Autor: Ernesto Selman
Socialismo “moderno”
Durante los últimos dieciséis años, el régimen chavista implantó un sistema político que interviene en todos los aspectos de la vida social en Venezuela. El “Socialismo del Siglo XXI” ha adoptado políticas populistas y clientelistas, concentrando el poder político y económico en unos pocos, haciendo uso o amenazando con usar la fuerza. Las libertades política, económica y civiles se han restringido cada vez más, acomodando la constitución, leyes y regulaciones a los intereses del grupo gobernante.
El régimen chavista se encargó de atacar y destruir la economía de mercado, limitando cada vez más la iniciativa emprendedora de los venezolanos. Las violaciones a la propiedad privada y el ataque al sistema de libre empresa ha desincentivado la inversión, la producción y la generación de empleos. El clima de negocios se ha descompuesto por violaciones a los derecho de propiedad, políticas públicas inconsistentes y derroche de recursos en subsidios generalizados, entre otros. La capacidad de producir bienes y servicios se ha reducido, promoviendo mayor desempleo y pobreza.
Petróleo
Las exportaciones de petróleo representaron el 96.6% de las exportaciones total de mercancías en 2013, según el Banco Mundial. Venezuela cuenta con las mayores reservas verificadas de petróleo en el mundo y la venta de petróleo representa la principal fuente de ingresos del Estado venezolano. En efecto, los ingresos petroleros representaron un 65.7% de los ingresos fiscales en 2013; por esa alta dependencia, el Estado venezolano es un Petro-Estado. La empresa de petróleo estatal ha sido la “vaca lechera” del régimen chavista durante años para aplicar las políticas populistas y clientelistas para provecho de unos pocos; con instituciones débiles, la discrecionalidad, los privilegios y la corrupción forman parte de la ecuación.
Déficit fiscales
A pesar de gozar de altos precios del barril de petróleo durante muchos años, Venezuela ha presentado altos déficit fiscales por derroche de recursos en políticas insostenibles en el tiempo. El déficit fiscal promedio entre 2010-2013 fue de 13.4% del PIB con precios del petróleo venezolano rondando los US$80-90. Algunos economistas independientes estiman que el déficit fiscal pudo haber llegado al 20% del PIB en 2014 por la reducción de los precios del petróleo; con ello sale a flote la insostenibilidad de las políticas públicas. Esto revela los problemas financieros que tiene el Estado venezolano, que se ha financiado con dinero sin respaldo del banco central.
Inflación
Desde el 2012 hasta abril de 2014, las reservas internacionales del banco central se redujeron en casi una tercera parte, mientras la emisión de dinero se multiplicó por 3.5 veces. Esto significa se ha emitido dinero inorgánico o sin respaldo. Según estadísticas oficiales, Venezuela tuvo la inflación más alta del mundo en 2014, al situarse en 68.5%; le siguieron Irán (20%) y Bielorrusia (16.9%). Sin embargo, esa cifra puede estar subestimada debido a que se toman los precios fijados por el gobierno en los cálculos del índice de precios al consumidor. Analistas privados venezolanos indican la inflación del 2014 puede rondar el 120% si se toma en cuenta los precios que realmente surgen en el merado paralelo. El régimen chavista ha usado la fijación de precios como parte de su receta populista, generando cada vez mayor escasez de bienes. La hiperinflación (50% o más de inflación mensual) va tomando cuerpo y estimamos que ya existe indicio de ello. En efecto, el Prof. Steve Hanke de la Universidad de Johns Hopkins, estima que la inflación a mayo, 2015 (12 meses) fue de 335% tomando datos del Proyecto de Monedas en Problemas.
Controles cambiarios
Durante los últimos 11 años se han aplicado controles cambiarios en diversas actividades económicas; esos controles han provocado escasez de divisas en el mercado. Los controles cambiarios han provocado mala asignación de los factores de producción hacia sectores, industrias y grupos preferidos del régimen chavista. En Venezuela existe un complicado sistema de tipos de cambio múltiples, con tres tipos de cambio fijados por el régimen y otro del mercado paralelo, donde se transan la mayor parte de las monedas extranjeras. La parte del mercado que controla el Estado, por las divisas que generan las exportaciones de petróleo, se presta a corrupción y clientelismo político. La política cambiaria ha implicado escasez de divisas y limitaciones para invertir y producir, destruyendo empleos y generando pobreza. La depreciación del tipo de cambio paralelo o de mercado fue de 564.3% durante los últimos 14 meses con políticas monetaria y cambiaria irracionales e inconsistentes.
Conclusión
La obsesión de unos pocos de apegarse al poder político bajo el uso o amenaza del uso de la fuerza no es sostenible en el tiempo. Venezuela tiene una sociedad convulsionada por un régimen chavista déspota y autoritario. Garantizar los derechos de las personas a la vida, la libertad y las propiedades individuales generan una colaboración pacífica entre los miembros de una sociedad que se traduce en intercambio voluntario en los distintos ámbitos; esa colaboración e intercambio van creando el tejido social. El régimen chavista se encargó de destruir ese tejido social que se construye con sacrificios en el tiempo y se desmantela en pocos años con políticas populistas y clientelistas, combinadas con discrecionalidad, corrupción e impunidad. Por esa razón, las relaciones sociales en Venezuela son conflictivas y la violencia está cada vez más presente. Para alcanzar una sociedad libre y próspera, Venezuela necesita una democracia liberal bajo un Estado de derecho con instituciones sanas y una fuerte economía de mercado para emprender, invertir, producir y generar empleos productivos.
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