En noviembre de 2021 la inflación interanual de Estados Unidos, es decir, la variación del Índice del Precios al Consumidor (IPC) con respecto a noviembre de 2020, ascendió a 6.8%, el valor más alto en los últimos 39 años (desde junio de 1982). Mientras, la inflación acumulada del año (diciembre 2020-noviembre 2021) se situó en 6.7%.
En el mes de noviembre de 2021, los precios de los alimentos en Estados Unidos experimentaron un incremento interanual de 6.1%, mientras que los precios de la energía (combustibles y electricidad) se incrementaron en 33.3%, en promedio.
Si bien la política de gastos del gobierno estadounidense a jugado un papel importante en el incremento de los precios, ha sido de la política monetaria expansiva de la Reserva Federal (FED) la principal causante de que la inflación se encuentre en los niveles actuales. El banco central estadounidense ha incrementado su oferta monetaria en más de un 26% en este año y casi ha duplicado el tamaño de sus activos, mediante su política de compra de bonos del tesoro en el mercado secundario (quantitative easing o QE).
Ya las autoridades de la FED han admitido lo que se venía diciendo desde hace unos meses atrás de que la inflación no será transitoria –o que al menos no se reducirá por ahora. Incluso, el mes pasado el Comité de Mercado Abierto la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) anunció la reducción gradual del QE; reduciendo la compra mensual de activos en US$15 mil millones (US$10 mil millones los títulos del Tesoro y US$5 mil millones los mortgage-backed securities), pasando de US$120 a US$105 mil millones en noviembre de 2021 y luego a US$90 mil millones en diciembre de 2021.
Las expectativas del curso de la política monetaria de Estados Unidos están sujetas a la decisión que tome el FOMC en su próxima reunión esta semana.
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