Autor: Miguel Collado Di Franco
Desde hace varios años, muchos economistas y miembros de asociaciones empresariales han expresado la necesidad de que en el país sea revisada la metodología de cálculo de las cuentas nacionales por el efecto que están teniendo sobre la medición de la actividad económica por medio del PIB. Economistas, empresarios, periodistas y miembros de asociaciones empresariales se han expresado por diferentes medios sobre el sesgo optimista que aparentan tener las estadísticas oficiales sobre el crecimiento de la economía.
En vista de las dudas sobre el nivel de crecimiento de la economía, CREES busca generar una herramienta efectiva para la toma de decisiones de los agentes económicos en la República Dominicana. Esto se hace a partir de una variable real de fácil acceso al público en general.
Una buena medida proxy de la actividad económica debe partir de estadísticas de variables reales disponibles con periodicidad menor a un año para poder monitorear el indicador; el objetivo fue buscar una variable que se publique trimestralmente y que pueda incorporar la mayor parte de la actividad económica, incluyendo al sector informal de la economía. Para llegar a una medida aceptable, se realizó una revisión de la literatura existente y se probaron varias variables.
Una revisión de la literatura internacional muestra que la mayoría de las medidas alternativas que son discutidas se tratan de aquellas propuestas para complementar el PIB con variables que algunos consideran necesarias para capturar elementos de bienestar o de stock de recursos naturales que este no puede reflejar. Este es el caso de índices que intentan medir la felicidad, la sostenibilidad, o aquellos como el Índice de Desarrollo Humano, calculado por Naciones Unidas, que tratan de tener una idea del desarrollo por medio de diferentes variables[1]. Aparentemente, no existe mucha necesidad en otras economías de tener medidas alternativas, ya que la mayoría se encuentran usando el Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) de Naciones Unidas. Y aún en las economías que operaban bajo planificación centralizada, el principal punto de interés para los expertos en cuentas nacionales aparenta ser la homogenización de las mediciones de la economía entre el SCN y el sistema de contabilidad anterior (Material Product System).
En algunos países son empleados índices compuestos de variables que están disponibles mensualmente, con la finalidad de tener un estimado del PIB entre trimestre y trimestre. La publicación trimestral del PIB se hace con un rezago de unos tres meses por el tiempo que se levanta la información, es revisada y dada al público. Estos indicadores van dando una idea de cómo puede estarse comportando la actividad agregada de la economía en cuestión. Uno de esos índices, a modo de ejemplo, es el National Activity Index calculado por la Reserva Federal de Chicago, que es un promedio ponderado de 85 indicadores mensuales.
En República Dominicana, tratar de construir un indicador alternativo de diferentes variables se hace prácticamente imposible ante la inexistencia de información para hacerlo. De igual forma, tratar de construir una medida alterna partiendo de la información de actividad económica que publica el Banco Central sería una tautología.
En vista de la falta de información y de una alternativa idónea para estimar la actividad económica, se decidió explorar con variables reales que, por su naturaleza, guardan una relación estrecha con el dinamismo de la economía.
Las variables exploradas en este ejercicio fueron las siguientes:
- Volumen total de carga marítima (embarcadas más desembarcadas)
- Energía generada (en GWh)
- Demanda de energía abastecida (en MW)
- Consumo de combustible (en volumen)
El monto del ITBIS cobrado por la DGII fue considerado como otra alternativa, pero esta es una variable nominal, que en el tiempo ha estado influenciada por tres factores: incrementos en la tasa de recaudación, incremento en la base imponible y aumentos en la eficiencia en las recaudaciones. Estos factores, primordialmente, nos hicieron abandonar el ITBIS como medida alternativa de la actividad económica, además de que la misma está afectada por exenciones y evasión. Por esto, se decidieron probar las anteriores cuatro variables listadas.
De todas las variables probadas, el volumen total de carga marítima y el consumo de combustible fueron las variables con mayor cantidad de observaciones para poder realizar comparaciones. La disponibilidad de ambas abarca el período 1994-2010. Siendo República Dominicana una economía pequeña y abierta con un considerable consumo de bienes importados, se esperaría una relación fuerte entre los datos del volumen de carga embarcada y desembarcada con la actividad económica. Sin embargo, cuando se relacionó el crecimiento del volumen de carga marítima con la tasa de crecimiento del PIB real, no encontramos una relación muy fuerte entre las variables. Amén de inconsistencias que pudieran existir en los datos empleados, resulta extraño el hallazgo.
Para este análisis, se emplearon tanto la demanda de energía abastecida como la energía generada, ambas variables fueron favorecidas sobre la energía facturada dado que el índice de cobros de la electricidad servida por el sistema energético nacional ha mantenido niveles históricamente bajos. Esto último en adición a las pérdidas de generación que pueden proporcionar una cantidad todavía más reducida en el caso de que se fuera a comparar con la energía producida.
Estas dos variables del sector eléctrico tienen una disponibilidad limitada; las estadísticas publicadas en el portal de la Superintendencia de Electricidad sólo abarcan el período 2000-2008, y en el sitio de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), sólo está disponible un año completo adicional, 2009. Esa es, de entrada, una limitante dado que el interés es poder contar con datos suficientes para determinar si existe una relación entre el PIB y la variable en un período de tiempo suficientemente largo.
La siguiente variable investigada fue el volumen total de combustibles importados medido en barriles (petróleo crudo, gasolina, gasoil, GLP, gas natural, fuel oil, avtur y otros), publicado por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Esta variable, al igual que las anteriores, supone una relación estrecha entre la actividad económica en sentido general. La incidencia del petróleo y sus derivados sobre la actividad económica diaria no puede ser subestimada. De acuerdo a datos publicados por el Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (OC-SENI) sobre la generación de energía en el país, en 2010 casi tres cuartas partes (73.2%) del total de la generación eléctrica se realizaba con estos combustibles. En consecuencia, el volumen total de petróleo y sus derivados incluye de manera subyacente la producción eléctrica del país. A esto se le agrega el total del parque vehicular tanto liviano como pesado que es movido con combustibles fósiles y el resultado es una variable que permea toda la actividad económica.
En el gráfico que aparece a continuación, se puede apreciar la relación que muestran la tasa de crecimiento del PIB y la tasa de crecimiento del volumen de combustibles importados durante el periodo 1995-2010. Como se aprecia, la correlación entre ambas variables es más estrecha en el periodo anterior al desplome de más de 10% que sufrió la importación de combustibles en 2004. A partir de esa fecha, la relación se debilita, haciéndose más acentuada la disminución en 2008 y 2009. Es en estos años en los que inicia y se acentúa la recesión mundial que empezó en 2007, y en los mismos las importaciones de combustible caen con relación a los años anteriores.
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Los siguientes dos gráficos son reveladores en el sentido de que a diferencia de describirnos el comportamiento de la tasa de crecimiento año a año, lo que nos muestran es la tendencia que han mantenido ambas variables entre 1994 y 2010. La primera gráfica está construida sobre una base anual y la segunda, trimestral. En ambas se aprecia la estrecha relación que existía entre 1994 y 2001 y cómo la misma se fue alterando con el tiempo a partir del 2002. Como se hace obvio en la gráfica, la ruptura de la relación histórica de las variables se inicia a finales de 2001 y se acentúa a partir del 2004-2005. Según las cifras en las que se basan los gráficos, la actividad económica ha crecido a un ritmo mayor que lo que lo ha hecho el consumo interno de combustibles: 7.45% vs 3.46%, entre 2004 y 2010. Sin embargo, no se evidencian en la economía razones para pensar que somos menos dependientes de los combustibles fósiles o que República Dominicana ha exhibido un incremento global de la productividad de su economía. Es decir, en los últimos diez años no se ha producido un cambio en la economía que pueda llevar a pensar que los dominicanos podemos haber aumentado en dos tercios la cantidad de bienes y servicios que producimos empleando una cantidad de combustibles similar a la de 2002.
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En el pasado reciente, a partir de la recesión que inició en 2007, las importaciones cayeron con relación a los periodos previos. En el trimestre oct.-dic. de 2008, se importaron 10,601 millones de barriles, un nivel casi tan bajo como al de igual trimestre de 2004 cuando las importaciones ascendieron a 10,255 millones de barriles. Esto contrasta con oct.-dic de 2007 en que fueron 12,258 millones. Si tomamos los años 2008 y 2009, la caída acumulada fue de un 3.33%. Este comportamiento es el que uno pudiera suponer a priori, y guarda relación con las otras variables investigadas. Particularmente en 2009, la energía generada por el sistema nacional cayó en un 1%, el volumen de carga marítima se redujo en un 11% y, en consecuencia, también lo hizo el número de buques que arribaron a puertos dominicanos, en un 4%.
En adición a lo anterior, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Opinión Empresarial al Sector Manufacturero de abril-junio de 2011 del BCRD, el saldo de opinión sobre el nivel de producción fue negativo entre -10% y -30% en el intervalo comprendido entre abril de 2008 y diciembre de 2009. Es decir, que durante siete trimestres consecutivos, los industriales del país estuvieron respondiendo que su nivel de producción había sido inferior al del periodo anterior[2]. Como el sector manufacturero representaba un quinto del total de la producción nacional, esa incidencia en el 20% de la actividad de la economía no es nada despreciable por su impacto en la tasa de crecimiento del PIB.
Conclusiones:
Del análisis realizado, es posible concluir que el PIB real y el volumen importado de combustibles guardan una relación muy estrecha. Sin embargo, esta relación se debilita a partir de 2002, acentuándose desde el 2005. De lo cual se desprende la pregunta: ¿Somos los dominicanos más eficientes en el aprovechamiento de los combustibles en los procesos productivos ahora comparado con el pasado? No existen indicios para asumir un aumento tan elevado en la productividad de la economía dominicana. Suponemos que los niveles actuales y recientes de importaciones de combustibles mantienen una tendencia similar a la que se aprecia en los datos de 1994 a 2001, reflejando el nivel de actividad agregada de la economía.
En agosto de 2011, el BCRD anunció que está cambiando el Sistema de Cuentas Nacionales para adoptar el SCN2008, para lo cual ha seleccionado el año 2007 como base y se encuentra trabajando en esa dirección. Esperamos que como resultado de este proceso y la transparentización del mismo, se modifiquen y actualicen las metodologías empleadas para el cálculo del PIB en la República Dominicana. En la misma línea de pensamiento, es prudente plantearse si cabría la posibilidad de contar con un organismo especializado en la medición de la estadísticas económicas del país, que libere al Banco Central de estas funciones y le permita enfocarse en el cumplimiento de su mandato de mantener la estabilidad de precios.
Con esta investigación hallamos un indicador alternativo de la actividad económica agregada que puede servir a los agentes económicos para la toma de decisiones. En este sentido, la importación de combustibles medida en volumen por barriles representa una variable real que se publica con una periodicidad trimestral y está disponible para el público en general.
[1] Para una discusión de diferentes métodos ver: Afsa, Cédric. et al. “Survey of Existing Approaches to Measuring Socio-Economic Progress.” Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress.
[2] Ver página 8 de la publicación de la encuesta. Disponible en http://www.bancentral.gov.do/publicaciones_economicas2.asp?docu=encemp-Encuesta%20de%20Opini%F3n%20Empresarial%20al%20Sector%20Manufacturero&fecha=2011. Consultado el 8 de marzo de 2012.
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