CREES

Autor: Alfredo Wiese Imbert

 

Basilea III y sus Consecuencias Inintencionadas

Recientemente la puesta en efecto de Basilea III fue pospuesta hasta el 2019, permitiéndole no solo a los bancos, sino también a los países emergentes con marcos regulatorios distintos, más tiempo para ajustarse a los requerimientos. Entendemos que, más importante que establecer fechas límites, es estudiar los incentivos que crea este nuevo marco regulatorio y las consecuencias que finalmente tienen en la vida de cada uno de nosotros.

El primer efecto que entendemos tendrá Basilea III es uno sustitutivo en la demanda de los activos. Cuando por regulación se categorizan los activos como más o menos líquidos, naturalmente se crea un incentivo para que los bancos mantengan en sus balances aquellos dictados como más líquidos. Esto no necesariamente lo hacen para cubrirse de cualquier crisis de liquidez, más bien utilizan un arbitraje regulatorio para minimizar los requerimientos de capital y utilizar una mayor cantidad de fondos para tratar de generar beneficios. Esto conllevara a un incremento considerable en los precios de activos considerados de Nivel 1 y a una caída en el rendimiento de los mismos. 

Como la cantidad de instrumentos financieros considerados de alta calidad es reducida, la tendencia es que haya una mayor concentración de inversión en ellos. Los bancos tendrían en sus balances los mismos activos, expuestos a exactamente los mismos riesgos en todo momento. En un mercado con un sistema interbancario sólido, el riesgo que puede suponer los problemas de un solo banco es mínimo. Las condiciones que se crean por causa de esta regulación puede dar lugar a un propagación de riesgos sistemática muchísimo más rápida y peligrosa.

De igual manera, debido a la categorización de los activos, los bancos demandarían más cédulas hipotecarias y menos bonos sin garantías. Estos últimos forman parte importante del sistema interbancario, en el cual disminuiría el volumen de fondos prestables, limitando las opciones de financiamiento y creando un efecto contrario al deseado ya que se restringe la liquidez del sistema. Se crea incentivo claro para los bancos de participar en las operaciones de mercado abierto de los bancos centrales y disminuir el uso de los préstamos interbancarios.

También habrá un incentivo importante de comprar deuda pública, a costa de prestamos al sector privado. Entendemos que esta consecuencia es preocupante, ya que alimenta el deseo insaciable de muchos gobiernos de tratar de tener cada vez mayor influencia sobre la actividad económica. Esto crea un incentivo claro para que los gobiernos incurran en más gastos, ya que siempre tendrán al sistema bancario como fuente de financiamiento. Para las empresas privadas que utilizan la emisión de bonos corporativos como fuente de financiamiento, hay dos efectos preocupantes. Primero, su capacidad de colocación disminuiría considerablemente por la canalización de fondos a instrumentos categorizados como menos riesgosos y de mayor liquidez. Segundo, su costo de financiación se incrementaría ya que tendría que ofrecer rendimientos mucho más atractivos para poder compensar el “riesgo” y/o el mayor nivel de capital requerido para que formen parte de balance de los bancos. En adicionan a esto, como los bancos tendrán menos incentivos de financiar al sector privado, y este último necesita de financiación para poder desarrollarse, se dan las condiciones para que se pueda crear un mercado paralelo de fondos prestables en donde los supuestos riesgos que se querían evitar pueden permanecer en la economía real, pero dejando a los reguladores sin la capacidad de supervisar y controlar que tanto persiguen.

La realidad es que todos los que jugamos un papel en la economía continuamente ajustamos nuestros accionar a los cambios en las reglas de juego. En este caso,  las familias así como las pequeñas y medianas empresas, que son los que más dependen de los préstamos bancarios, también verán su costo de financiación incrementar considerablemente. El credit crunch provocaría no solo cambios en los patrones de consumo y de ahorro, sino que también limitaría el desarrollo de nuevos proyectos afectando la actividad económica. La economía no es estática, más bien es una serie de sucesos continuos que no se detienen, conformada por un sin fin de planes individuales y empresariales. Si las medidas no son estudiadas tomando en consideración sus efectos en el tiempo, es muy probable que los incentivos que se puedan crear sean contraproducentes a lo que se quiere.

Por último, la manera en que las nuevas regulaciones categorizan el financiamiento a menos de 30 días en el mercado interbancario, hace que la demanda de activos de corto plazo caiga a favor de activos a mayor plazo. Esto provoca cambios en la curva de rendimientos que no son establecidos por un mercado libre, sino más bien manipulados por dictámenes regulatorios y, encima de esto, agravados por la intervención de los estados y las autoridades monetarias. El tipo de interés, al igual que cualquier otro precio, debe ser determinado libremente en el mercado. Son las preferencias temporales y necesidades de los agentes que determinan el tipo de interés, y por ende la curva de rendimientos. Intervenir y tratar de alterar la curva de rendimientos por parte de bancos centrales ha resultado ser, una y otra vez, inefectivo en el mediano y largo plazos. La causa principal de ciclos económicos caracterizados por fases de auge artificialmente creadas seguidas de fases desastrosas de liquidación, contracción económica y reasignación de recursos escasos en la economía. Con una curva de rendimientos distorsionada y poco estable debido a la manipulación del dinero y el crédito por bancos centrales implica que la capacidad de cubrir cualquier necesidad de liquidez es menor, un efecto contrario al deseado.

 

Conclusión

Cuando las autoridades u organismos políticos o empresariales regulan un área de la economía, usualmente lo hacen con la finalidad de evitar posibles crisis y “defender” a los ahorrantes, consumidores, o cualquiera que sea el caso. El problema está en que muchas veces solo evaluamos las consecuencias mas inmediatas de nuestras acciones y obviamos las verdaderas repercusiones que pudieran tener en el largo plazo. Como bien lo expuso el economista crítico literario y periodista Henry Hazlitt a mediadios del siglo XX: “En la esfera económica, un acto, una costumbre, una institución, una ley no engendra un solo efecto, sino una serie de ellos. De estos efectos, el primero es sólo el más inmediato; se manifiesta simultáneamente con la causa, se ve. Los otros aparecen sucesivamente, no se ven; bastante es si los prevemos. Toda la diferencia entre un mal y un buen economista es ésta: uno se limita al efecto visible; el otro tiene en cuenta el efecto que se ve y los que hay que prever.”

Como hemos visto, los cambios en el marco regulatorio de sistemas bancarios no son la excepción a esta trampa cortoplacista.  Muchas veces, los males que se intentan limitar con las regulaciones son consecuencia de las mismas. Las regulaciones de los sistemas bancarios han incentivado concentración de inversiones, canalización fuerte de fondos hacia rubros específicos y el boom de las titulaciones, entre otros, agudizando aun mas los problemas que intentaban solucionar o provocando nuevos.  Aún más penoso, es que han limitado la capacidad de financiamiento de los agentes económicos, favoreciendo la deuda pública  y de bancos centrales. Esto da a lugar a intervenciones estatales en el aspecto monetario que distorsionan las señales de mercado, alteran incentivos, impiden los ajustes necesarios en una economía de mercado y, especialmente, limitan la capacidad empresarial de los agentes económicos privados, que son el motor de la economía.

 

Bibliografía

“Economía en una Lección”, Henry Hazlitt

“Engineering the Financial Crisis: Systematic Risk and Failure of Regulation” Capítulos 2 y 3. Jeffrey Friedman y Wladimir Kraus

“Taxonomía de Riesgos Financieros” Sesion 4, Analisis y Gestion de Riesgos Financieros, OMMA, Massimiliano Neri

“The Unintended Consequences of the Basel III Liquidity Risk Regulation”, Massimiliano Neri

“Basel Comitee on Banking Supervision” Wikipedia, http://en.wikipedia.org/wiki/Basel_Committee_on_Banking_Supervision

“Basel III” Wikipedia. http://en.wikipedia.org/wiki/Basel_III

“Regulación Bancaria” Sesión 6, Análisis y Gestión de Riesgos Financieros, OMMA. Massimiliano Neri

“Frederic Bastiat” Frases y Pensamientos http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/frederic-bastiat_4.html

 

 

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