Autor: Miguel Collado Di Franco
Fecha: 11 de abril del 2018
Obtener un empleo en República Dominicana, sobre todo formal, resulta difícil para los trabajadores del país. Las estadísticas lo reflejan. El 58.6% de los empleos se encuentran en la informalidad, y la medición más amplia del mercado de trabajo, indica que el total de desempleados, desalentados y subempleados supera el 15% de la fuerza laboral.
Factores institucionales y de altos costos de la economía, que inciden negativamente sobre la competitividad, afectan la mayor disponibilidad de emprendimientos productivos que puedan emplear más trabajadores. Esos mismos factores, que encarecen operar dentro de la legalidad, obligan a empleados y empleadores a realizar transacciones fuera de la formalidad.
Los costos laborales no salariales se encuentran entre los elementos estructurales de la economía dominicana que inciden sobre la formalidad laboral. Estos costos se unen a los factores que hacen más costosas las operaciones formales e incentivan la informalidad en República Dominicana. En adición al efecto sobre la formalidad, los costos laborales no salariales inciden sobre la posibilidad de los emprendedores de poder ofrecer mayores salarios, ya que se unen a los demás costos
La estructura de altos costos imperante en República Dominicana se relaciona con: 1) las altas tasas impositivas y la complejidad del sistema tributario, 2) los procesos burocráticos, 3) la corrupción gubernamental y su efecto sobre las decisiones económicas, 4) las deficiencias del sistema judicial, 5) los gastos adicionales que representa la contratación de servicios públicos por los cuales ya se ha pagado en la forma de impuestos, 6) el costo que representan las deficiencias del sistema eléctrico, 7) las tarifas de transporte y 8) los precios de los combustibles. A esta lista hay que añadir los costos laborales no salariales. Es evidente, en consecuencia, que la capacidad de los emprendedores dominicanos de poder pagar mayores salarios está limitada por los diferentes factores que inciden en las operaciones de las empresas y en su estructura de costos. En adición, aunque no es el alcance de este artículo, esos mismos factores afectan los precios de los bienes y servicios en República Dominicana. Es decir, los mismos factores reducen los ingresos e incrementan los precios de los bienes y servicios.
¿Cuáles los costos laborales no salariales que inciden sobre el mercado laboral dominicano? La Tabla No. 1 muestra los requerimientos que debe cumplir todo empleador en República Dominicana de acuerdo a las legislaciones vigentes.
Tabla No. 1

La Tabla No. 2 muestra el costo que resulta de aplicar todos los requisitos legales listados anteriormente. Cada línea representa un costo, y el impacto en el primer año de empleo hasta llegar al año 20, en incrementos de cinco años.
Tabla No. 2

La línea siete de la tabla muestra la erogación mínima por empleado que debe realizar un empleador. En el primer año, por ejemplo, las legislaciones vigentes establecen un costo equivalente a 29.3% del salario del empleado; o unos 30 pesos adicionales a cada 100 de salario anual. Estos 30 pesos incluyen los beneficios correspondientes a la seguridad social, el pago que realiza el empleador al Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), el salario de Navidad (regalía pascual) y las vacaciones del asalariado.
En la línea nueve aparecen los costos laborales no salariales para un empleado laborando en un empresa con utilidades netas. De acuerdo al Código de Trabajo de la República Dominicana, las empresas están obligadas a distribuir entre sus empleados el 10% de las utilidades después de impuestos. El monto a recibir se calcula llevando los días de salario que indica la Ley 16-92 a una base anual. Por ejemplo, a un empleado que haya trabajado menos de tres años le corresponderían 45 días de salarios ó el 15.74% del salario anual. Para el primer año, el costo por empleado resultante es equivalente al 45.04% del salario anual; la suma del 29.6% de la línea siete y el 15.74% proveniente de la línea ocho. Es decir, en una empresa que reparta el 10% de sus beneficios después de impuestos entre sus empleados, el costo laboral no salarial podría alcanzar 45 pesos por cada 100 de salario por empleado.
La misma legislación, es decir la Ley 16-92, establece el monto a ser pagado por concepto de preaviso y cesantía. Este es un costo que las empresas deben considerar cada año, independientemente de que se produzca un despido o no. Es decir, constituye un pasivo para las empresas por cuanto deben de provisionar el monto correspondiente a cada empleado. En la Tabla No. 2, la línea 12 muestra los costos laborales no salariales totales, incluyendo preaviso y cesantía. En el primer año representan el 54.78% del salario anual, alcanzando el 223.05% del salario anual para un empleado de 20 años. Si la tabla fuera extendida, el costo total continuaría incrementándose por el hecho de que, contrario a los demás costos, la cesantía no tiene límite en República Dominicana.
Todo análisis del mercado laboral dominicano y de la informalidad, en particular, debe de tener en cuenta que resulta costoso emplear dentro de la formalidad y que los costos administrativos son mayores. Las empresas deben invertir en activos y contratar servicios externos o empleados propios únicamente para cumplir con estas legislaciones y con los requerimientos impositivos.
Las cifras de informalidad muestran la misma está en aumento, como lo muestra la Gráfica No. 1. Estos datos están enviando una señal a las autoridades: el sistema formal, con los altos costos que conlleva, dificulta las actividades económicas, las hace más caras en República Dominicana.
Gráfica No. 1

En conclusión, los altos niveles de costos no salariales de la economía dominicana, unidos a otros costos, limitan el mercado laboral y, en particular, el formal. En adición, inciden sobre los niveles salariales. Los dominicanos viven las consecuencias de tener menores ingresos y, en adición, de que el costo de vivir en el país es mayor al que prevalecería bajo otras condiciones.
Para elevar los niveles de ingresos y reducir los costos de vivir y hacer negocios en República Dominicana, es preciso empezar a eliminar las distorsiones que encarecen la economía. Esa es la única forma de crecer sanamente, de forma sostenible. La otra alternativa es continuar con un sector informal de grandes dimensiones, altos costos que inciden sobre la competitividad de las empresas locales y una política de endeudamiento público que trata de subsanar, de forma artificial, los retos reales que ameritan reforma económicas e institucionales sustanciales.
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