CREES

Autor: Miguel Collado Di Franco

Fecha: 18 de junio 2026

Los Beatles y los impuestos

En el año 1966 el grupo inglés los Beatles gravó una canción de protesta incluida en el disco Revolver. Taxman se volvió una manifestación de los jóvenes de Liverpool en contra del sistema impositivo de su país.

Luego de su éxito como artistas, experimentaron la realidad de tener que pagar impuestos altamente confiscatorios. ¿Por qué? Porque se volvieron ricos y, solo por serlo, el sistema debía castigarlos.

Los cuatro músicos nunca imaginaron que por ser apreciados por su música, por llevar alegría a su público, iban a ser penados por el Estado. Descubrieron la realidad de los impuestos progresivos: si usted es mejor que los demás en algo y el público lo premia, usted es más susceptible de pagar más impuestos. Mientras más sea premiado por su público, el castigo tributario será mayor.

Las letras de Taxman tiene ironía y describen la realidad que prevalece en muchos países. Aunque no en todos, por fortuna.

Si un cinco por ciento parece muy poco
Agradece que no lo tome todo
Porque soy el recaudador
Sí, soy el recaudador de impuestos

La canción se hizo popular por describir la voracidad fiscal que les tocó vivir. Sin embargo, la estrofa anterior puede ser universal. Si un impuesto parece bajo, agradece que no es mayor. Ese es el mensaje del Estado. La gracia lírica de George Harrison, principal letrista de la canción, no podría describir mejor el comportamiento de los políticos, los funcionarios y los partidos políticos. Responsables, en conjunto, del sistema tributario de un país.

La fiscalidad ha permanecido alta porque el gasto va en aumento. Hay que pagar más, aunque el ciudadano no sepa exactamente para qué paga. Porque la rendición de cuentas, las más de las veces, es secundaria.

La canción tuvo buena receptividad. Uno de los elogios en su momento fue que no era partidista. Su crítica iba dirigida a Laboristas y Conservadores. El grupo entendía que era una cuestión del sistema, no de políticos en particular.

En 2026, sesenta años después de haber sido gravada, Taxman mantiene su vigencia. La política sigue enfrentando a pobres y a ricos, y perjudicando a los primeros cuando confisca a los segundos. Como todo, las cosas cambian con el tiempo. En algún momento llegan las buenas reformas impositivas cuando las malas han creado tantas distorsiones que ya es inevitable cambiar de rumbo. Hay esperanza, ese futuro nos tocará en algún momento.

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