CREES

Autor: Jaime Senior Fernández

Fecha: 5 de septiembre, 2016

Extraído de eldinero.com.do 

 

En su discurso pronunciado en ocasión del almuerzo mensual de la Cámara Americana de Comercio, el director General de Impuestos Internos, Magín Díaz, abordó el tema de la potencial reforma fiscal en República Dominicana.

En este sentido, los pronunciamientos de Díaz revisten particular interés para la comunidad empresarial en República Dominicana, ya que sirven para planificar sus inversiones para los años venideros.

En primer término, Díaz hizo énfasis en el hecho de que, a su criterio, la normativa tributaria dominicana establece demasiadas exenciones que benefician a los contribuyentes de manera indebida. Señaló a sectores como las zonas francas y el hotelero como ejemplos de las exenciones que se aplican de manera amplia en el país.

Sin embargo, es importante señalar que las exenciones tributarias que han sido plasmadas en la ley son distorsiones expresamente creadas por el legislador con un fin en mente. Por ejemplo, las zonas francas crean buenos empleos en el país y son el motor de las exportaciones.

Igualmente, la industria hotelera ha sido un sector de alto crecimiento en los últimos años, y constituye una importante parte de nuestra “marca país”.

Asimismo, los beneficios concedidos a los productores de energía renovable son importantes, pues incentivan a una alternativa de energía más limpia y que no afecta la balanza de pagos internacionales del país. En fin, estas exenciones son creadas para lograr objetivos del país, no para beneficiar a sectores particulares.

Por igual, al momento de las preguntas, se le planteó al señor Díaz la posibilidad de ampliar la base imponible y reducir las tasas aplicables. En ese momento, el funcionario no tomó una posición al respecto, ya que entiende que esa decisión es una atribución del legislador. Sin embargo, sí comentó que claramente sería más sencillo, como administrador, gestionar el cobro de un impuesto de amplia aplicación.

Precisamente, la reforma tributaria del 1992, que fue la más exitosa en la historia del país y todavía al día de hoy, partió de la premisa de que ampliar la base imponible y reducir las tasas es la mejor forma de incentivar a los ciudadanos a cumplir cabalmente con sus obligaciones tributarias. Por eso sigue siendo el modelo a seguir ante cualquier proyecto de reforma tributaria.

En materia fiscal no se deben tomar decisiones apresuradas ni sin el debido consenso, ya que se afecta el clima de negocios y la planificación empresarial. Esperamos que cualquier proyecto de reforma sea consensuado con los sectores afectados antes de que sea depositado ante el Congreso Nacional.

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