Autores: Ernesto Selman y Gabriela Fernández Leroux
A propósito del reciente debate en torno a la posible aprobación de una ley de salarios en el país, y la reacción que tuvieron los congresistas al respecto, nos parece importante analizar ¿cuánto gasta el Estado dominicano en cada legislador del Congreso Nacional? Para este 2012, el Presupuesto General dominicano proyecta un gasto de RD$5,442.74 millones de pesos en el Congreso Nacional. Otra pregunta relevante es ¿cómo nos encontramos con respecto a América Latina? Estas interrogantes surgen a partir de un estudio similar realizado en México por Amparo Casar.[1] Este análisis se hace particularmente importante en el marco de la crítica situación de las finanzas públicas, con un déficit fiscal estimado en más de RD$128 mil millones de pesos para este 2012. Además, es importante por el consenso generalizado de los agentes privados y la opinión pública sobre la urgente necesidad de un recorte del gasto público y una mejora en la calidad de los servicios que brinda el Estado.
Para entender mejor la magnitud de los recursos que se destinan al Honorable Congreso Nacional, es pertinente iniciar con una vista panorámica del mismo. En el 2011, el gasto total del gobierno ascendió a RD$340 mil millones. De estos, el Senado y la Cámara de Diputados absorbieron RD$5,100 millones. Si bien el crecimiento de ambas variables se ha desacelarado en los últimos años, las cifras anteriores son excesivamente altas; entre 2004 y 2011, el gasto legislativo creció un 240%, mientras que el gasto público en general aumentó en 151%, en términos nominales.
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Por otro lado, el aumento en el gasto del Congreso Nacional ha sido más que proporcional al incremento del número de legisladores[2], provocando que cada representante sea cada vez más costoso para el ciudadano dominicano. A pesar de que en 2010 y 2011 el gasto por legislador disminuyó ligeramente, el incremento observado durante el período 2004-2011 nuevamente supera el registrado en el gasto público total.
En 2004, cada legislador costó al Estado dominicano RD$8.2 millones de pesos, equivalentes a casi US$204,000 en ese año. En 2011, dicha cifra alcanzó los RD$23.8 millones—equivalentes a casi US$625,200— para un aumento de más de 206% en dólares estadunidenses corrientes. Al comparar este monto con otros países de América Latina, se hace evidente lo costoso del sistema legislativo dominicano. Como se puede apreciar en el Gráfico No. 1, a excepción de Costa Rica, los cuatro países que nos superan en cuanto al gasto por legislador son economías significativamente mayores que la economía dominicana, tanto en términos de producción como de población[3]. Si tomamos el ejemplo de Bolivia, con una condición bastante similar a nuestro país en cuanto a dichas variables (así como el más parecido en términos de estructura y composición del Poder Legislativo), vemos que la República Dominicana gasta cuatro veces más que el monto de las erogaciones hechas en cada legislador boliviano.
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A propósito de estos resultados, cabe destacar que República Dominicana, con 222 asambleístas, es actualmente el tercer país con mayor cantidad de miembros de su cuerpo legislativo de América Central y el Caribe. Se coloca sólo detrás de México (628 representantes, con una población de 11.3 veces mayor que la dominicana) y Cuba (586 diputados, con una población 12% mayor que la dominicana).[4]
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Considerando el recurrente debate sobre la creación de nuevas demarcaciones territoriales, y las designaciones de nuevos escaños para representantes en organismos internacionales y en el extranjero, es de esperarse que el número siga creciendo. Siendo el promedio para América Central de 85 legisladores[5] por cuerpo legislativo, es clara la gran cantidad de legisladores en el Congreso Nacional de la República Dominicana. Si la composición de dicho cuerpo legislativo se correspondiera con la media centroamericana en cuanto a cantidad de legisladores y el gasto por legislador hubiese sido igual que en el 2011, el gasto total del Congreso Nacional hubiese sido RD$2,023.0 millones en lugar de RD$5,116.8 millones.
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El panorama se revela aún más crítico cuando se examina el gasto en representantes con relación a la población del país. Esta comparación coloca al país a la cabeza de la lista, siendo el lugar donde el Poder Legislativo cuesta más a cada ciudadano. En Nicaragua, que cuenta con los legisladores menos costosos, cada habitante pagó US$3.2 por asambleísta en el 2011. Para ese mismo año, cada ciudadano dominicano pagó US$13.4 por cada uno de los 215 legisladores electos que existían en ese momento. Brasil, obviado para mayor facilidad de comparación, tiene los legisladores más costosos, con un ratio de Gasto Legislativo/Habitante de US$23.4 dólares en 2011. La Gráfica No.2 muestra la situación de la República Dominicana en comparación con otros países de la región.
Para finalizar nuestro análisis, volvemos al tema de los salarios. Un último indicador sobre el gasto público en el Congreso es la relación entre cuánto gana un legislador con respecto al ingreso per cápita del país. Promediando los salarios nominales de los senadores y diputados dominicanos, vemos que el salario anual promedio de un legislador representa 10.7 veces el PIB per cápita. Como se aprecia en el Gráfico No.3, somos el cuarto país con mayor costo en relación al ingreso por habitante de la muestra; con una brecha comparable con la de países como México y Brasil, economías notablemente más desarrolladas y de mucho mayor tamaño que la República Dominicana.
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El cálculo no toma en cuenta los beneficios adicionales que reciben los congresistas dominicanos, como gastos de representación, dietas, viáticos, seguros, entre otros. El análisis tampoco incorpora recursos que disponen los legisladores para hacer “política social” en sus respectivas demarcaciones. Sin embargo, si se hace este cálculo solamente para el caso de los diputados, incorporando los beneficios de gastos de representación y dietas, entonces cada diputado gana, en promedio, 14.5 veces el ingreso por habitante promedio en la República Dominicana[6].
Conclusiones
El Congreso Nacional dominicano es uno de los más grandes y costosos de América Central y el Caribe. Dependiendo del indicador que se utilice, el Poder Legislativo de la República Dominicana es casi tan costoso, y en algunos casos aún más costoso, que su homólogo en las grandes economías latinoamericanas, como son Argentina, México, Brasil, y Chile. En 2011, cada legislador costó al ciudadano dominicano US$13.4 dólares y ganó 10.7 veces más ingresos que el habitante promedio.
Aparte de la notable cantidad de recursos que se destinan a los legisladores, que tiende a aumentar cada año, su labor no es bien valorada por la población, en general. Según los resultados del Latinobarómetro 2010, la confianza en el congreso dominicano se encuentra en un 32%, ligeramente por debajo del promedio regional (34%). Otro punto importante es la poca eficiencia que se percibe del Estado y la baja calidad de los servicios que obtienen los ciudadanos. El citado estudio coloca a República Dominicana como el país con la más pobre opinión en cuanto a eficiencia de los funcionarios públicos, eficiencia de los trámites del Estado y de transparencia del Estado. Esto es un reflejo de uno de los grandes problemas del país: la discrecionalidad en el gasto y el clientelismo presentes en todos los niveles gubernamentales y poderes públicos, ampliamente debatido en la opinión pública e inclusive por los propios legisladores.[7]
Luego de analizar el nivel del gasto del Congreso Nacional, en otra entrega analizaremos el uso que, de manos de los legisladores, se le da a esos recursos públicos.
Referencias
Alcántara, R. (2010, Septiembre 1). Senadores gastan el barrilito sin controles. Periódico Hoy.
Casar Pérez, M. A. (2011). ¿Cómo y cuánto gasta la Cámara de Diputados? Cuaderno de debate Núm. 8.
Corporación Latinobarómetro. Informe Latinobarómetro 2011. Santiago de Chile, Chile. 2011.
International Monetary Fund. (2012, Abril). World Economic Outlook Database. Retrieved Agosto 2012, from International Monetary Fund: www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2012/01/weodata/index.aspx
Inter-Parliamentary Union. (2012). PARLINE Database on National Parliaments. Retrieved Agosto 2012, from Inter-Parliamentary Union Website: www.ipu.org/parline-e/parlinesearch.asp
Liriano, J. (2012, Agosto 8). Cámara Diputados regulariza fondos para "clientelismo". El Caribe.
Liriano, J. (2012, 3 23). RD es el país con más legisladores de la región. El Caribe .
Observatorio de Instituciones Representativas. (n.d.).
LEGISLATINA. Retrieved Agosto 2012, from LEGISLATINA: Observatorio del Poder Legislativo en América Latina: www.americo.usal.es/oir/legislatina
Páginas oficiales de los Congresos o Asambleas Nacionales
Páginas oficiales de los Ministerios de Hacienda
Parlamento Latinoamericano. (n.d.). Parlamento Latinoamericano. Retrieved Agosto 2012, from Parlatino: http://www.parlatino.org
[2] En 2004 eran 150 diputados; para las elecciones de 2006 aumentó a 178; en 2010 se aumentó a 183 escaños; y, en 2012, se eligieron 7 representantes de los dominicanos en el extranjero, para un total de 190. El número de senadores (32) se ha mantenido constante durante el período de estudio.
[3] Brasil tiene los legisladores más costosos de la región, con un gasto congresual de US$7.6 de dólares por cada representante.
[4] Según la Unión Inter-Parlamentaria.
[5] Liriano, J. (2012, 3 23). RD es el país con más legisladores de la región. El Caribe .
[6] El salario bruto de un diputado es de RD$175,474, a lo que se le suman RD$ 35,000 por gastos de representación y RD$45,000 por concepto de dieta. Para comparación: según Casar (2011), el salario de un legislador mexicano, incluyendo beneficios extras, representa 22 veces el PIB per cápita de ese país.
[7] Liriano, J. (2012, Agosto 8). Cámara Diputados regulariza fondos para "clientelismo". El Caribe; y Alcántara, R. (2010, Septiembre 1). Senadores gastan el barrilito sin controles. Periódico Hoy.
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