CREES

 

Autor: Miguel Collado Di Franco

 

Desde su formación, CREES ha expuesto la necesidad de que en el país se realicen reformas estructurales que contribuyan a reducir los costos de la economía y a incrementar la productividad promedio de la misma. De esta forma se lograría incrementar la producción de bienes y servicios de valor y, en consecuencia, aumentar los ingresos y el bienestar material de los dominicanos. Esta es la forma como los países que han alcanzado el desarrollo económico han podido reducir el desempleo y disminuir la pobreza.

Entre las políticas públicas que consideramos necesarias se encuentra la necesidad de tener un orden jurídico y de seguridad ciudadana que vele por el cumplimiento de las leyes existentes por parte de todos los estamentos de la sociedad; en igual nivel de importancia es necesario realizar reformas que reduzcan costos y eliminen distorsiones en mercados importantes. En este sentido, es necesario reformar el sistema impositivo, el mercado laboral, el de transporte y el energético; así como realizar reformas para mejorar la calidad de los servicios de salud y educación que proporciona el Estado. En este sentido, una modificación al actual sistema educativo es imprescindible si queremos obtener mejores resultados a partir del gasto público en educación.

La realidad es que, a pesar del incremento en el gasto público en educación primaria y secundaria en República Dominicana, su efecto sobre ciertos indicadores de desempeño no ha tenido el impacto deseado. Como se aprecia en el gráfico, a pesar del incremento en el gasto en educación en términos reales creció 63% entre 2006 y 2011, los resultados en indicadores medidos por el PNUD y el Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF) no fueron proporcionales a este incremento. En efecto, el indicador de educación incluido en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD solo creció un 3% con respecto a 2006. El índice que emplea el WEF para medir avances en la educación primaria disminuyó un 15% con relación a 2006. De igual forma, la calificación en matemáticas y ciencias, otro indicador del WEF para el que se tiene información para este periodo de análisis, decreció en 20%.

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El análisis anterior se completa observando lo sucedido con los datos de matriculación, tanto en primaria como en secundaria, según los datos del Banco Mundial. La matriculación primaria y la secundaria crecieron seis y 12 por ciento, respectivamente. Es decir, entre 2006 y 2011 el gasto en educación se incrementó más que la tasa a la que entraron nuevos estudiantes al sistema educativo público, lo que evidencia que el gasto real por estudiante se ha venido incrementando aunque los resultados de índices internacionales indican que la efectividad del mismo no ha mejorado.

Para este año, el gasto destinado a educación primaria y secundaria habrá crecido 278% con relación a 2006, en términos reales. Este crecimiento se debe al incremento en el gasto presupuestado para 2013 que ya es cercano a los RD$100,000 millones. Si el presupuesto del Ministerio de Educación ha sido incrementado constantemente sin resultados que vayan en proporción al aumento en el mismo, es evidente que más gasto no es la solución y que se necesita una reforma sustancial en el modelo del sector.

En 2011 fue publicado un documento realizado por académicos del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard y que fue solicitado como consultoría por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD). El documento, titulado “Construyendo un mejor futuro para la República Dominicana: Herramientas para el desarrollo” y que se conoce como “Informe Harvard”, contiene una sección dedicada al análisis del sistema educativo dominicano. Entre los resultados que presentan los autores del documento es importante señalar que estos concluyen que con solo incrementar el gasto público en educación no se alcanzarían los efectos positivos deseados sobre el desempeño de los estudiantes. Esta conclusión es consistente con la realidad dominicana que presentamos previamente, así como con la evidencia internacional a la que hacen referencia los autores del informe.

Un resultado adicional del informe, que debe ser debidamente ponderado, es la importancia que otorgan los autores a la hipótesis de la baja calidad de la capacidad académica y pedagógica de los profesores del país. La calidad del material enseñado por los profesores es deficiente a partir del poco dominio de la materia impartida, tal como lo evidencian estudios citados en el informe. De igual manera, otro punto importante a destacar sobre el diagnóstico realizado esta relacionado con la baja autonomía de las escuelas debido al alto grado de centralización del sistema educativo dominicano.

El grado de autonomía de un centro educativo está relacionado con la capacidad de sus directores y profesores de poder adaptar la enseñanza a las necesidades particulares de los alumnos.  Así mismo, la autonomía se relaciona con la facultad que debieran tener los directores de poder contratar, promover, incentivar y despedir al personal docente y administrativo de acuerdo al rendimiento que demuestren en el desempeño de sus funciones en las distintas escuelas. Este tipo de autonomía permite vincular, de forma directa, la remuneración del personal docente al desempeño de los estudiantes, así como a cualquier incentivo extra que puedan recibir como premio por los resultados exhibidos por los alumnos.

En diferentes países han sido adoptados, con éxito, métodos que vinculan la gestión técnico-administrativa con el desempeño de los estudiantes. Con esto se busca que el gasto público tenga un mayor rendimiento mediante el vínculo entre lo que se invierte en cada plantel con los resultados de los estudiantes de esa escuela particular. En este sentido, existen experiencias con esquemas diversos que van desde la concesión de escuelas a entidades sin fines de lucro, como se ha hecho en Colombia; o el otorgamiento de los recursos de acuerdo al número de estudiantes de cada plantel (independientemente de si la gestión del mismo es pública o de otra índole), como se hace en Nueva Zelanda; o la administración de escuelas por medio de patronatos en los que participan diferentes miembros de la sociedad civil, como existen en diferentes países. Estas alternativas, y otras más, introducen elementos de eficiencia y tienden a acercar el sistema educativo público a la sociedad civil. Este acercamiento puede ser directo, por medio de la participación en las decisiones administrativas y académicas de la escuela; o indirecto, permitiendo que los padres puedan elegir enviar a sus hijos a diferentes escuelas o colegios de acuerdo a la calidad que perciban en los mismos.

Las formas de organización y administración mencionadas en el párrafo anterior son solo ejemplos de distintas alternativas que debieran explorarse en el país a partir de los diagnósticos existentes del sistema escolar dominicano y de las mejores prácticas de experiencias internacionales. Es muy importante llevar a cabo una vinculación permanente de la sociedad civil con el proceso de toma de decisiones que se realiza en las escuelas, sea de forma directa o indirecta, como expresamos. La importancia de este vínculo se sustenta en que la sociedad civil: 1) está conformada por los padres de los niños y niñas que asisten a las escuelas, quienes, de forma permanente, son los más interesados por una mejor educación para sus hijos; 2) es la que financia el sistema educativo público dominicano a partir de los impuestos que pagan los ciudadanos; y 3) posee extensa experiencia en la administración exitosa de diferente tipo de organizaciones, sean estas con o sin fines de lucro.

El proceso para realizar un Pacto Nacional para la Reforma Educativa, recientemente lanzado por las autoridades, debe ser solo el inicio del involucramiento de la sociedad civil para que esta pueda aportar en la gestión administrativa de la educación de manera permanente. En este sentido, el plazo de 90 días establecido para la firma del pacto luce muy breve. Para realizar reformas sustanciales, que permitan introducir elementos de eficiencia que puedan convertirse en permanentes, es necesario implementar modelos de gestión diferentes y estos ameritan que sean articulados de manera detallada.

Los RD$100,000 millones presupuestados este año para el sistema educativo tienen un costo de oportunidad muy alto en un país en el cual el ingreso promedio de quienes pagan impuestos es bajo. De no introducirse cambios que realmente aumenten el retorno de cada peso invertido en el sistema educativo, podría continuar repitiéndose la historia que nos cuenta la gráfica que acompaña este artículo.

 

 

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