 2019; mientras que las pérdidas de energía y la energía no cobrada se han incrementado en 7.0 y 1.7 puntos porcentuales, respectivamente.
Las pérdidas de energía, es decir, la energía comprada por las EDE y que no pueden facturar o cobrar, representan el principal componente del subsidio que estas compañías reciben del erario para poder continuar operando; recursos que, en su gran mayoría, son pagados por los ciudadanos en el presente con impuestos o en el futuros en forma de deuda pública.
Es importante corregir las deficiencias y los problemas de gestión de las distribuidoras de energía, mejorando los sistemas o equipos de medición de energía suministrada a los clientes; factor importante que determina la recaudación de estas empresas. Sin embargo, es necesario una reforma al sector eléctrico donde la distribución de energía pase a ser administrada por sector privado, para aligera el peso que se han convertido las EDE para el gobierno y, propiciar un servicio menos costoso.
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