Autor: Ernesto Selman
Los episodios de cesación de pagos o default de Grecia y Puerto Rico sacan a flote políticas públicas que frenan el progreso económico en cualquier sociedad. Culturas políticas clientelistas y populistas llevan al intervencionismo estatal en la economía que deterioran el ambiente de negocios para producir riquezas. Las políticas públicas que se aplicaron desembocaron en crisis de las finanzas públicas y pérdida de confianza de inversionistas. Instituciones débiles como discrecionalidad, privilegios, corrupción e impunidad sirvieron de fundamento para llegar a la coyuntura histórica que viven ambos países.
Lamentablemente, muchos países con economías emergentes siguen esa trayectoria y parece que los hacedores de políticas públicas no internalizan las lecciones del pasado para promover un verdadero progreso económico. Por el contrario, las recetas de políticas públicas en la mayoría de los países siguen un patrón de intervencionismo estatal que marcan un camino equivocado para alcanzar mejor calidad de vida. Mientras se asuman políticas públicas insostenibles con instituciones débiles, los episodios de crisis no cesarán y los ciudadanos seguirán pagando un alto precio por ello.
Gasto y endeudamiento públicos
Incrementos sostenidos del gasto público para aplicar políticas sociales de subsidios y transferencias ha sido un factor común en Grecia y Puerto Rico. No importaba que los incrementos del gasto público implicaban cada vez mayor deuda pública, las clases políticas mantenían políticas fiscales laxas que llevaron a la insostenibilidad de las finanzas públicas. En ambos países, se creó una cultura de la dependencia del Estado para muchos ciudadanos que dejaron de ser productivos. En esos países, alrededor de un 60% de la población dependían directa o indirectamente de alguna transferencia neta del Estado.
Cuando se tuvieron que tomar medidas para evitar la debacle, los griegos y puertorriqueños reaccionaban y protestaban. La clase política nunca tomó las medidas necesarias, manteniendo un falso sentido de la prosperidad en base a endeudamiento público; austeridad por sí sola no funciona. El desenlace inevitable ha sido la crisis que hoy presenciamos, cuando los más perjudicados serán precisamente las personas que supuestamente se buscaba ayudar. Estas son las consecuencias no intencionadas de políticas públicas insostenibles, que sólo se pueden apreciar analizando los efectos de esas políticas en el largo plazo. En las ciencias sociales hay cosas que se ven en primera instancia y otras que no se ven, que sólo surten sus efectos en el tiempo.
Políticas públicas que penalizan emprendimiento
Otro factor común en ambos países es que las políticas públicas penalizaban el emprendimiento y la asunción de riesgos sanos por parte de emprendedores. Burocracias pesadas con toma de decisiones discrecionales que premian a unos y penalizan a otros implicaba que el clima de negocios no era propicio para invertir, emplear y producir. Reglas de juego inconsistentes con la economía de mercado introducen mucha incertidumbre para la planificación futura de los agentes económicos, limitando la actividad económica sana. En adición, reglas cambiantes a discreción de intereses políticos y económicos atrae inversionistas riesgosos que sólo quieren sacar partida de corto plazo. Con ese ambiente de negocios, las exenciones fiscales y subsidios eran la vía para atraer inversiones, lo que demostró insostenible en el tiempo. Obviamente, la generación de riquezas en Grecia y Puerto Rico se vio limitada por falta de inversiones sanas que buscan establecerse con visión de largo plazo.
Políticas públicas que penalizan competitividad
En adición a un ambiente de negocio que penaliza el emprendimiento sano, las políticas públicas en Grecia y Puerto Rico penalizan la capacidad de competir de las empresas. Altos costos internos para hacer negocios que provienen de reglas de juego inconsistentes y cambiantes de una burocracia excesiva se combinaron con elevadas tasas de impuestos y altos costos laborales en ambos países. Salarios mínimos por encima de la productividad de los trabajadores en ambos países han penalizado la competitividad de las empresas y ha limitado el empleo productivo en el sector privado (Puerto Rico asume el salario mínimo federal de EEUU). Tanto los impuestos elevados como altos costos laborales han promovido la economía informal, la evasión y la elusión impositivas en esos países.
Conclusión
Débiles instituciones, elevados gasto y endeudamiento públicos, una cultura de dependencia del Estado y políticas públicas que penalizan el emprendimiento y la capacidad de competir de las empresas crean la combinación perfecta para desembocar en crisis económicas. Austeridad por sí sola serán insuficientes para salir de los problemas económicos que enfrentan Grecia y Puerto Rico. Las experiencias de ambos países deben brindar lecciones a hacedores de políticas públicas en todo el mundo de qué no se debe hacer en el manejo de las economías. La República Dominicana presenta muchas de las características que provocaron las crisis de los países bajo análisis. En consecuencia, un programa serio de fortalecimiento institucional y reformas económicas profundas se hace necesario para evitar males mayores y promover un verdadero progreso económico.
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