Autor: Rafael Fornet
Los salarios mínimos son legislaciones que se establecen con la intención de imponer cuales son las compensaciones mínimas que un trabajador debe percibir por realizar alguna labor. Dependiendo del país, estas legislaciones hacen distinciones entre las remuneraciones según el tipo de trabajo que se realiza. En el caso de República Dominicana, existen 14 resoluciones de salarios mínimos vigentes actualmente.
Estas legislaciones son revisadas con una periodicidad establecida para ajustar los montos fijados. En la República Dominicana estas resoluciones son sometidas a revisión cada dos años por parte del Comité Nacional de Salarios, que es el organismo encargado de los ajustes a los salarios mínimos en el país.
La República Dominicana tiene la tasa de desempleo más alta de América Latina, actualmente en 14.7%, siendo la existencia de legislaciones de salario mínimo y otros costos laborales no salariales, una de las principales barreras para la creación de más puestos de trabajo[1], debido a que a las empresas se les dificulta hacer frente a costos que no están acorde a sus niveles de producción e ingresos. Esto explica que en un periodo de 12 años, el sector privado solo haya contribuido un 17% del total de empleos formales creados, con 48,000[2] nuevos puestos.
El actual gobierno dominicano se ha propuesto la creación de 400,000 nuevos puestos de trabajo a través de mayor facilidad al crédito a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), pero este incentivo, en caso de tener éxito, no sería suficiente. La economía dominicana requiere una serie de reformas estructurales que permitan el crecimiento de todos los sectores de la economía. Entre estas, es necesaria una reforma estructural del mercado laboral, a través de modificaciones al Código Laboral, que hagan mucho menos costosa y más fácil la contratación de mano de obra. Esta reforma contribuirá a mejorar el nivel de vida de miles de dominicanos, quienes no pueden acceder al sector formal debido a la imposición de salarios mínimos, dado que su productividad no compensa la remuneración que legislaciones de índole político establecen.
Gráfica No.1
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Como consecuencia de un aumento en los costos no relacionado con incrementos en la producción, es decir, salarios mínimos que no se corresponden con incrementos en la productividad, se puede producir la salida del mercado de PyMEs, lo cual deja en el desempleo a miles de trabajadores, quienes efectivamente verán reducirse sus ingresos. Esto representa una disminución en el nivel de vida de estos trabajadores y un aumento en la población económicamente activa que no realiza ninguna actividad, aumentando el desempleo.
El establecimiento de remuneraciones mínimas es un desincentivo a incrementar los niveles de productividad por dos razones, la primera se debe a que el salario estará atado a legislaciones políticas y no a las proyecciones empresariales sobre la producción de bienes y servicios. La otra razón por la cual la productividad disminuye es por el aumento en los costos laborales, que genera un crecimiento del mercado informal, puesto que muchas empresas prefieren salir de la formalidad para así evitar estos incrementos en los costos que se producen cuando hay aumentos en los salarios que no se corresponden a un aumento en la producción de bienes y servicios. Las empresas informales tienen menores posibilidades de acceso a crédito y a capital accionario para complementar los recursos humanos y, por tanto, el nivel de producción es inferior al del sector formal.
Debe destacarse que la imposición de salarios mínimos, a la par de que significan la salida del mercado de empresas y un incremento en el número de personas desempleadas y en labores informales, representa un aumento en el precio de los bienes y servicios para la población, ya que los costos han aumentado sin incrementos en el nivel de producción. Este aumento de precios afecta a todos los consumidores de la economía y por ende disminuye el nivel de vida no sólo de aquellos que quedaron desempleados, sino de todos los ciudadanos.
Caso Europeo
En este período de crisis por el que atraviesa la Unión Europea, observar el mercado laboral de los países que la componen es pertinente, ya que uno de los principales problemas que acarrean las crisis es el aumento en el desempleo, cuya magnitud dependerá en cierto grado de la flexibilidad que se presente en el mercado laboral.
Gráfica No. 2
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La experiencia europea en cuanto al establecimiento de salarios mínimos y las consecuencias de esto sobre la tasa de desempleo, ingresos y productividad, debe ser analizada para ver el impacto que reformas estructurales del mercado laboral tendrían sobre el crecimiento económico y sostenibilidad en el largo plazo. Para esto haremos la comparación entre aquellos países que tienen legislaciones de este tipo y aquellos que no cuentan con estas regulaciones.
Un análisis de los países de Europa refleja mayores niveles de productividad en aquellos países que no cuentan con legislaciones sobre el salario mínimo, y el salario promedio también resulta ser mayor, hallazgo que es consistente con el supuesto de que los salarios dependen directamente de la productividad[3]. Por ende, el establecimiento de salarios mínimos en Europa no ha sido la solución para disminuir la tasa de desempleo ni mucho menos aumentar los salarios medios; estas legislaciones sólo distorsionan los mecanismos del mercado y dan como resultado una menor creación de riquezas y, en consecuencia, menor nivel de vida del que se tendría sin la imposición de legislaciones sobre salario mínimo.
Los salarios promedios de los trabajadores son muy superiores en países que no cuentan con legislaciones sobre el salario mínimo, como es el caso de Suiza (€33,334), Noruega (€35,360), Austria (€25,349) y Alemania (€26,252), frente a países que sí cuentan con dichas legislaciones, como España (€16,382), Grecia (€10,110), Portugal (€10,882.88) e Irlanda (€17,816). Esto significa que para aumentar el nivel de vida de los trabajadores de un país, la solución no se puede encontrar fundamentada en decisiones arbitrarias como el establecimiento de legislaciones de salarios mínimos, las cuales resultan en destrucción de riqueza, contrario al efecto que buscaban, sino en la flexibilización del mercado laboral que permita el surgimiento de nuevas empresas, más inversiones, más competencia, que combinados resultan en un aumento de la productividad y por consiguiente un aumento en el nivel de ingresos de los trabajadores.
Gráfica No.3
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Los países sin salario mínimo muestran niveles de productividad muy superiores a aquellos que cuentan con este tipo de legislaciones. Tomando las informaciones de la productividad laboral por persona empleada de la base de datos de Eurostat[4], se establece a la Unión Europea como punto de referencia con 100 puntos y se evalúan los países europeos de forma individual, lo cual arroja a los países sin salarios mínimos con niveles de productividad por encima de los 100 puntos, mientras que la mayoría de los que tienen salarios mínimos quedan con puntuaciones menores a los 100 puntos de referencia. En la Gráfica 4 se muestra la productividad total para 2010 y 2011 de los países que no cuentan con salarios mínimos y aquellos que sí tienen salarios mínimos. En el 2011, por ejemplo, los países sin salarios mínimos eran 12.72% más productivos que el promedio de la Unión Europea. En cambio, los países con salarios mínimos son un 13.3% menos productivos que el promedio de la Unión Europea, y un 26.02% menos productivos que los países que no cuentan con legislaciones de salarios mínimos.
Gráfica No. 4
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En la Grafica 5, se puede apreciar la tasa de desempleo correspondiente al año 2012 de países como Suiza (3.1%), Noruega (3.2%), Austria (4.3%), Alemania (5.5%) e Islandia (6.0%) frente a la de países como España (25%), Grecia (24.3%), Portugal (15.9%) o Irlanda (14.7%). Una de las diferencias entre estos países es que los que cuentan con bajas tasas de desempleo no tienen legislaciones de salario mínimo, mientras que los que tienen altas tasas de desempleo sí cuentan con este tipo de legislaciones. Esto reafirma que una condición para la creación de empleos es la flexibilización del mercado laboral, que junto con otros factores facilitan la contratación de recursos humanos, quienes convendrían su remuneración directamente con el empleador.
Gráfica No. 5
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En España, donde el desempleo general para 2013 se sitúa en 26.8% y el desempleo juvenil alcanza un 56%, el Banco de España ha propuesto la eliminación de las remuneraciones mínimas a los “trabajadores con mayores dificultades para su empleabilidad”[5], a fin de que puedan ser empleados, lo que es un reconocimiento implícito del efecto adverso que tienen los salarios mínimos sobre el nivel de empleo. Esto tiene mayor importancia dada la actual situación en que el tiempo promedio de estar desempleado ha pasado de ser 5 meses en el 2007 a más de 10 meses en el corriente año. De igual forma, cabe resaltar las recomendaciones que ha dado una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI), en su más reciente visita a España, sobre las reformas al mercado laboral y cómo deben reducirse tanto el salario mínimo y los costos por despidos[6].
El aumento en el tiempo en condición de desempleado tiene una cierta correlación con el salario mínimo establecido, ya que una persona pudiera laborar por algo menos del salario mínimo (€753 en España) pero por más dinero que el desembolsado por seguro de desempleo (€ 400 en España), se ve impedida de hacerlo, disminuyendo así su calidad de vida y violentándose los principios de libertad. Esto se puede generalizar a países que no necesariamente cuenten con seguro de desempleo, pero que sí cuentan con transferencias condicionadas, como el caso de Brasil, México, Colombia, República Dominicana, entre otros, donde estas transferencias son muy inferiores a los salarios mínimos establecidos.
La cuestión de que el salario mínimo sea mayor al seguro de desempleo es algo que envía una señal confusa; ya que la “intención” de estas legislaciones es para que los ingresos de las personas sean suficientes para poder cubrir sus necesidades, pero vemos como en muchos países las transferencias sociales al desempleado son muy inferiores a lo que establecen sus leyes que debe ser lo mínimo que ingresen por trabajar para poder cubrir sus necesidades, viendo en el caso de España como la diferencia es de un 47%.
La rigidez del mercado laboral, el cual excluye a las personas que no están en condiciones de ganar una remuneración impuesta por las autoridades de un país, crea pesadas cargas sociales por el incremento de transferencias directas como, por ejemplo, los seguros de desempleo, las transferencias condicionadas, entre otras, que generan grandes gastos para los gobiernos y consecuentes déficits fiscales. A fin de cuentas resulta peor para la población, debido a que se toman medidas que distorsionan aún más los mecanismos de mercado como son el incremento de impuestos, lo que aleja recursos de los consumidores, deprimiendo la demanda de bienes y servicios, que combinados con mayores costos laborales de las empresas, ponen en riesgo a la economía, junto con otros factores, de colapsar.
Conclusión
Mientras mayores sean los costos laborales a los que una empresa deba enfrentarse sin que los mismos impliquen aumentos en la producción de bienes y/o servicios, mayor es la probabilidad de que ésta se vea forzada a despedir empleados, aumentar los precios de los productos y hasta salir del mercado o irse a la informalidad. La imposición de salarios mínimos ocasiona un aumento del desempleo, de la informalidad y una reducción del nivel de vida de la sociedad en conjunto. Por el contrario, la eliminación de estas legislaciones abre la puerta a miles de personas a trabajar en el sector formal percibiendo mayores ingresos que los que de otra forma hubiesen tenido (sea que provengan de asistencia social, de seguro de desempleo o de un salario del sector informal). Por último, el aumento salarial en un mercado laboral sin distorsiones, se dará en la medida que las perspectivas sobre la producción de bienes y servicios aumenten, es decir, que los empleados se tornen más productivos, de forma tal que estos puedan alcanzar niveles salariales mayores a los que las legislaciones salariales establecen.
[1]Ver artículo de CREES: ¿Altos Costos Laborales en la República Dominicana?
[2] Cifra según el CONEP en su presentación ante la AMCHAMDR, “Empleo Formal: Tarea Impostergable”
[3] Ver artículo de CREES: Los Salarios Dependen de la Productividad, No Se Decretan
[4]A pesar de que esta es la forma en la que se ha medido tradicionalmente la productividad, existen críticas esta forma de medición.
[5] Informe Anual del Banco de España.
[6] Consulta del Art. IV de 2013 con España, Declaración final de la misión del FMI
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