Autor: Redacción El Dinero
Fecha: 15 de septiembre del 2022
Extraído de: El Dinero
República Dominicana ha logrado atraer en promedio US$2,600 millones durante los últimos diez años, una cifra importante desde el punto de vista del aporte que se logra para la economía, pero también da una señal de alerta que genera una pregunta: ¿Por qué esta cifra se mantiene prácticamente estancada en el tiempo, a pesar del crecimiento anual que experimenta el producto interno bruto (PIB)?
Tal y como lo plantea un trabajo publicado en este medio, en economía, la confianza se mide en números. En la última década, de acuerdo con el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), la inversión extranjera directa acumulada llega a los US$27,000 millones, siendo 2017 el año en que alcanzó el mayor monto con US$3,570.7 millones.
La economía dominicana está obligada a mejorar estos niveles de captación de inversión extranjera directa. Tiene capacidad para hacerlo. Posee los instrumentos esenciales que garantizan el capital a los inversionistas y, además, el país posee estabilidad política e institucional que son la carta de presentación para impulsar este sector. Quizá hay que seguir mejorando la oferta de talento humano, como podría ser en áreas específicas relacionadas con la tecnología e industria pesada de manufactura, pero mientras eso se logra hay diversidad de sectores productivos cuyo potencial aún está por descubrir.
En términos numéricos, la economía dominicana es la más importante de la región. Su tamaño, sin embargo, no se ha reflejado en una mejoría continua en la atracción de inversión extranjera. Esta cifra no debería estar estancada en el tiempo.
Y lo cierto es que cuando se observa lo que representa esa inversión como porcentaje del producto interno bruto (PIB), en más de 10 años, han representado apenas el 3.5%. El indicador más alto se dio hace exactamente una década. En 2012 alcanzó el 5.2% del PIB. El siguiente indicado más alto se presentó en el 2017 (4.5%). Como se nota, estos dos años ha sido la excepción en cuanto a la participación de la inversión extranjera en la economía. ¿Las circunstancias? Siempre es oportuno traerlas a la mesa, pero hay que ver que hubo un gran aporte de minería, zonas francas y turismo.
Partiendo de las cifras es que el vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), Miguel Collado Di Franco, entiende que es posible notar “el estancamiento en el que se encuentra la economía dominicana para atraer más inversiones”.
A toda luz se nota que es necesario impulsar (y promover) aún más las bondades que tiene República Dominicana para asegurar que los capitales externos lleguen, se queden y multipliquen, sustentado en las garantías que ofrece el ordenamiento jurídico. Se puede, sólo hay que fijar bien la mirada y apostar a una estrategia de atracción de inversión de calidad, que genere utilidad. Las autoridades, como es harto conocido, no sólo tienen las mejores intenciones, sino que están en capacidad de hacerlo.
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