Autor: Acento
Fecha: 27 de julio de 2026
Extraído de: Acento
Miguel Collado Di Franco: impuesto a los cheques contradice el crecimiento económico y la inclusión financiera
El economista Miguel Collado Di Franco consideró que el aumento del impuesto a la emisión de cheques y a las transferencias electrónicas, aprobado mediante la Ley 30-26, representa una contradicción de las políticas públicas orientadas al crecimiento económico y la inclusión financiera.
En un análisis sobre este gravamen, el especialista recordó que la Ley 30-26, denominada Ley de medidas pro-crecimiento económico, simplificación fiscal y mitigación de la crisis internacional, elevó la tasa del impuesto de 0.15 % a 0.20 %.
A juicio de Collado Di Franco, esa modificación contradice el propio propósito de la legislación, ya que, según argumenta, el crecimiento económico requiere un sistema tributario que reduzca las distorsiones y los costos de producir e intercambiar bienes y servicios.
El economista recordó que el impuesto fue creado mediante la Ley 288-04, promulgada en 2004, con una tasa de 0.15 % sobre el valor de los cheques emitidos y de las transferencias electrónicas realizadas a través de las entidades de intermediación financiera.
Explicó que su origen se encuentra en una resolución de la Junta Monetaria del 27 de junio de 2003, mediante la cual se estableció una comisión cobrada por el Banco Central sobre los cheques compensados diariamente a través de la Cámara de Compensación.
Sin embargo, señaló que apenas un año después de su creación, la Ley 557-05 dispuso la eliminación gradual del impuesto. Esa legislación establecía que la tasa se reduciría de manera escalonada hasta desaparecer completamente en 2009.
De acuerdo con el economista, ese proceso nunca llegó a concretarse porque el artículo 27 de la Ley 495-06 revirtió la eliminación del gravamen y lo convirtió nuevamente en permanente.
Para Collado Di Franco, ese cambio representó un retroceso en la política tributaria.
“Una ley revirtió la disposición de la eliminación de un impuesto reconocido como distorsionador y con la marcada característica de encarecer los costos en la economía”, expone en su análisis.
Un impuesto de bajo costo para recaudar, pero costoso para la economía
El economista sostiene que el impuesto tiene una clara vocación recaudatoria debido a que las entidades de intermediación financiera actúan como agentes de retención, lo que facilita su cobro por parte de la administración tributaria.
En ese sentido, afirma que se trata de un tributo de bajo costo para el Estado, pero que termina siendo oneroso para empresas y ciudadanos.
“Es un tributo de bajo costo de recaudación para los gobiernos. La Administración tributaria realiza poco esfuerzo para recaudarlo. Barato para el recaudador. Pero costoso para los ciudadanos”, indica.
Según explica, gravar las transacciones bancarias incrementa los costos de las operaciones económicas, especialmente en actividades productivas que requieren múltiples etapas de transformación y un elevado número de pagos entre proveedores.
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